El histórico huerto del Papa en los Jardines Vaticanos se vuelve 100 % orgánico: 400 m² de hortalizas y riego manual

calendar_today 20.08.2026 - person  - timer ~4 Minutos

El huerto papal, ubicado junto al monasterio Mater Ecclesiae en los Jardines Vaticanos, ha completado su transición hacia un modelo agrícola 100 % orgánico. A lo largo de casi 400 metros cuadrados divididos en cuatro terrazas, este histórico rincón ha desterrado cualquier producto sintético para priorizar el respeto absoluto por los ciclos naturales de la tierra y las estaciones. La medida consolida una apuesta verde dentro de la Santa Sede que combina métodos tradicionales con una visión moderna de la sostenibilidad ambiental.

Esta reconversión responde directamente al modelo ecológico trazado por el Papa Francisco en su encíclica Laudato si y respaldado por el portal oficial Vatican News y la Gobernación del Estado a través de Vatican State. El propio Pontífice León XIV recordó en 2025 ante ingenieros agrónomos y profesionales forestales italianos que el trabajo de la tierra constituye "una forma concreta de caridad hacia nuestra Madre Tierra y hacia las generaciones futuras", recalcando que la naturaleza "no es una posesión, sino un don" y que quienes la cultivan "con respeto y sabiduría participan en la obra creadora de Dios".

TE PUEDE INTERESAR

Foto: leon-xiv-papa-made-in-spain-tres-comunidades-antepasados

Detrás de este hito agronómo se encuentra una estructura de trabajo coordinada por el Servicio de Jardines y Medio Ambiente de la Gobernación vaticana, bajo la dirección del experto forestal Stefano Giampaolo y la supervisión del ingeniero Salvatore Farina. La labor diaria sobre el terreno recae en el experimentado jardinero Gilberto Bianchi, quien cuenta con la ayuda de jóvenes colaboradores a los que transmite este oficio ancestral, así como con el valioso apoyo de las religiosas del convento Mater Ecclesiae, responsables de marcar la pauta de consumo real para evitar desperdicios.

Un legado de ocho siglos adaptado a la sostenibilidad moderna

El origen de este enclave productivo se remonta al período comprendido entre 1277 y 1280, cuando el Papa Nicolás III Orsini impulsó la creación de un vergel y viridarium para abastecer la mesa pontificia tras trasladar la residencia papal de Letrán al Vaticano. Siglos más tarde, el terreno quedó vinculado al monasterio edificado entre 1992 y 1994 por orden de Juan Pablo II para albergar a una comunidad contemplativa. Aquella relación directa con la tierra quedó sellada en las memorias de la Iglesia cuando la abadesa benedictina Maria Sofia Cichetti, entonces priora, recordaba en L’Osservatore Romano en 2009 que "Cultivar es una oración hecha con las manos", un espacio de silencio por el que también paseó con frecuencia Benedicto XVI durante su etapa como Papa emérito.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida de Vatican News in italiano (@vaticannewsit)

En la actualidad, las técnicas de cultivo han sustituido el histórico abono de Castel Gandolfo por fertilizantes granulados certificados y tratamientos naturales a base de algas marinas en cultivos como los tomates, además de recurrir a la rotación de plantas leguminosas como las judías verdes para fijar nitrógeno. Para prevenir infecciones masivas, la huerta emplea plántulas tratadas previamente en el exterior, aunque el Vaticano ya proyecta la instalación de un semillero propio y un invernadero de bonsáis. Todo el mantenimiento fitosanitario se gestiona mediante un registro obligatorio conocido como cuaderno de campo, asegurando que los organismos parásitos se mantengan por debajo del límite de daño sin recurrir a tóxicos.

Entre cuatro terrazas y un riego a mano, el pequeño huerto vaticano demuestra que la tradición agrícola y la ecología pueden alimentar el alma y el cuerpo

La producción del recinto destaca por mantener un riego íntegramente manual que sostiene hortalizas como ajos, albahaca, calabazas, guindillas de origen peruano y una plantación de kiwis a petición de las monjas. Mientras el mes de mayo representa el pico de máxima floración, el calor estival marca el cierre de ciclo de berenjenas, pimientos y calabacines, abriendo paso a la siembra invernal de coles y espinacas. Destacan asimismo los cítricos centenarios de 150 años cuyos injertos antiguos producen frutos limpios de pesticidas; con ellos, las religiosas elaboran mermeladas, galletas y confituras destinadas al autoconsumo, la venta a visitantes y la donación benéfica a comedores como la Casa Dono di Maria.

El huerto papal, ubicado junto al monasterio Mater Ecclesiae en los Jardines Vaticanos, ha completado su transición hacia un modelo agrícola 100 % orgánico. A lo largo de casi 400 metros cuadrados divididos en cuatro terrazas, este histórico rincón ha desterrado cualquier producto sintético para priorizar el respeto absoluto por los ciclos naturales de la tierra y las estaciones. La medida consolida una apuesta verde dentro de la Santa Sede que combina métodos tradicionales con una visión moderna de la sostenibilidad ambiental.