El Gobierno venezolano y una delegación opositora celebraron este viernes en Caracas la segunda reunión del primer ciclo de diálogo sobre la transición política del país, en un proceso que excluye a las figuras opositoras María Corina Machado y Edmundo González Urrutia y que cuenta con el respaldo explícito de Washington.
El encuentro se desarrolló en un hotel de la capital venezolana con acceso restringido para la prensa: solo se permitió el ingreso de fotógrafos, sin que ninguna de las partes ofreciera explicaciones sobre esa limitación, al igual que ocurrió en la sesión inaugural del jueves.
Las conversaciones están encabezadas por el chavista Jorge Rodríguez, jefe negociador del Gobierno y hermano de la mandataria Delcy Rodríguez, y por la exdiputada opositora Dinorah Figuera, quien defiende la continuidad del Parlamento elegido en 2015 y viajó desde España a Venezuela el miércoles para participar en el proceso. Ambas delegaciones suscribieron, en un comunicado conjunto difundido en redes sociales, principios de respeto a la soberanía nacional, negociación de buena fe y búsqueda de una solución política, pacífica, democrática y constitucional.
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También acordaron igualdad política en la mesa, cumplimiento verificable de compromisos y protección de los derechos humanos y políticos “de todas las fuerzas”. Las partes fijaron el 12 de agosto como fecha límite para este primer ciclo, cuya metodología y agenda temática quedaron definidas en la reunión inaugural celebrada en la base aérea La Carlota, en Caracas.
La delegación opositora está integrada, además de Figuera, por los exdiputados Marco Aurelio Quiñones, Ramón López, Jorge Millán, Juan Miguel Matheus, Sergio Vergara y Desiree Barboza. El chavismo está representado por la ministra de Educación Universitaria, Ana María Sanjuán; el primer vicepresidente del Parlamento, Pedro Infante; y los diputados América Pérez, Génesis Garvett y Jorge Arreaza.
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El Departamento de Estado de Estados Unidos expresó su apoyo al proceso mediante un comunicado en el que calificó el inicio de las negociaciones como “una oportunidad única” para alcanzar resultados concretos. La administración del presidente Donald Trump señaló que las conversaciones forman parte de un plan de tres fases orientado a lograr una transición hacia elecciones democráticas en Venezuela, luego de la captura de Nicolás Maduro en Caracas el pasado 3 de enero.
Washington sostuvo que el proceso puede contribuir a ampliar las libertades políticas, atender las necesidades de la población afectada por el doble terremoto y construir “un futuro más estable y próspero para el pueblo venezolano”. “Instamos a todas las partes interesadas a apoyar este esfuerzo para lograr resultados tangibles para los venezolanos”, concluye el comunicado.
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