El Gobierno del PP en Graus, en Huesca, contraprograma con un tardeo una tradición que satiriza la política local

calendar_today 05.09.2026 - person  - timer ~7 Minutos

La Mojiganga de Graus, una de las tradiciones más antiguas, populares y singulares de las fiestas patronales de la localidad oscense, corre el riesgo de no celebrarse este año después de que el Ayuntamiento, gobernado por el PP, haya programado un tardeo con conocidos pinchadiscos prácticamente en el mismo horario. La comisión encargada de mantener viva esta representación satírica, protegida y reconocida cultural y turísticamete, se plantea ahora suspender la edición del próximo 13 de septiembre.

El programa municipal fija para ese domingo una Fiesta Tardeo Remember, con los DJ Isma Nordic y DJ Skudero, a partir de las 20.00 horas en el aparcamiento de Espacio Pirineos. Apenas hora y media después, a las 21.30, está previsto que salga desde la Glorieta de Joaquín Costa la cabalgata de la Mojiganga camino de la Plaza Mayor, donde tendrá lugar posteriormente la representación.

La coincidencia ha provocado la indignación de la Comisión de la Mojiganga, integrada por alrededor de sesenta personas que trabajan de manera altruista durante semanas para preparar el espectáculo. “El Ayuntamiento se contraprograma a sí mismo”, denuncia el colectivo, que asegura haber recibido la novedad “primero con asombro y luego con indignación”.

La comisión subraya que no se está haciendo coincidir el tardeo con un acto cualquiera, sino con una de las principales manifestaciones del patrimonio festivo de Graus. Las fiestas patronales del Santo Cristo y San Vicente Ferrer fueron declaradas Fiesta de Interés Turístico Nacional mediante una resolución de la Secretaría General de Turismo de 16 de mayo de 1989, publicada en el BOE el 7 de junio de aquel año.

A esa distinción se sumó en 2014 la protección patrimonial otorgada por el Gobierno de Aragón. Una orden de 29 de agosto de ese año, publicada en el BOA el 23 de septiembre, declaró las Fiestas patronales del Santo Cristo y San Vicente Ferrer y la Mojiganga de Graus como Bien Catalogado Inmaterial del Patrimonio Cultural Aragonés.

La propia declaración oficial destaca la singularidad de unas fiestas que forman parte de la tradición y del patrimonio cultural inmaterial aragonés y concede especial relevancia a la Mojiganga, una representación satírica de la vida social de la población cuyos orígenes se remontan al siglo XVII.

Representación satírica de la Mojiganga

“Un menosprecio absoluto”

La Comisión de la Mojiganga considera que la decisión del Ayuntamiento supone “un menosprecio absoluto” hacia las personas que hacen posible cada año el espectáculo y cuestiona que se destine dinero público a contratar otra actividad que compite directamente con una tradición protegida.

“A golpe de talonario, con el dinero de todos, contrata otro espectáculo (bastante más caro) basándose en que no a todos les gusta la Mojiganga”, critica el colectivo en su comunicado. A su juicio, la decisión municipal constituye “todo un despropósito” y parece dirigida a “terminar con el espíritu tradicional de estas fiestas”.

La organización de la Mojiganga recae en unas sesenta personas que, sin remuneración, elaboran el guion, adaptan los textos que les hacen llegar los vecinos, construyen los decorados y finalmente representan la obra en la Plaza Mayor.

La decisión, este domingo

La comisión comunicará este domingo, 6 de septiembre, al alcalde su decisión definitiva. La celebración dependerá, según ha explicado, de una eventual rectificación municipal, de la posibilidad de que un juez adopte medidas cautelares y de la respuesta de los propios integrantes del colectivo ante la coincidencia de los dos actos.

“El día 6 de septiembre comunicaremos nuestra decisión al alcalde, para que le dé tiempo a organizar lo que quiera”, advierte la comisión.

Una eventual suspensión supondría romper una continuidad mantenida desde la recuperación de la Mojiganga en 1979. La tradición solo ha desaparecido de las fiestas grausinas durante algunos de los episodios más convulsos de su historia.

La representación sufrió interrupciones durante la invasión francesa y los periodos de hambre del siglo XIX y dejó de celebrarse durante las dictaduras de Primo de Rivera y Franco. Su contenido crítico y transgresor explica en buena medida algunas de esas prohibiciones. Finalmente fue recuperada en plena Transición, en 1979, y desde entonces ha vuelto a celebrarse cada 13 de septiembre.

Anabel Bonsón, miembro de la coordinadora, lamenta que dos mil personas estén esperando el trabajo intensivo de un grupo de personas que se encargan de todo el montaje que incluye vestuario, decorados, luces, sonido, a partir de los textos que se entregan y que, como es tradición, son de corte satírico. “No les gusta porque es crítico con los políticos” pero recuerda que se tocan todos los temas: “hemos tenido reyes gays, emperador egipcio cuando había obras faraónicas, talibanes, se ha tratado con humor el independentismo… tienen contexto nacional e internacional”.

Sin embargo, con respecto a las sátiras, la portavoz socialista que en su día también fue alcaldesa de Graus, Gemma Betorz, recuerda que hace dos décadas “hubo años duros de críticas a los responsables municipales, incluso con referencias personales, pero hace tiempo que se rebajó el tono”.

Cuando miembros de la comisión hablaron con el alcalde, José Antonio Laguens Martín, y el concejal de Cultura, restaron importancia a la coincidencia de actos y tan solo han cambiado posteriormente la ubicación del tardeo con los Dj, previsto inicialmente junto a la residencia de ancianos.

La portavoz socialista critica la decisión “consciente e incorrecta” del equipo de gobierno Popular porque considera que no ha habido intención de rectificar no cumpliendo con su obligación de velar por la protección e impulso de una tradición que cuenta con declaración de interés cultural y turístico.

La decisión no fue planteada en la Comisión de Cultura y ha sido conocida a través del el Llibre o programa de Fiestas escrito en grausino.

Además, Betorz recuerda que no es la primera vez que ocurre, pues ya el año pasado se programó el tardeo coincidiendo, pero en menor tiempo, con la Mojiganga “y sigue pasando con otras actividades de este verano. No somos tantos ni se hacen tantas cosas como para solapar iniciativas”, ha argumentado. Por ello, los socialistas han formulado un ruego en el pleno para que se haga una programación que respete los horarios y todo el público pueda disfrutar de las actividades.

La portavoz socialista lamenta que, aunque se mantengan los dos actos el día 13, se haya sentado un mal precedente “porque esto no es una gran ciudad y se está generando una polémica innecesaria”.

Este periódico ha intentado ponerse en contacto con el alcalde de Graus, José Antonio Laguens, para conocer su versión, pero no ha sido posible.

Un juicio satírico sobre la vida de Graus

La Mojiganga hunde sus raíces documentadas en el siglo XVII, aunque su cortejo conserva elementos profanos de ascendencia medieval, entre ellos el estafermo y la tarasca, figuras móviles que tradicionalmente abrían paso a la comitiva.

Su esencia ha permanecido ligada durante siglos a la sátira. A través del humor, la crítica y la irreverencia, los vecinos realizan cada año un repaso a lo sucedido en Graus durante los doce meses anteriores. La política municipal, las polémicas, los comportamientos de los propios vecinos, los acontecimientos sociales y las anécdotas de la localidad se convierten en materia prima de una representación en la que prácticamente nadie queda a salvo.

La Mojiganga consta de dos grandes partes. Primero tiene lugar el desfile de los Reyes y su cortejo por las calles de Graus hasta la Plaza Mayor, acompañados por los danzantes y las gaitas. Después llega la representación teatral propiamente dicha, concebida como una suerte de juicio popular y burlesco sobre la vida de la localidad.

El espectáculo mantiene además un estrecho vínculo con el patrimonio lingüístico de la zona por la utilización del grausino, variedad ribagorzana del aragonés.

La protección concedida por el Gobierno de Aragón en 2014 reconoce precisamente estos valores históricos, etnológicos y culturales. Las fiestas de Graus combinan desde hace siglos las manifestaciones religiosas vinculadas al Santo Cristo y San Vicente Ferrer con otras de carácter popular y transgresor, entre las que la Mojiganga ocupa un lugar central.

Una tradición satírica varias veces centenaria, recuperada hace 47 años después de décadas de prohibición, que afronta ahora una situación insólita: decidir si sale a escena mientras el propio Ayuntamiento programa, a escasa distancia y en el mismo horario, un tardeo con DJ.