El frutero de Jersón y la práctica rusa de cazar civiles con drones

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Actualizado Domingo, 9 agosto 2026 - 02:04

El vídeo viral del frutero Yuri huyendo de un dron ruso muestra, por desgracia, una práctica diaria y rutinaria para las fuerzas armadas del régimen de Vladimir Putin: el acoso y asesinato diario de civiles ucranianos usando drones de corta distancia o FPV (vista en primera persona, por sus siglas en inglés), especialmente en la ciudad de Jersón, pero también habitual en otros frentes como el Donbás, Zaporiyia y Járkiv.

En el vídeo se aprecia como un dron cuadricóptero se acerca a su puesto de fruta y comienza a perseguir al frutero, que primero hace gestos para mostrar su negocio al operador y dejarle claro que no es un militar y después trata de huir cuando el aparato no tripulado comienza a moverse hacia él. El audio muestra el terrorífico silbido del dron, un sonido que suele paralizar a sus víctimas como si se tratara de un depredador vivo. Finalmente, el piloto ruso maniobra para cazarlo, aunque no consigue un golpe directo y alcanza a herirlo en las piernas.

Se trata del enésimo capítulo de lo que los propios rusos bautizaron como "safari humano" en sus grupos de Telegram, donde a diario publican vídeos donde se mofan de los civiles ucranianos a los que matan con total impunidad. Estas imágenes, que constituyen en sí mismas pruebas inequívocas de crímenes de guerra, suelen venir acompañadas de comentarios y emoticonos burlones y festivos por parte de los usuarios de estos canales.

"Rusia no ataca a civiles", suele ser la cínica declaración que el régimen de Putin usa como una navaja suiza ante los repetidos ataques con misiles a Kiev, con bombas guiadas a Járkiv o con drones de larga distancia a Leópolis. En el caso de los "safaris humanos", ellos mismos registran las pruebas y las publican.

Jersón fue la única capital de una región que los rusos lograron conquistar en su invasión durante los primeros días de guerra, pero la perdieron meses después en una de las contraofensivas de Ucrania. Para desgracia de sus habitantes, la ciudad está situada a pocos kilómetros de las posiciones rusas al otro lado del río Dnipro, lo que ha provocado el bombardeo y el acoso de los ocupantes desde hace ya cuatro años en los que los barrios están semidestruidos y apenas queda población en sus calles y en sus refugios.

Investigadores ucranianos y organizaciones como Frontelligence Insight han analizado patrones de ataque en Jersón y concluido que la zona presenta características que la hacen útil como campo de entrenamiento. Los ataques FPV en Jersón muestran una precisión significativamente menor que en otras zonas del frente, lo que sugiere operadores novatos o menos experimentados entrenándose con ataques a civiles. La orilla rusa del Dnipro ofrece una posición segura desde la que lanzar drones contra objetivos en la orilla ucraniana con escaso riesgo para el operador. Sus patrones de ataque incluyen persecuciones prolongadas y errores de pilotaje que no se observan en operadores veteranos desplegados en otras zonas del frente.

Estrategia de terror

Estos drones suelen sobrevolar edificios en llamas esperando la llegada de los bomberos para asesinarlos también. Es una estrategia de terror, pero también de castigo y venganza a la población civil ucraniana por rebelarse ante la violenta ocupación rusa. Estas prácticas están ampliamente documentadas. Witold Stupnicki, analista senior para Europa y Asia Central de ACLED (Armed Conflict Location & Event Data Project), visitó hace unos meses la ciudad ucraniana de Nikopol, que también recibe ataques de drones rusos desde el otro lado del río Dnipro. "Lo que estamos viendo en el distrito de Nikopol es la táctica del safari humano alcanzando un nuevo nivel de letalidad. Estos ataques forman parte de las tácticas sistemáticas rusas de usar deliberadamente drones FPV para localizar y atacar a civiles. Unidades de drones entrenadas para atacar rutas de suministro militar detrás de las líneas enemigas están siendo usadas en cambio contra autobuses, mercados y ambulancias".

Danielle Bell, jefa de la Misión de Monitoreo de Derechos Humanos de la ONU en Ucrania, asegura que "los drones de corto alcance representan ahora una de las amenazas más mortales para los civiles en las zonas de primera línea. En enero de 2025, estos aparatos mataron e hirieron a más civiles que cualquier otra arma, golpeando a personas en sus coches, en autobuses y en las calles".

Estos ataques han contribuido a que la muerte de civiles no pare de crecer. 2025 fue el año más mortífero para los ucranianos desde el inicio de la invasión a gran escala. La Misión de Monitoreo de Derechos Humanos de la ONU (HRMMU) verificó 2.514 civiles muertos y 12.142 heridos durante 2025, lo que supone un aumento del 31% respecto a 2024 (2.088 muertos; 9.138 heridos) y un 70% más que en 2023 (1.974 muertos; 6.651 heridos). Lo que llevamos de 2026 sigue en esa misma tendencia creciente.

Zaporiyia es otra de las capitales que sufre este tipo de prácticas rusas desde el sur de la ciudad. Desde allí, los drones FPV rusos atacan a grupos de civiles, vehículos y transporte público. En los peores días, varios al mes, eso puede significar hasta 10 drones causado muertos y heridos civiles con sus ataques a autobuses urbanos.