El escándalo de abuso que destruyó a una universidad de EEUU: un entrenador destituido y 109 millones de dólares en indemnizaciones

calendar_today 09.10.2026 - person  - timer ~9 Minutos

Jerry Sandusky

Jerry Sandusky, técnico asistente del equipo de fútbol americano de la Universidad Penn State, a los 82 años mantiene la afirmación de su inocencia desde la cárcel (AP)

Jerry Sandusky nació el 26 de enero de 1944 en Washington, Pensilvania, con el nombre de Gerald Arthur Sandusky. Se casó con Dorothy “Dottie” Gross en 1966 y, junto a ella, adoptó seis hijos y recibió a varios más en guarda.

Su carrera en el equipo de fútbol americano de la universidad Penn State comenzó en 1969, cuando se sumó como asistente de Joe Paterno, el entrenador que terminaría con 409 victorias, 136 derrotas y tres empates en más de sesenta años en esa institución. Sandusky se quedó 32 años en el cuerpo técnico, 23 de ellos como coordinador defensivo.

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En 1977 fundó The Second Mile, un hogar de guarda para chicos con problemas que con los años se transformó en una fundación dedicada a jóvenes en situación de vulnerabilidad en Pensilvania. El expresidente George H. W. Bush la distinguió en 1990 como un “brillante ejemplo” de obra caritativa.

En junio de 1999 Sandusky se retiró de la universidad, pero conservó el estatus de “emeritus”: lo que implicaba tener acceso total al campus y a las instalaciones deportivas, un privilegio que mantendría durante años mientras continuaban las denuncias en su contra.

Jerry Sandusky
“Culpable” y “Morirá en la cárcel”. Dos de los títulos de los diarios de Nueva York sobre la condena por abuso de Jerry Sandusky

Los primeros abusos atribuidos a Sandusky datan de 1971, aunque permanecieron sin denuncia formal durante décadas, según estableció la investigación judicial. En 1987, al menos dos asistentes de fútbol dijeron haber presenciado contactos inadecuados con menores, y en 1988 otro empleado vio una agresión sexual y la informó a las autoridades deportivas de la universidad sin que hubiera sanciones.

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El 3 de mayo de 1998, la madre de un chico de once años denunció que su hijo se había bañado en una ducha con Sandusky en un edificio de la universidasd. La psicóloga Alycia Chambers advirtió a la policía universitaria que la conducta coincidía con la de un abusador, pero un segundo profesional, John Seasock, no encontró indicios de abuso.

Jerry Sandusky
Tres exdirectivos de Penn State recibieron condenas de prisión por encubrir los abusos cometidos en el campus por Jerry Sandusky, un ex coordinador defensivo del equipo de fútbol americano de la universidad (AP)

La fiscalía decidió no presentar cargos. Sandusky admitió haberse duchado con el chico, reconoció que estaba mal y prometió no repetirlo. Poco después negoció su salida de la universidad y cobró 168.000 dólares.

En el año 2000, un portero contó a sus superiores haber visto a Sandusky abusar sexualmente de un chico en las mismas duchas. Nadie lo denunció ante la policía ni ante la universidad.

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En febrero de 2001, el asistente de fútbol Mike McQueary presenció un nuevo episodio en los vestuarios del edificio Lasch y se lo contó primero a Paterno y después a las autoridades universitarias. Años más tarde, ya en una audiencia judicial, McQueary describió lo que vio con crudeza: “Era muy claro que parecía haber una relación sexual”, dijo, y agregó que Sandusky tenía las manos alrededor de la cintura del chico mientras se escuchaban golpes de piel contra piel.

Jerry Sandusky
Las autoridades universitarias ignoraron múltiples alertas de agresiones sexuales cometidas por Jerry Sandusky en las instalaciones de Penn State (AP)

El coach precisó que no pudo ver los genitales con certeza, pero calificó la escena como “extremadamente sexual”. Explicó además por qué no acudió directamente a la policía local: contó que notificar a Gary Schultz, uno de los directivos, equivalía en su cabeza a hablar con un fiscal de distrito, porque la policía del campus le respondía a él.

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Curley y Schultz, por su parte, declararon ante el jurado de acusación que no recordaban que McQueary les hubiera hablado de una violación, sino de algo parecido a un forcejeo. La reunión que mantuvieron con Sandusky terminó apenas con una advertencia para que no llevara más menores al campus.

El escándalo estalló en público el 4 de noviembre de 2011, cuando se difundió el informe de un jurado de acusación con testimonios de ocho chicos abusados a lo largo de al menos 15 años. Penn State despidió esa misma semana al rector Graham Spanier y a Paterno, mientras estudiantes protagonizaban protestas masivas en apoyo al entrenador.

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Jerry Sandusky
El 9 de octubre de 2012 un tribunal sentenció a Sandusky a una pena de entre 30 y 60 años de prisión tras ser hallado culpable de 45 cargos. Abusaba de alumnos de la universidad donde era técnico asistente (AP)

Días después, Sandusky habló con la cadena NBC y, aunque admitió haberse duchado con menores, negó de forma rotunda cualquier abuso. El caso había cobrado estado público gracias a una investigación de Sara Ganim en The Patriot-News, diario de Pensilvania, que le valió un premio Pulitzer.

El juicio comenzó el 11 de junio de 2012. Declararon ocho hombres de entre 18 y 28 años con detalles gráficos sobre los abusos; uno relató que escondió y luego tiró su ropa interior después de que Sandusky lo forzara a tener sexo anal hasta sangrar. Dottie Sandusky también subió al estrado para hablar de la obra caritativa de su marido, y la defensa sumó 28 testigos que avalaron su prestigio en la comunidad.

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El 22 de junio, tras 21 horas de deliberación repartidas en dos días, el jurado lo encontró culpable de 45 de los 48 cargos. Lo absolvió solo en los que involucraban a las víctimas 2, 5 y 6. La fiscal general de Pensilvania, Linda Kelly, lo calificó como “un depredador en serie” que cometió “actos horrendos”.

Su abogado, Joe Amendola, admitió ante la prensa que la familia estaba “muy decepcionada” aunque el veredicto era “esperado”, y anticipó que apelarían. Afuera del tribunal de Bellefonte, una multitud festejó la noticia mientras a Sandusky le revocaban la libertad bajo fianza y lo llevaban detenido.

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Jerry Sandusky
Jerry Sandusky fundó en 1977 la organización The Second Mile para asistir a jóvenes en situación de vulnerabilidad. Se mostraba como un servidor de la sociedad (AP)

El 9 de octubre de 2012, hace 14 años, apenas un día después de que se difundiera un audio en el que Sandusky volvía a proclamarse inocente, el tribunal dictó sentencia. Si se hubiera aplicado la pena máxima por cada cargo, la condena habría superado los 400 años de cárcel. El fallo final quedó en la cifra de 30 a 60 años y su calificación como agresor sexual violento.

Un mes antes, un informe encargado por la propia universidad y encabezado por el exdirector del FBI Louis Freeh había concluido que los exdirectivos mostraron “un desprecio total y sostenido” por las víctimas mientras encubrían a “un depredador de larga data”.

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La NCAA, la organización más relevante del deporte universitario de Estados Unidos, le aplicó a Penn State una multa de 60 millones de dólares, le prohibió jugar postemporada durante cuatro años y le hizo perder veinte becas deportivas por temporada durante el mismo período. La conferencia Big Ten (donde juega Penn State), además, dispuso que la universidad destinara cerca de 13 millones de dólares de ingresos por torneos a entidades de prevención del abuso infantil.

Joe Paterno no llegó a ver el desenlace completo del escándalo: murió el 22 de enero de 2012, a los 85 años. Spanier, Curley y Schultz, en cambio, debieron responder penalmente por el encubrimiento.

Jerry Sandusky
El exentrenador Jerry Sandusky integró durante 32 años el cuerpo técnico de fútbol americano de Penn State University que encabezaba el encubridor Joe Paterno. Ambos en la foto (AP)

En marzo de 2017, Curley y Schultz se declararon culpables de un cargo menor por poner en riesgo a menores a cambio de que se retiraran acusaciones más graves. Días después, un jurado halló a Spanier culpable de un cargo similar. En junio de ese año, Spanier recibió entre cuatro y doce meses de prisión además de una multa de 7.500 dólares; Curley, entre siete y 23 meses con tres meses efectivos de cárcel y una multa de 5.000 dólares; y Schultz, una pena equivalente con dos meses tras las rejas.

Penn State, mientras tanto, acordó indemnizaciones que llegaron a superar los 109 millones de dólares para las víctimas. La NCAA terminó restituyendo en 2015 gran parte de las victorias que le había quitado a Paterno, como parte de un acuerdo judicial que además obligó a la universidad a destinar otros 60 millones de dólares a la prevención del abuso sexual infantil.

Sandusky, por su lado, recuperó en 2015 su jubilación estatal y cobró 211.000 dólares en pagos retroactivos, después de que un juez determinara que no era empleado público al momento de cometer los delitos. En 2019, tras apelaciones que cuestionaron la validez de la pena mínima obligatoria, fue sentenciado de nuevo a los mismos 30 a 60 años.

La causa volvió a moverse en 2026. El hombre identificado como “Víctima 10” en el juicio original está dispuesto a declarar ante la Justicia que Sandusky nunca lo abusó, según el material presentado por sus nuevos abogados y reportado por ABC. Los expedientes judiciales sostienen que las acusaciones de varios testigos fueron producto de “presión de la investigación” y “manipulación psicológica”.

El periodista de investigación Frank Parlato, que lleva tres años siguiendo el caso y produce un documental sobre el juicio, fue contundente ante la emisora: “Creo cien por ciento que es inocente, y no empecé pensando así”. También está previsto que declare la madre de otro denunciante, quien según Parlato habría sido inducido por los mismos fiscales a cambiar su relato.

Los nuevos abogados de Sandusky apuntan contra los fiscales Joe McGettigan y Frank Fina, a quienes acusan de haber guiado a las víctimas hacia acusaciones falsas. McGettigan murió antes de esta nueva etapa judicial, y Fina no respondió los pedidos de comentarios de ABC.

Jerry Sandusky
Estudiantes de la universidad Penn State durante una marcha de velas en apoyo de los que denunciaron los abusos que llevó adelante Jerry Sandusky (REUTERS)

Sandusky, consultado de manera directa por Pradelli sobre si había abusado de algún menor, respondió con una sola palabra: “No”. Agregó que quiere que sus nietos sepan la verdad e insiste, a los 82 años y desde una cárcel de Pensilvania, que es un hombre inocente.

Para entonces, uno de sus acusadores ya había presentado una declaración jurada para retractarse del testimonio que ayudó a condenarlo en 2012. “Me dijeron, de manera directa e indirecta, que el trauma podría haber fragmentado mi memoria y que podía afirmar con seguridad detalles que no recordaba del todo. Me aseguraron que eso era común e incluso esperable”, sostuvo el hombre, identificado en los expedientes judiciales como R.R.

La oficina de la fiscalía general de Pensilvania salió a responder horas después con un comunicado: la defensa pedirá un nuevo juicio basada “principalmente en una retractación sumamente sospechosa”. El caso del entrenador exitoso, encubierto por las autoridades de Penn State, sigue en la discusión pública en Estados Unidos.