El declive del préstamo de libros de no ficción en bibliotecas: causas y oportunidades

calendar_today 28.07.2026 - person  - timer ~3 Minutos

Wooden library bookshelves filled with a variety of history and biography books
Rows of neatly arranged books line wooden shelves in a quiet library space.

Bransford, Nathan. What Can Libraries Do When Adult Nonfiction Won’t Circulate? Nathan Bransford Blog, 2026.https://superlibrarymarketing.com/2026/06/24/library-marketing-show-341-what-can-libraries-do-when-adult-nonfiction-wont-circulate/

El descenso continuado del préstamo de libros impresos de no ficción para adultos. Mientras géneros como la ficción, la literatura juvenil o los materiales infantiles mantienen una demanda relativamente estable, muchas obras de divulgación, historia, ciencias sociales, negocios o autoayuda permanecen durante largos periodos en las estanterías sin apenas ser consultadas.

El autor plantea que esta tendencia no responde necesariamente a una pérdida de interés por el conocimiento, sino a un cambio profundo en la forma en que las personas acceden a la información. Hoy, gran parte de las necesidades informativas se satisfacen mediante búsquedas en Internet, vídeos, pódcast, boletines especializados o herramientas de inteligencia artificial, lo que reduce el papel tradicional del libro impreso como primera fuente de consulta.

A partir de este diagnóstico, el artículo invita a las bibliotecas a replantear el desarrollo de sus colecciones de no ficción. En lugar de seguir adquiriendo títulos basándose únicamente en criterios históricos o en políticas de colección poco actualizadas, propone analizar con mayor detalle los datos de circulación, identificar qué áreas mantienen un interés real y reconocer aquellas materias cuya demanda ha disminuido de forma estructural. Este enfoque basado en evidencias permitiría optimizar el uso del presupuesto, reducir la acumulación de materiales infrautilizados y dedicar más recursos a formatos y contenidos que respondan mejor a las necesidades actuales de la comunidad.

El texto también sugiere que la renovación de la colección no debe limitarse a retirar libros poco utilizados, sino que debe ir acompañada de nuevas estrategias de mediación. Las bibliotecas pueden revitalizar la no ficción mediante exposiciones temáticas, recomendaciones personalizadas, clubes de lectura especializados, actividades divulgativas, ciclos de conferencias o la integración de estos materiales en programas educativos y de alfabetización informacional. De este modo, el valor de la colección deja de depender exclusivamente del préstamo tradicional y pasa a formar parte de una oferta cultural y formativa más amplia.

Asimismo, el autor plantea que determinadas áreas de la no ficción podrían orientarse hacia formatos alternativos. Los libros electrónicos, los audiolibros, las bases de datos especializadas, los recursos digitales de acceso abierto e incluso contenidos generados con apoyo de la inteligencia artificial pueden complementar o sustituir parcialmente algunas colecciones impresas cuya utilización ha caído significativamente. La clave consiste en ofrecer múltiples vías de acceso al conocimiento, adaptándose a los hábitos de consumo de información de diferentes perfiles de usuarios sin renunciar a la misión educativa de la biblioteca.

El artículo concluye que la disminución del préstamo de libros de no ficción no debe interpretarse como un fracaso de las bibliotecas, sino como un indicador de la transformación del ecosistema informativo. Frente a este escenario, las bibliotecas tienen la oportunidad de evolucionar desde un modelo centrado en la acumulación de colecciones hacia otro basado en la relevancia, la flexibilidad y el impacto comunitario. Para ello será necesario combinar el análisis de datos, la evaluación continua de las colecciones, la innovación en los servicios y una comprensión más profunda de cómo aprenden, investigan e interactúan con la información los ciudadanos en la era digital.