El comercio exterior se automatiza, pero el criterio humano sigue siendo decisivo

calendar_today 24.08.2026 - person  - timer ~3 Minutos

Karina Sack Celiz

Karina Sack Celiz es despachante de aduana (Foto: Movant Connection)

“El despachante argentino ha desarrollado una capacidad de adaptación que no tiene nadie en el mundo”, Karina lo dice pensando en la coyuntura del sector, pero la frase también resume su propia trayectoria: más de 25 años acompañando cambios normativos constantes y, en los últimos tiempos, la llegada de la automatización y la desregulación de intervenciones que reconfiguran cómo se importa y se exporta en el país.

La actualidad hay que mirarla dentro de un escenario donde el dinamismo es absoluto y es necesario manejarse con una actitud de readaptación constante, sosteniendo el enfoque y el discernimiento. En ese sentido, es muy importante que se haya avanzado en regularizar procedimientos y hasta en derogar algunas intervenciones: eso le da fluidez a la dinámica de comercialización y a la exposición de los productos en el exterior.

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Pasé por muchos rubros a lo largo de estos años, pero hoy me especializo en farmacia y laboratorio, cosmética y perfumería, y repuestos viales. La particularidad más marcada es el tratamiento de las intervenciones previas que pueden tener los productos en la importación. Hoy la dinámica es mucho más ágil gracias a los sistemas automatizados, que facilitan llevar adelante ese tipo de gestiones.

Eso está directamente relacionado con la actividad que desarrolla cada pyme. Según el criterio de la mercadería, algunas van a tener mayor o menor flexibilidad para el tratamiento de sus operaciones. Esa proporcionalidad depende del producto, no es igual para todas.

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Más que errores, lo pensaría como una falta de conocimiento del rubro y una visión desmitificada de él: todo el mundo cree que el comercio exterior es lejano, cuando en realidad es una actividad parametrizada, con lineamientos claros. Por eso es clave un trato personalizado y de cercanía, que permita evacuar consultas y sostener la conexión con lo humano y lo empático.

El cambio de paradigma más fuerte llegó con la IA y las herramientas automatizadas. Mi enfoque es mantener la conexión con la esencia humana: hoy se pueden automatizar procesos y hasta consultar un asistente virtual, pero lo que no se automatiza es la capacidad cognitiva de la persona para elaborar un discernimiento y crear una estrategia desde el razonamiento.

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La mujer tiene cada día mayor presencia, aunque no siempre se la vea, y está tratando de posicionarse en un rubro que por lo parametrizado y esquematizado genera cierto recelo. Por eso es fundamental un vínculo de cercanía y empatía que acompañe su evolución y su desarrollo profesional.

Despachante de aduana
“La mujer tiene cada día mayor presencia, aunque no siempre se la vea, y está tratando de posicionarse en un rubro que por lo parametrizado y esquematizado genera cierto recelo”, señala Karina (Foto: Shutterstock)

El despachante argentino ha desarrollado una capacidad de adaptación que no tiene nadie en el mundo. Es fruto de la coyuntura del país, donde uno se levantaba un día sin saber con qué se iba a encontrar, y eso generó una resiliencia que lo hace de las personas más capacitadas para desenvolverse con libertad en esta actividad. Al final, la confianza, el criterio y la cercanía siguen siendo los pilares de una relación profesional.

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