
Para muchos jóvenes, conseguir el primer trabajo implica atravesar una paradoja: la experiencia aparece como uno de los requisitos más frecuentes en los procesos de selección, pero justamente esa experiencia no puede construirse sin una primera oportunidad laboral. El resultado es un círculo difícil de romper para quienes intentan ingresar por primera vez al mercado de trabajo.
A esa barrera se suman otras: la falta de herramientas para buscar empleo, el desconocimiento sobre los procesos de selección, la dificultad para identificar qué habilidades requieren las empresas y, en algunos casos, la distancia entre los lugares donde viven los jóvenes y las oportunidades laborales disponibles.
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En Argentina, la desocupación afecta especialmente a los más jóvenes. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), durante el segundo trimestre de 2026 la desocupación fue del 7,9% y alcanzó a unas 1,73 millones de personas. Entre las mujeres de 14 a 29 años llegó al 17,1%, mientras que entre los varones de esa edad fue del 14,1%. En el grupo de 30 a 64 años, en cambio, los valores fueron del 6,1% y 5,5%, respectivamente.
La falta de experiencia no es el único obstáculo. Al mismo tiempo, las empresas también señalan dificultades para encontrar personas con determinadas habilidades. Una encuesta de ManpowerGroup publicada en 2025 mostró que el 68% de las empresas argentinas tenía dificultades para encontrar personas con las capacidades necesarias para cubrir determinados puestos.
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Así, dos necesidades se encuentran en un mismo mercado laboral: jóvenes que necesitan una primera oportunidad para comenzar a construir experiencia y empresas que buscan incorporar personas con determinadas competencias.

En los últimos años se multiplicaron las iniciativas destinadas a mejorar las posibilidades de inserción laboral: capacitación técnica, orientación para la búsqueda de empleo, preparación para entrevistas y desarrollo de habilidades socioemocionales.
Esas herramientas pueden ser importantes para quienes buscan trabajo, pero existe una distancia entre completar una capacitación y conseguir efectivamente un empleo. Una persona puede mejorar su currículum, aprender a presentarse en una entrevista y desarrollar nuevas competencias. Pero la contratación ocurre cuando esas capacidades se encuentran con una búsqueda concreta y una empresa dispuesta a incorporar a una persona para un puesto determinado.
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Por eso, algunas iniciativas de empleabilidad comenzaron a trabajar sobre ese vínculo entre formación y demanda laboral. En lugar de pensar la capacitación como una instancia separada del proceso de contratación, buscan incorporar a las empresas antes de que aparezca la vacante y conocer qué perfiles y competencias necesitan.
La lógica es sencilla: si el objetivo final es acceder a un empleo, la formación puede tener más relación con el mercado laboral cuando parte también de las características de los puestos que existen.
Un aspecto que aparece en este proceso es que una oportunidad laboral tampoco es igual de accesible para todas las personas. La ubicación de una empresa, los horarios, los tiempos de traslado y los costos asociados al viaje pueden determinar si una persona puede llegar a un puesto y, sobre todo, sostenerlo.
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En ese contexto, algunas empresas comenzaron a participar de iniciativas de formación orientadas a personas que buscan su primera experiencia laboral. Una de ellas es GIRE, que junto con Fundación EMPUJAR desarrolló Elegir, una propuesta vinculada a perfiles de atención al cliente y línea de caja. El punto de partida no es solamente qué contenidos pueden mejorar las posibilidades de conseguir trabajo, sino también qué competencias requiere un puesto determinado.
En ese proceso, la empresa participa antes de la selección. La identificación de las capacidades necesarias para determinados puestos permite orientar la formación hacia situaciones que los participantes pueden encontrar posteriormente en un proceso laboral real.
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El vínculo también permite trabajar sobre una de las dificultades habituales de los programas de empleabilidad: la distancia entre las habilidades que se desarrollan durante una capacitación y las condiciones concretas bajo las cuales una empresa incorpora personas.
“En GIRE entendemos que generar oportunidades también implica brindar herramientas para que cada persona pueda construir su propio camino. Con Elegir buscamos acompañar a quienes enfrentan distintos desafíos para acceder al mercado laboral y acercarlos a oportunidades concretas de desarrollo. Esta iniciativa refleja nuestro compromiso, como Empresa B certificada, con la generación de impacto social y la promoción de la autonomía financiera”, señaló Julián Alegre, Gerente de Talento, Cultura y Sustentabilidad de GIRE.
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El caso de Elegir muestra una forma de abordar la inserción laboral en la que la empresa no aparece únicamente al final del recorrido, cuando tiene que decidir a quién contratar. También participa en una etapa previa, aportando información sobre las características de los puestos y las competencias que requiere.
Otra experiencia se desarrolló en Neuquén, donde la expansión de la actividad vinculada a Vaca Muerta convive con la necesidad de contar con trabajadores capacitados para cubrir nuevos puestos. En ese contexto, Latitud 45 impulsó junto con Fundación EMPUJAR una formación para jóvenes de Vista Alegre y localidades cercanas, que combinó habilidades laborales con contenidos técnicos vinculados a la industria del petróleo y el gas. La iniciativa reunió a jóvenes de entre 18 y 29 años y buscó acercarlos a las características y oportunidades laborales de una actividad con fuerte presencia en la región.
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Para las organizaciones que trabajan en empleabilidad, esto supone ampliar la mirada sobre el problema. Durante mucho tiempo, buena parte de los esfuerzos estuvo puesta en enseñarles a las personas a buscar trabajo. Pero el proceso de inserción también involucra lo que sucede del otro lado: qué perfiles necesitan las empresas, qué competencias demandan, qué requisitos establecen y qué oportunidades laborales existen en cada territorio. En algunos sectores, incluso, el desafío no está solamente en encontrar candidatos, sino en contar con personas que tengan la formación necesaria para cubrir puestos que ya están siendo demandados.
Esa mirada implica también revisar qué ocurre en los procesos de selección y cuáles son las condiciones que una persona encuentra cuando intenta ingresar al mercado laboral. Desde Fundación EMPUJAR, Florencia Segal, responsable de Desarrollo Institucional plantea que “durante mucho tiempo, buena parte de los esfuerzos estuvo puesta en enseñarles a las personas a buscar trabajo. También es necesario mirar qué sucede del otro lado del proceso: qué requisitos se establecen, qué competencias se priorizan y qué filtros pueden dejar afuera a personas que podrían desempeñarse en un puesto”.
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La discusión no implica que la capacitación deje de ser necesaria sino en cómo se construye el puente hacia una oportunidad concreta. En ese punto se cruzan la formación, las necesidades de las empresas y una de las preguntas más difíciles para quienes buscan su primer trabajo: cómo conseguir experiencia cuando todavía nadie les da la oportunidad de empezar.