Editorial: El 9 d’Octubre debe ser una fiesta | Las Provincias

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Editorial

07/10/2026

Actualizado a las 13:29h.

El Día de la Comunitat Valenciana llega este año pocas fechas después del inicio de una movilización popular por la crisis de la vivienda que ... ha derivado en acampadas en algunas plazas emblemáticas, como la del Ayuntamiento, en Valencia, o la Puerta del Sol, en Madrid. El desarrollo de la jornada vive su momento más simbólico y emotivo con la tradicional bajada de la Senyera desde el balcón principal del Consistorio, acto que da inicio a una procesión cívica que rinde homenaje al Rey Jaume I en su estatua del Parterre. La instalación de tiendas de campaña en la plaza ha ido extendiéndose hasta ocupar parte del itinerario de la marcha, lo que ha generado inquietud por la incidencia que dicha situación puede llegar a tener en un evento que es seguido por miles de ciudadanos. Además, la prevista mascletà en el espacio central de la plaza, donde se montan las de Fallas, no se podría disparar salvo que el campamento fuera desalojado. No es ésta, sin embargo, la intención expresada por la delegada del Gobierno, la socialista Pilar Bernabé, que ha apelado al «derecho de manifestación y de reunión» de los participantes en la protesta para defender su postura de no intervención. Lo que a su vez ha provocado la queja de la alcaldesa, la popular María José Catalá, que piensa que la delegada –y futura rival en las elecciones municipales de mayo de 2027– hace dejación de sus funciones para no tener que enfrentarse a los acampados, en sintonía política con la actitud mostrada por su líder, Pedro Sánchez, al presentarse como abanderado de la reivindicación popular por una vivienda digna y accesible. El debate político, que lo impregna todo, y peor aún, la insoportable polarización, no deberían entorpecer la búsqueda de la mejor solución para que el 9 d'Octubre se pueda celebrar en paz y sin incidentes. Remarcando el carácter festivo de una jornada que conmemora la entrada de Jaume I en Valencia en 1238. Todas las partes implicadas, desde el Ayuntamiento y la Delegación del Gobierno a las entidades que participan en la procesión cívica, pasando necesariamente por los acampados, deberían fijarse una prioridad: llegar a un acuerdo para que el Día de la Comunitat Valenciana no se vea empañado por el enfrentamiento, aparcando por unas horas las diferencias de criterio e intentando por todos los medios una solución de consenso que permita que la procesión tenga un desarrollo normal. Los valencianos no merecen otra cosa y no entenderían una actitud diferente.