Las perspectivas para la economía de Guatemala fueron confirmadas por la Junta Monetaria (JM) en la revisión llevada a cabo este mes, y los principales indicadores apuntan a la estabilidad.
La economía, medida por el producto interno bruto (PIB), cerrará en 4.3% en el 2026, mientras que para el 2027 se mantiene en 4%, según los indicadores oficiales.
“La Junta Monetaria resaltó que, a pesar de la elevada incertidumbre externa, la mayoría de los indicadores de corto plazo de la actividad económica siguen registrando un desempeño congruente con la estimación de crecimiento del PIB anual previsto para 2026 entre 3.3% y 5.3%”, indica el informe oficial dado a conocer el pasado miércoles 26 de agosto.
No obstante, la JM advierte que una escalada del conflicto en Oriente Medio podría prolongar el choque de oferta externo en los precios internos de los combustibles y afectar las perspectivas económicas de Guatemala en el presente año.
La JM sostiene que los pronósticos y las expectativas de inflación continúan apuntando a que esta se ubicará en la meta tanto en el 2026 como en el 2027. Sin embargo, aclara que las proyecciones de inflación están sujetas a riesgos al alza debido a mayores precios de los combustibles, así como a la posibilidad de que las condiciones climáticas en el país se vean afectadas por el fenómeno de El Niño, según la posición oficial.
Por aparte, la economía guatemalteca entra en el ciclo político-económico por las elecciones generales a mediados del próximo año y la elección de nuevas autoridades que tomarán posesión en enero del 2028.
Es decir, este ambiente preelectoral genera expectativas en los agentes económicos sobre sus futuras decisiones de planificación de inversiones, negocios o expansiones.
En cuanto a la política fiscal, la próxima semana el Ministerio de Finanzas presentará la propuesta del presupuesto general de ingresos y gastos, que superará los Q190 mil millones y será el último proyecto de gasto de la actual administración del Gobierno Central.

El economista y académico Guillermo Díaz Castellanos declaró que el crecimiento económico evoluciona mejor, pese al contexto internacional adverso por el precio de los combustibles, así como por los aranceles para algunas exportaciones en Estados Unidos.
Añadió que sectores como la construcción, el comercio y el transporte crecen de forma dinámica. Pero los efectos del fenómeno de El Niño (por la sequía) y una desaceleración o caída de las remesas pueden revertir el mayor dinamismo económico.
En ese contexto, para el consultor en remesas y migración Mario Arturo García, el sesgo al alza del PIB es una señal de que la economía guatemalteca se encuentra fuerte a pesar de las implicaciones globales. El país mantiene “un paso bastante firme”.
“Este dinamismo está impulsado por una mayor inversión pública, derivada de la agilización en los sistemas de inversión del Estado, lo cual ha provocado un evidente crecimiento en la construcción de obra pública en varias áreas importantes”, aseguró.
Por otro lado, se observa un auge en la construcción privada que ha masificado el empleo y ha dado solidez a los ingresos de los guatemaltecos, permitiéndoles mantener su ritmo de consumo. En tanto que las exportaciones crecen con fortaleza, empujadas sobre todo por los precios favorables de productos clave para Guatemala, como el café.
García es de la opinión de que el buen manejo de la política monetaria ha creado las condiciones óptimas para el crecimiento del crédito, lo que brinda dos ventajas cruciales: disponibilidad de capital para nuevos negocios y la firme rentabilidad que el sector financiero ha mantenido en los últimos años.

Uno de los indicadores revisados por la JM es el de las remesas familiares, cuya proyección de crecimiento se confirmó en 5% para diciembre. Aunque es positiva, es menor que el crecimiento de 18.7% del 2025.
La estimación es que se cerrará en US$26 mil 806 millones (unos Q205 mil millones) y para el 2027 se proyectaron US$27 mil 610 millones (Q211 mil millones). Al 20 de agosto pasado, el indicador registraba US$16 mil 910 millones (Q129 mil millones), con un crecimiento de 5.6%.
Para Díaz Castellanos, las remesas impulsan el consumo de los hogares. El crecimiento de 5% de este año impulsa casi medio punto porcentual el crecimiento económico por la vía del consumo. Esto, a su vez, aumenta la recaudación tributaria, en especial del impuesto al valor agregado (IVA).
García considera que, de cumplirse la estimación oficial de un incremento de 5% en el flujo de remesas, el país cerraría el año con un ingreso cercano a los US$27 mil millones, y esto significaría una inyección de aproximadamente US$2 mil millones en capital fresco directamente a la economía local.
Según el consultor, este flujo dinámico fortalecerá el consumo privado, el cual actúa como el motor principal de la actividad económica interna. “Un aspecto de gran relevancia es que la expansión actual del PIB avanza de manera proporcional al comportamiento de las remesas, lo que sugiere que la participación y el peso de estos recursos están alcanzando una etapa de estabilización estructural”, enfatizó.
En estas condiciones, dijo que resulta indispensable mantener un monitoreo riguroso sobre este indicador, o sea, las remesas, y determinar si la desaceleración o el aparente estancamiento en la tasa de crecimiento obedece al impacto directo de las políticas orientadas al control migratorio en Estados Unidos o si, por el contrario, los incrementos anuales estabilizados de entre 5% y 8% representan una “nueva normalidad” para los flujos financieros de los migrantes guatemaltecos.
Para el 2027, la JM dio a conocer los primeros indicadores macroeconómicos. El crecimiento se proyecta en un rango de 3% a 5%, con un valor central o núcleo de 4%; las remesas familiares, con un crecimiento de 3%, y la inflación, en 4%.
Las exportaciones fueron revisadas al alza, con un crecimiento de 6.5% y un monto de US$17 mil 685 millones, y las importaciones, con un crecimiento de 8%, para situarse en US$40 mil 744 millones.
El crédito bancario total al sector privado tendrá un crecimiento de 10%.
En la visión de Díaz Castellanos, en el 2027 el crecimiento económico puede debilitarse con respecto a este año, debido al efecto político de las elecciones y a un menor crecimiento de las remesas por el aumento de las deportaciones.
“En año electoral disminuye el ritmo de ejecución de la inversión pública, debido a que el gobierno ya va de salida y los funcionarios públicos ya no quieren tomar decisiones”, consideró.