18 de octubre 2026, 21:05hs

Duncan Lascelles, experto en dolor animal: “Los gatos pueden ocultar señales de dolor y seguir comiendo aunque algo les moleste” (Foto: Adobe Stock).
Aunque muchas personas creen que los gatos siempre muestran cuando algo les duele, los especialistas advierten que estos animales pueden ocultar las señales de malestar. Incluso cuando tienen problemas en la boca, algunos felinos continúan comiendo, por lo que mantener el apetito no significa necesariamente que estén bien.
La clave está en observar los cambios de comportamiento, una de las principales pistas para detectar el dolor en los gatos. Duncan Lascelles, especialista en manejo del dolor animal y profesor de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, investiga cómo reconocer y tratar estas molestias en los animales de compañía.
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El especialista Duncan Lascelles explica que el comportamiento cotidiano de los gatos puede aportar información importante para reconocer si sienten dolor. Por eso, observar cómo se mueven, juegan e interactúan con las personas ayuda a identificar posibles cambios en su bienestar. En la práctica, esto implica prestar atención a conductas como:
Estos comportamientos no confirman por sí solos que exista dolor, pero pueden ser señales de que algo no está bien y conviene consultar con un veterinario.
Uno de los aspectos que puede dificultar la detección del malestar es que algunos gatos mantienen sus rutinas a pesar de tener una molestia. Según la Asociación Estadounidense de Hospitales de Animales (AAHA), los felinos con enfermedades dentales importantes o inflamación de las encías pueden seguir comiendo aunque sientan dolor en la boca.
Sin embargo, es posible que aparezcan otras señales durante la alimentación, como sacar la comida del recipiente antes de comer, masticar de manera diferente o mostrar cambios en sus preferencias.

Por qué algunos gatos siguen comiendo aunque sientan dolor. (Imagen ilustrativa generada con IA)
También hay que prestar atención a otras modificaciones cotidianas. Un gato con molestias intestinales, por ejemplo, puede mostrarse más irritable cuando lo acarician en lugar de manifestar el problema de una manera evidente.
Por eso, que un gato coma con normalidad no descarta la posibilidad de que sienta dolor. Si aparecen cambios persistentes en su conducta, es importante consultar con un profesional para determinar qué sucede.
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Uno de los errores más frecuentes es atribuir los cambios de comportamiento al envejecimiento o al carácter del animal. Un gato que deja de saltar a sus lugares habituales puede parecer simplemente más tranquilo, aunque también podría tener molestias articulares.
Lascelles advierte sobre esta tendencia a interpretar ciertas limitaciones como una consecuencia inevitable de la edad. Para ayudar a identificar posibles problemas, recomienda utilizar herramientas de evaluación que contemplan acciones cotidianas como saltar, correr y jugar.