
La aparición de drones autónomos equipados con inteligencia artificial está transformando las estrategias para combatir los incendios forestales en su fase más crítica: los primeros minutos tras la ignición.
El reciente despliegue de estos sistemas en pruebas de campo en Estados Unidos apunta a reducir el tiempo entre la detección y la respuesta, un aspecto clave ante el aumento de incendios severos debido al cambio climático.
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La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) vincula el calentamiento global con temporadas de incendios forestales más largas y peligrosas, especialmente en California y el oeste del país. Estos datos refuerzan la urgencia de soluciones tecnológicas que permitan contener focos de fuego antes de que escalen.
El 15 de julio, desde el Departamento de Silvicultura y Protección contra Incendios de California (mejor conocido como CAL FIRE) llevó a cabo una demostración con drones autónomos de la empresa Seneca. Cinco aeronaves participaron en la prueba, coordinadas con la organización sin fines de lucro FireWERX.
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Según el subdirector de CAL FIRE, Jack Worden, esta tecnología podría apoyar a los bomberos en la primera línea, sustituyendo parte del trabajo manual en incendios de vegetación incipientes.
Los drones de Seneca, diseñados para actuar minutos después de detectarse un posible incendio, integran sensores, visión computarizada e inteligencia artificial para localizar el foco y aplicar espuma supresora de Clase A. El sistema utiliza entre cuatro y seis drones, con capacidad de transportar 227 a 454 kilogramos de agente supresor por viaje.
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Aunque la carga útil de estos drones es menor que la de los grandes aviones cisterna que componen la flota de CAL FIRE, su principal ventaja es la rapidez y la capacidad de operar en zonas remotas o de difícil acceso. Seneca busca posicionar estos equipos cerca de áreas de alto riesgo, para tareas de ataque temprano, operaciones nocturnas y escenarios donde los equipos terrestres tardan más en llegar.
En diciembre de 2025, el Departamento de Bomberos del Condado de San Bernardino probó el modelo Argo-1 de Seneca, con resultados que mostraron la capacidad de los drones para ejecutar vuelos y seleccionar objetivos de forma independiente, aunque siempre bajo control humano. Para el despliegue previsto en Aspen, Colorado, un solo piloto podrá supervisar varias aeronaves gracias al alto grado de autonomía del sistema.
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La tendencia hacia la autonomía en la lucha contra incendios no se limita a California. En Alaska, la competencia XPRIZE Wildfire reunió a equipos de varios países para probar sistemas capaces de detectar y suprimir incendios tempranos sin intervención humana directa. El jurado evaluó velocidad, precisión y eficacia.

Entre los finalistas destacó Dryad Networks, empresa alemana que combina su red de detección Silvanet con el sistema de drones Silvaguard. Silvanet emplea sensores solares que monitorean gases y partículas para identificar posibles incendios. Si detectan una amenaza, lanzan un dron de observación que confirma la situación mediante imágenes térmicas y ópticas.
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Dryad afirma que su dron supresor transporta hasta 100 litros de agente, y que en pruebas recientes logró extinguir un incendio controlado en menos de 12 minutos, todo de forma autónoma.
El Distrito de Protección contra Incendios de Aspen, en Colorado, firmó un acuerdo de cinco años con Seneca para incorporar cinco drones y una base móvil, capaces de desplegar 1.892 litros de espuma por salida. Se prevé que el sistema entre en funcionamiento durante el verano de 2026, tras la capacitación de los bomberos locales.
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California ya recurre a inteligencia artificial para la detección temprana. El programa ALERTCalifornia, de la Universidad de California en San Diego, gestiona más de 1.200 cámaras y sensores, y reportó la detección de más de 1.200 incendios en una temporada, superando en un 30% la rapidez de los avisos al 911.
El futuro apunta a la colaboración entre sistemas de detección como FireSat y ALERTCalifornia con flotas de drones autónomos, para dar respuesta inmediata a igniciones en cualquier terreno. Aunque estos drones no reemplazan a los grandes aviones ni a la experiencia de los bomberos, su capacidad para frenar un incendio en sus primeras fases puede ser determinante.
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