Doris Santiesteban, mujer del influencer cubano encarcelado Ernesto Medina: “El 4tico sigue firme en sus ideas”

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Daniel Lozano

Actualizado Viernes, 9 octubre 2026 - 07:33

Doris Santiesteban, la mujer de Ernesto Ricardo Medina (El 4tico), sigue en pie de lucha para conseguir la libertad de su marido y de Kamil Zayas, los dos componentes del impactante proyecto audiovisual nacido en la ciudad oriental de Holguín. El encarcelamiento en febrero de los dos jóvenes sacudió a la sociedad cubana, que se había nutrido durante meses con los análisis profundos que llegaban desde un "cuartico" que tanto recuerda las penurias y la idiosincrasia cubanas. Un "contenido anticubano", como lo definió el régimen, sabedor de que su millonaria propaganda se resquebrajaba con la contundencia de sus palabras.

Todos ellos supieron la semana pasada que el régimen les quiere imponer ocho años de cárcel para Medina y diez para Zayas por los delitos inventados de propaganda contra el orden constitucional, instigación a delinquir y difamación de instituciones, mártires y héroes. Otro castigo ejemplarizante contra quienes se atreven a elevarse sobre el relato imposible de la dictadura.

Santiesteban habla con EL MUNDO desde el cuartico, el de la famosa pizarra, el de las paredes verdes tan desconchadas como la revolución, donde ahora se puede leer un mensaje clamoroso: "Libertad para El 4tico". "Trato de mantenerlo más o menos como estaba. Mantener su fondo, para recordar cada día que hay que luchar", desveló la joven cubana a este periódico.

Las peticiones de cárcel del fiscal coincidieron el mismo día que la sentencia de dos años de limitación de libertad, tan orwelliano, para otra influencer famosa, Anna Bensi, y su madre, que atrajo la atención internacional tras el apoyo del embajador estadounidense a las dos mujeres. "Es premeditado, pensaban que lo de Anna Bensi iba a tapar lo del 4tico, pero no", aseguró firme Santiesteban, que también niega de forma rotunda otras acusaciones lanzadas contra los chicos de El 4tico: "Ellos nunca tuvieron contacto con Yunior García (dramaturgo exiliado en Madrid), nunca, no entiendo de dónde sacan que a ellos les mandaran guiones, porque nunca fue así. Los vídeos los hacían ellos, los elaboraban ellos mismos. Nadie nunca se metió ahí ni nada, es increíble cómo tergiversan una historia".

El estado actual del cuartico, sin sus protagonistas y con un mensaje en la pizarra pidiendo su libertad.

El estado actual del cuartico, sin sus protagonistas y con un mensaje en la pizarra pidiendo su libertad.E. M.

¿Por qué tanta beligerancia revolucionaria contra dos pensadores jóvenes, siempre académicos? "Lo que tienen miedo es a la libertad de expresión. Ellos simplemente expresaban sus vivencias diarias, las que conoce todo el mundo: que no hay corriente (electricidad), que no hay comida, tantas cosas que no hay aquí. En Cuba no hay una institución a la que te puedas dirigir para interponer tu queja, no la hay. La única vía que hay para que te escuchen otras personas es un teléfono. Ellos grababan formalmente y expresaban sus cosas, y por eso les cayó mal", responde Doris, que durante estos ocho meses se ha multiplicado para asistir a su marido en la cárcel (la comida es escasa y pésima en la prisión), ha llevado su hogar y ha cuidado de la niñita de ambos, de 4 años, que sabe que su padre está encarcelado y que no se pierde una visita para demostrarle su amor.

La noticia ha caído como una bomba sobre esta familia. "Ernesto está muy mal de ánimo, le ha dado muy duro. Hasta ahora el caso para nosotros estaba en blanco. Y en el fondo creo que su forma de expresarse, con guiones tan estudiados y preparados, con respeto y sin insultar a nadie, les molestaba profundamente. Este fondo intelectual, distinto al de otros, no le gustaba al régimen", sopesa la joven.

Eso sí, pese a todo, El 4tico se mantiene firme. "Él no se arrepiente porque verdaderamente no ha cometido ningún delito, no ha hecho nada por lo que arrepentirse. Sigue firme a sus ideas y así se va a mantener", asegura.

¿La solución para Cuba? "Que cambien las cosas, hay mucha injusticia", sentencia Doris mientras cierra la puerta de ese estudio improvisado.