
La Argentina quedó enredada en la economía mundial. La tasa de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años subió a 5,20%, el nivel que tenía en abril de 2006, hace más de dos décadas. El bono a 30 años ahora rinde 5,40%, la tasa más alta desde 2004. El dólar aumentó en un mes casi 3% frente a las principales monedas del mundo atentando contra las reservas locales que tienen buena parte de sus activos en euros, oro, libra esterlina y yuanes.
Si los rendimientos del Tesoro norteamericano y el valor del dólar en el mundo se hubieran mantenido en el nivel de principios de año, el riesgo país de la Argentina hoy sería 150 puntos más bajo, por dos circunstancias: porque en ese momento los bonos del Tesoro rendían 4,10% y el título de referencia de la Argentina, 8,5 por ciento. Si se deja de lado el efecto del conflicto entre Estados Unidos e Irán, el riesgo país argentino se ubicaría por debajo de los 450 puntos básicos.
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Sin embargo, la disparada de los títulos estadounidenses derivó en consecuencias adicionales para que se rompa esa relación. El encarecimiento del dólar y la suba de las tasas de retorno hicieron subir los rendimientos de los bonos soberanos de Europa y Japón. Al ser más atractivos, los fondos vendieron los títulos de la región y se pasaron a esas opciones más rentables.
El problema es que los bonos locales cayeron más que los títulos internacionales y los de otros países de la región, ante la debilidad de las reservas netas. La Argentina redujo a una décima parte el ritmo de compra de divisas y dejó de emitir títulos en dólares en las licitaciones del Tesoro, con el objetivo de evitar una suba del tipo de cambio y una mayor inflación.
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Esa estrategia incrementó la vulnerabilidad de la economía, lo que se reflejó en un alza desproporcionada del riesgo país. El escenario actual complica las perspectivas de pago de la deuda con vencimiento en 2027 y profundiza las dudas sobre la política económica.
Si bien el tema central es el petróleo, que ayer subió 3,4% a USD 10,6,60 por barril, por encima está un insumo clave: el diésel o gasoil, que es el combustible que mueve el mundo. No hay camión, ómnibus o barco que no los utilice. Mientras un barril de petróleo cotiza a USD 100, el de gasoil es 80% más caro.
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Por eso, Francia alarma a Europa al tener casi agotadas sus existencias de gasoil. El 15% de sus estaciones de servicio no tienen este combustible y no se está reponiendo lo que se vende. Europa depende de Rusia más que de Oriente y la principal refinería rusa no está funcionando a pleno tras los ataques de drones ucranianos.
El gasoil en Europa aumentó 60% en lo que va del año y ejerce un efecto dominó sobre la economía, incluso más aplastante que el petróleo. Un litro de gasoil en Francia, con menos impuestos que la Argentina, cuesta el equivalente a 4.500 pesos.
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La situación se agravó con la prohibición de Estados Unidos, donde el gasoil aumentó casi 70% en el año, de exportar el combustible. El sector energético estadounidense que agrupa a 36 grandes empresas advirtió a Donald Trump sobre los riesgos de la medida.
En primer lugar, bajaría la producción interna y subirían más los precios afectando al sector agrícola y al de transporte incluyendo los de la aviación que si bien utiliza aerokerosene (jet fuel), el punto de destilación es similar. Si no se produce gasoil, no se produce jet fuel.
Por otra parte, si las refinerías no pueden exportar, su capacidad de almacenamiento quedaría colmada rápidamente y bajaría el ritmo de producción, encareciendo los precios internos del combustible.
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En este escenario adverso, los bonos soberanos argentinos más representativos tuvieron caídas de más de 1% y elevaron el riesgo país en 12 unidades (+2,1%) a 578 puntos básicos.
Según el informe de Adcap Grupo Financiero, el punto clave es que “esto ya no responde únicamente a la dinámica de los bonos del Tesoro de Estados Unidos: incluso en ruedas en las que los Treasuries y la deuda de mercados emergentes operan prácticamente sin cambios, los bonos argentinos continúan perdiendo valor. A los rendimientos actuales, vemos poco margen para que el Tesoro regrese al mercado con nuevas emisiones de Bonares en la próxima licitación, lo que refuerza las restricciones de financiamiento en moneda dura”.
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La diferencia entre bonos soberanos y subsoberanos o provinciales es notable. Ayer San Juan emitió USD 600 millones ley Nueva York a 10 años con una tasa de 9,875% anual, que equivale a un riesgo país de 468 puntos básicos.
En el Mercado Libre de Cambios (MLC) se operaron USD 486 millones y el Banco Central, con las manos atadas por el empeoramiento de las condiciones externas, solo compró USD 8 millones: las reservas se vieron afectadas en UDSD 88 millones y volvieron a caer por sexta rueda consecutiva a 48.849 millones de dólares.
En la plaza financiera, el MEP subió $3,4 (+0,2%) a $1.544, mientras el contado con liquidación (CCL) aumentó apenas $1,3 (+0,1%) a 1.614 pesos. El “blue”, en tanto, se mantuvo en 1.560 pesos.
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Según la consultora F2 que dirige Andrés Reschini, en el mercado de futuros “se redujo el volumen de operaciones a 834.581 contratos desde 1.367.895 previos mientras que los ajustes fueron positivos en la misma dirección que el spot y el interés abierto agregó USD 97,7 millones hasta USD 4.081 millones. En la rueda de soberanos dollar linked (DL) en BYMA, t+1, el volumen operado también se contrajo desde USD 321 millones previos a 195 millones”.
Las tasas bajaron. Hasta mediados de enero los bonos de tasa fija en pesos rinden 1.99% mensual. A partir del fin del primer mes de 2027 comienzan a cotizar por encima de 2% efectivo mensual.
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La noticia del día fue el llamado a licitación del Tesoro para cubrir deuda por 8,6 billones de pesos. El menú no es ambicioso y se adapta al momento actual. Se ofrecen:
Según Mariano Ortiz Villafañe, economista Jefe de Aldazabal y Cía., “por cuarta licitación consecutiva, el Tesoro se abstiene de ofrecer instrumentos con vencimiento posterior a las elecciones, evitando convalidar rendimientos elevados. La misma situación se da con los títulos hard dollar, ya que es la tercera subasta seguida sin oferta de AO29 (actualmente rindiendo 9,1%)”.
“Luego de la conversión de DL de esta semana, los vencimientos a renovar quedaron en $8,6 billones, similar al de la subasta previa. La liquidez del sistema está en niveles adecuados, superando los $2 billones, mientras que el Tesoro cuenta con depósitos por $8 billones en el Central”, sumó Ortiz Villafañe.
Por otra parte, hubo una noticia adversa. El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) que confecciona el Indec cayó 2,9% desestacionalizado. En términos interanuales, la actividad mostró un retroceso de 1,4%, reflejando un desempeño más débil que el observado un año antes. Es el nivel más bajo desde marzo de 2025.
Anoche, en el mercado overnite, los tres principales indicadores de las Bolsas de Nueva York prolongaban la baja a pesar de que el petróleo caía más de 1 por ciento. El oro recuperaba 0,50% y el dólar aumentaba 0,15% frente a las seis principales monedas del mundo. La caída más contundente era la de los bonos del Tesoro de Estados Unidos que elevaban su rendimiento a 5,50 por ciento.
Los números muestran otra rueda de preocupación en una de las peores semanas del año.