Un ave fénix ha resurgido de sus cenizas este domingo en Pekín. Los cuartos de final del torneo chino han visto a Novak Djokovic remontar y tumbar a Alexander Zverev (4-6, 6-4 y 6-4) no solo para meterse en las semifinales, sino también para romper otro récord de Rafa Nadal: el tenista con más Grand Slam de la historia sumó ante el alemán su victoria número 32 sin derrotas y superó el mejor arranque de un jugador en un torneo en la era Open.
En dos horas y 35 minutos, sobre la pista dura de la central Diamond de Pekín, el tenista de 39 años el seis veces campeón en China prolongó su imbatibilidad y dejó atrás las 31 victorias con las que el de Manacor inició su trayectoria en Roland Garros para citarse en la siguiente ronda con Medvedev. Por su parte, Zverev, primer favorito y ganador este año de Roland Garros y del US Open, perdió una oportunidad de acercarse aún más al número uno del ranking.
La Diamond tuvo tenis y discusión desde el comienzo. Djokovic abrió con dos dobles faltas y cedió el servicio, una ventaja que el alemán conservó pese a la reacción del serbio. En el segundo juego, Zverev protestó por un cambio en los anuncios luminosos durante su saque. La revisión llevó a repetir el punto, entre las objeciones de Djokovic y una grada que se inclinó todavía más hacia el seis veces campeón.
El serbio respondió con globos, dejadas y golpes paralelos, pero no recuperó terreno. Salvó una bola de set en un noveno juego de 14 puntos y dispuso después de dos oportunidades de rotura. Zverev las anuló con un ace de segundo saque y una volea alta de revés, antes de cerrar con otro saque directo. Ambos habían ganado exactamente 35 puntos, pero la manga era del alemán.
El segundo parcial abrió con una jugada que levantó a la Diamond. Zverev persiguió un globo y devolvió de espaldas, entre las piernas; Djokovic apenas interpuso la raqueta y dejó una pelota corta que el alemán alcanzó a la carrera. El serbio todavía tuvo reflejos para resolver junto a la red. Ambos se saludaron, conscientes del espectáculo que acababan de ofrecer.
Después mandaron los saques. Zverev colocó 23 de sus 24 primeros servicios y sumó seis saques directos, pero Djokovic resistió una oportunidad de rotura para adelantarse 5-4.
En el juego siguiente, los errores del alemán le ofrecieron dos bolas de set y Djokovic aprovechó la primera, construyendo el punto hasta subir a la red y sentenciar con una volea cruzada, porque la volea no se pelotea, y menos aún con una manga en liza.
El tercer set repitió el pulso. Zverev encadenó tres aces para el 1-1 y amenazó con romper en el juego siguiente, pero Djokovic escapó con una dejada y una volea. Desde ahí, el serbio sostuvo sus turnos y trasladó la presión al otro lado. Ganó en blanco sus dos últimos juegos de servicio y obligó al alemán a sacar para mantenerse en el partido.
Zverev llegó a mandar 30-0, pero los errores devolvieron la iniciativa al resto. Salvó una primera bola de partido y dispuso de otra oportunidad para conservar el saque, antes de entregar la segunda con una derecha a la red. Sus diecinueve aces no bastaron. Djokovic ganó el 82% de los puntos con su primer servicio y encontró una rotura en el último juego de cada una de las dos mangas que conquistó.
El alemán lo había llamado la víspera "uno de los desafíos más difíciles" sobre pista dura. La Diamond volvió a darle la razón.