Diputados y senadores rediseñan sus propias reglas

calendar_today 20.08.2026 - person  - timer ~4 Minutos

Madrid, 20 ago (EFE).- Diputados y senadores han decidido esta legislatura rediseñar sus propias reglas y han impulsado una quincena de reformas de sus respectivos reglamentos, una actividad inédita que ha cambiado desde los requisitos para formar grupos parlamentarios al uso de las lenguas cooficiales.

La necesidad del PSOE de atender las demandas de sus socios minoritarios ha abierto la puerta a destacados cambios del Reglamento del Congreso, mientras que la mayoría absoluta del PP en el Senado ha generado un escenario de permanente confrontación, que ha derivado también en diversas modificaciones de sus normas.

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El Congreso ha aprobado en los últimos tres años cuatro reformas y tramita cinco más, mientras que el Senado ha modificado su texto en seis ocasiones esta legislatura.

Desde 1982, la norma que rige el Congreso se ha modificado dieciséis veces y la del Senado, veintinueve.

Los reglamentos parlamentarios no son leyes, pero su fuerza y rango es similar, según el Tribunal Constitucional (TC).

Se aprueban por mayoría absoluta, como si fueran leyes orgánicas, y con la particularidad de que no necesitan el refrendo de la otra cámara: basta una votación.

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Las cuatro reformas del Reglamento del Congreso aprobadas desde las últimas elecciones han sido impulsadas por formaciones del bloque de la investidura, liderado por PSOE y Sumar.

Los partidos independentistas, regionalistas y minoritarios de izquierdas (ERC, Junts, EH Bildu, PNV, Podemos, Compromís y el BNG) han jugado un papel activo y firmado en común la que permitió el uso del catalán, el euskera y el gallego nada más iniciarse la legislatura, en septiembre de 2023.

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También la última aprobada hasta el momento: la que en julio pasado modificó el artículo 23 del Reglamento para rebajar los requisitos mínimos de escaños y porcentajes de voto necesarios para formar grupos parlamentarios. Su entrada en vigor está prevista para la próxima legislatura.

Las reformas sobre el lenguaje inclusivo de hace un año y del régimen disciplinario de los diputados aprobada este junio nacieron directamente de los partidos del Gobierno de coalición.

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El PP, en cambio, no ha necesitado aliados para cambiar el texto reglamentario del Senado, dada su holgada mayoría esta legislatura.

Poco después de la investidura, antes de que llegara la ley de amnistía desde el Congreso, impulsó una reforma para ralentizar su tramitación: aunque una norma proceda con el carácter de urgente el Senado podía decidir sobre su urgencia.

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Así, la ley de amnistía permaneció el máximo posible en la Cámara Alta, dos meses.

Año y medio más tarde esa reforma fue declarada inconstitucional por el TC.

El PP volvió a cambiar ese artículo, pero sin regresar al texto original, permitiendo otro plazo sin referirse a la urgencia, algo que ha vuelto a recurrir el PSOE ante el TC, que admitió el recurso y tiene pendiente resolverlo.

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En otras reformas de 2024 y 2025, el PP ha aprobado cambios de todo tipo en el día a día del Senado, desde limitar los tiempos de palabra a los ministros cuando comparecen hasta exigir al presidente del Gobierno que justifique sus ausencias.

Para realzar las ausencias, además, al inicio de los plenos se leen ahora las justificaciones dadas por cada ministro para faltar a la sesión, e incluso se abre un turno de debate para que los portavoces de los grupos opinen al respecto.

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Según otra reforma reglamentaria aprobada, una mayoría de senadores puede incluir asuntos en el orden del día de la Conferencia de Presidentes, aunque sea un órgano ajeno, algo que también tiene el TC en estudio.

Para los últimos meses de la legislatura, quedan pendientes cinco propuestas de reforma del reglamento del Congreso, dos procedentes del PSOE y tres del PP.

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Dada la correlación de fuerzas en la Cámara Baja, las que podrían tener más opciones de prosperar son las impulsada por los socialistas para regular los 'lobbies' y mejorar el régimen disciplinario.

Los ajustes planteados por el PP en relación al debate sobre el estado de la nación, el endurecimiento del control parlamentario y la la prórroga de los plazos de tramitación están abocadas al bloqueo o rechazo. EFE