A poco más de un mes y medio para la histórica visita del papa León XIV al país, se agudizan las diferencias entre la Iglesia y el Gobierno.
Prácticamente desde que asumió Javier Milei, la Conferencia Episcopal Argentina le apunta al Presidente por temas como la pobreza, la falta de diálogo y consenso, el insulto como política de Estado y el individualismo en desmedro de la justicia social. En esa agenda más general se intercalan cuestiones más específicas como el aumento de la morosidad de las familias y otros propios de esta era.
Ahí se anota, por ejemplo, el abordaje de la inteligencia artificial, sobre la que Milei rechaza cualquier regulación. Aparece allí un claro contrapunto con el Sumo Pontífice, quien advirtió sobre los riesgos de esta tecnología en su primera encíclica, Magnifica humanitas.
Otro tema que le preocupa a la Iglesia es la ludopatía y sus efectos sociales, sobre todo entre los más jóvenes. Al respecto, el oficialismo hace tiempo que se empeña en trabar un proyecto que busca prohibir la publicidad de empresas de apuestas. La iniciativa original se aprobó en Diputados, pero se frenó en el Senado.
El clero también le reprocha al Gobierno haber impulsado la baja en la edad de imputabilidad penal, una iniciativa muy resistida por el Episcopado.
RECORTES EN DISCAPACIDAD
Hay, además, algo que para la Iglesia es inadmisible: los recortes en los fondos estatales para el área de Discapacidad. En ese sentido, la elección del Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole como uno de los destinos papales en la visita de noviembre es interpretada por los libertarios como un primer mensaje de parte del Vaticano. Precisamente, esa institución se dedica a la atención integral, el hogar y la inclusión social de personas con discapacidad severa y multidiscapacidad.
Tampoco miran con buenos ojos en el Episcopado la reducción de fondos de la Subsecretaría de Integración Socio Urbana, que paralizó las obras de urbanización en los barrios populares de todo el país.
Pese a los cuestionamientos que llueven desde la Iglesia y otros sectores por el rumbo económico del Gobierno y su efecto en los sectores más desprotegidos, en la Casa Rosada no habría -al menos por ahora- planes para introducir modificaciones en vísperas del inminente viaje papal.
TENSIÓN LATENTE
La llegada de León XIV a la Argentina se dará así en un contexto de latente tensión entre la Iglesia y Milei, desde los tiempos en que llegó a llamar al fallecido Francisco “el representante del Maligno en la tierra”, algo por lo que después se tuvo que disculpar.
En cambio, el jefe de Estado siempre evitó responder a las críticas homilías del arzobispo porteño Jorge García Cuerva. Hay quienes ven en esos cuestionamientos una suerte de anticipo del mensaje que podría dar el Papa en su itinerario argentino.
Mientras se multiplican las especulaciones sobre si la visita del Santo Padre beneficiará o perjudicará al gobierno libertario, en el entorno de Milei ya estarían puliendo el “arma” discursiva para contrarrestar las críticas. El relato oficial pasaría por las referencias a la baja en las tasas de inflación y pobreza, en un análisis comparado con la gestión de los Kirchner.
En la Rosada se aferran a las bajas de la inflación y pobreza como “arma” discursiva
En paralelo, el Gobierno se concentra en organizar la gira apostólica, una tarea centralizada en Karina Milei. Ante la sospecha de que el canciller, Pablo Quirno, no se estaba ocupando lo suficiente, la Secretaria General de la Presidencia puso al mando a Mara Gorini, una de sus manos ejecutoras en Balcarce 50.
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