Desorden en partidos oficialistas - La Tercera

calendar_today 06.08.2026 - person  - timer ~3 Minutos

Editorial

Sorprende que en vez de empeñarse en sustentar a su propio gobierno y ponerse detrás de la agenda que impulsa al Ejecutivo, los partidos estén promoviendo iniciativas para reafirmar su propia identidad y apelar a sus bases.

Santiago 3 de julio 2026.El Presidente de la Republica, Jose Antonio Kast, realiza un punto de prensa junto los presidentes de partidos oficialistasDragomir Yankovic/Aton Chile DRAGOMIR YANKOVIC/ATON CHILE
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Ha sido evidente que en las últimas semanas diversos partidos del mundo de derecha han comenzado a promover activamente sus propias agendas, mediante la presentación de una serie de propuestas, algunas particularmente controversiales. Es el caso, por ejemplo, del proyecto “escucha su corazón”, promovido sobre todo por parlamentarios del Partido Nacional Libertario, con el cual se busca que ningún aborto por las tres causales se pueda practicar sin que antes la madre escuche los latidos del feto. En el listado también se incluye la privatización de Codelco -impulsado por el Partido Republicano-, el indulto a uniformados condenados en el marco del llamado estallido social o la sanción con cárcel cuando se trate de la venta de misoprostol. A su vez, parlamentarios de la UDI han propuesto el cierre del Instituto Nacional de Derechos Humanos o han solicitado la disminución de su presupuesto.

Los promotores de estas iniciativas han justificado su presentación como una forma de empezar a dar la “batalla cultural y valórica”, de modo que las ideas que representan los idearios de la derecha comiencen a visibilizarse mucho más, sobre todo aprovechando el momento actual, cuando ha asumido un gobierno de corte conservador que justamente debería representar ese tipo de convicciones. Lo cierto es que estas iniciativas, lejos de congregar un espíritu unitario en el mundo oficialista, están dando una sensación de preocupante desorden en el sector, donde lo que prima es una competencia por quién aparece encarnando mejor los valores e ideas de dicho mundo político -también una forma de desmentir a quienes tildan a algunos partidos de “derechita cobarde”-, y por supuesto un afán por hablarle especialmente a las propias bases.

Es sorprendente que esta suerte de desbande comience a aparecer tan tempranamente, sin importar las complicaciones que esto ha traído para el propio gobierno, toda vez que dichos proyectos no forman parte de su agenda programática, obligando a distintos ministros a tener que salir al paso de dichas iniciativas, lo que ha hecho aparecer al Ejecutivo en contradicción con sus propias fuerzas.

Lo que se habría esperado de los partidos oficialistas y de aquellas fuerzas que no siendo parte del gobierno adhieren a este, es ponerse detrás de los lineamientos en que se ha empeñado el Ejecutivo, particularmente en lo que tiene que ver con la reactivación de la economía, la creación de empleo y el combate a la delincuencia, que ciertamente son las prioridades de este momento. Más que competir por quién aparece más de derecha, el objetivo del oficialismo debería ser dar sustento a su gobierno y procurar proyectarlo más allá de estos cuatro años. El riesgo de enfatizar las visiones identitarias y apelar sobre todo a las bases propias es terminar encapsulando al propio gobierno en márgenes de aprobación del 30% -o incluso menos-, emulando lo que ocurrió con el gobierno del Presidente Gabriel Boric, quien durante la mayor parte de su mandato se mantuvo enclaustrado en dicho porcentaje.

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