
En el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Dengue, que se conmemora cada 26 de agosto, el docente e investigador de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la UNaM, Gustavo Silva, destacó la necesidad de mantener activa la vigilancia epidemiológica y fortalecer el trabajo conjunto para prevenir nuevos brotes.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, Silva explicó que “con el tema de dengue y otros arbovirus siempre nos va a hacer falta mucho más” y remarcó que la situación debe analizarse tanto desde una perspectiva internacional como regional y nacional.
Silva destacó que “viene ya desde hace dos o tres años de la Organización Panamericana de la Salud una iniciativa tendiente a un manejo integrado, interdisciplinario, interinstitucional y prolongado a lo largo del tiempo”.
Para el investigador, la articulación entre universidades, organismos de salud y la comunidad resulta fundamental para sostener la vigilancia, incluso durante los períodos en los que disminuye la cantidad de casos.
Uno de los principales puntos destacados por Silva fue el papel de la comunidad en la eliminación de los criaderos del mosquito transmisor.
En esta línea, afirmó que “hay que resaltar el rol importantísimo de cada uno de nosotros, el rol de la persona y de todos los habitantes de cada lugar en prevenir los criaderos de mosquitos”.
El investigador también remarcó que la “vacuna es una parte más de la estrategia y hay que encararlo de una manera conjunta integrada”.
Consideró fundamental profundizar las tareas de descacharrizado y evitar la acumulación de recipientes que puedan convertirse en lugares de reproducción del mosquito.
“Por más que tengamos vacunas, por más que tengamos excelentes métodos de diagnóstico, el tema pasa por la fuerza que tengamos como comunidad para profundizar en el trabajo de descacharrizado”, remarcó.
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Silva destacó que durante los últimos años se registró una disminución de casos en buena parte de la región, aunque aclaró que esa situación no debe llevar a abandonar las medidas preventivas: “Es el momento en el cual se plantea mantener la vigilancia”.
El docente universitario advirtió además sobre un fenómeno frecuente: cuando disminuye la circulación del virus y baja la percepción de riesgo, también suele reducirse el nivel de prevención de la población.
“Cuando desaparece la percepción de riesgo porque el número de casos baja, todos nos relajamos”, señaló. Por eso, consideró que el actual escenario debe ser aprovechado para sostener las acciones de prevención y vigilancia, antes de que se produzcan nuevos incrementos de casos.
El investigador indicó que “la frontera es tremendamente porosa al paso de personas y, por supuesto, al paso de los mosquitos y de las larvas de mosquitos, de los huevos”, explicó.
En Argentina, además, la distribución territorial del dengue fue modificándose desde su reintroducción en 2007, con una expansión de los casos hacia el Sur del país.
“Todo esto requiere financiamiento”, afirmó. Y explicó que la falta de recursos limita la posibilidad de desarrollar proyectos y puede provocar que investigadores y profesionales deban alejarse de las instituciones científicas en búsqueda de alternativas laborales.
“La falta de financiamiento provoca que no se puedan realizar proyectos y provoca, por supuesto, que la gente que está en la facultad y en organismos de investigación se vea obligada a alejarse para buscar formas de sustento”, advirtió.
Por último, Silva recordó que cuando los casos sean bajos, la vigilancia, el descacharrizado y la participación comunitaria siguen siendo herramientas fundamentales para mantener bajo control la circulación del mosquito y prevenir nuevos brotes.