Del “cada uno iba por su cuenta” a los Juegos Olímpicos: el freeride estará en los Alpes 2030 y España ya sueña con una medalla

calendar_today 18.10.2026 - person  - timer ~5 Minutos

Núria Castan. (Facebook)

Núria Castan. (Facebook)

El freeride será olímpico. El Comité Olímpico Internacional (COI) aprobó el 7 de junio la incorporación del esquí y el snowboard freeride a los Juegos de Invierno de los Alpes Franceses, que se celebrarán del 1 al 17 de febrero de 2030. Será el estreno de una disciplina que se practica en laderas sin pisar y que nació en la cultura de montaña.

Para los que no estén familiarizados, se trata de una modalidad que consiste en deslizarse montaña abajo por fuera de las pistas sin balizar y de los recorridos tradicionales. El objetivo no es hacer trucos o llegar rápido, sino dibujar tu propia línea de descenso adaptándote al relieve.

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En España, la noticia tiene dos protagonistas evidentes. Aymar Navarro, aranés, pionero del freeride nacional y hoy seleccionador. Y Núria Castán, bronce en snowboard en el primer Mundial FIS de Freeride, disputado este año en Ordino Arcalís (Andorra). Los dos empezaron cuando nada de esto existía.

Aymar Navarro. (Instagram)
Aymar Navarro. (Instagram)

Navarro no esconde que le habría gustado ser él quien compitiera en unos Juegos. “Mentiría si dejara que no”, reconoce en entrevista con Infobae, y recuerda que “desde bien pequeño” soñaba con participar. Pero cerró esa etapa hace tiempo y no se arrepiente. “Era el momento de dejar paso a los más jóvenes y que aprovecharan la oportunidad que se me dio a mí en su día”.

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Ahora le toca construir desde cero un proyecto “muy bonito, pero a la vez muy grande”. Su idea es cambiar la planificación, el calendario, los entrenamientos y los tests físicos. Su gran incógnita es el dinero, porque “dependemos de eso al 100%”, y confía en que las ayudas lleguen.

Aymar Navarro. (Instagram)
Aymar Navarro. (Instagram)

Castán conoce bien ese camino sin mapa. Cuando empezó a competir “no había ninguna estructura”, ni equipo olímpico ni selección: “No había nada, cada uno iba por su cuenta”, recuerda en conversación con Infobae. Sus padres le ayudaron a tirar de una carrera cuya meta máxima era el Freeride World Tour, que ya de niña era para ella un sueño.

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Nacida en Reus en 1997, se puso unos esquís a los 3 años y pasó a la tabla a los 8, entre Tavascan y Cerler. Fue subcampeona del mundo júnior con 16 años y, más tarde, la rider española más joven en ganar una prueba de máxima categoría en el circuito previo al Tour, en Les Arcs.

Núria Castan. (Europa Press)
Núria Castan. (Europa Press)

Los dos hablan de aquellos años como de una inversión. Navarro rechaza la palabra sacrificio: lo que hizo fue “invertir un tiempo muy grande de mi vida para poder vivir de mi pasión”. Castán, cuando llegó al Tour, hizo algo parecido: se mudó a Austria, donde sigue seis años después, porque “toca ponerle el tiempo necesario” frente a quienes viven más cerca de la nieve.

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Ahora, con los Juegos, ella ve “un momento culminante” de su carrera. Todavía no sabe cómo se elegirá a los deportistas y espera noticias en diciembre: “Estaremos pendientes”. Sueña con el oro “para redondear”, pero “el éxito en sí es estar allí” y mira al grupo. Cree que España tendría “muchas opciones a medalla” si los Juegos fueran mañana, aunque no da nombres porque llegan jóvenes con fuerza.

El año que viene serán cinco los riders españoles en el FWQ Challenger, la antesala del Tour, y Abel Moga, sexto en ese Mundial, ya tiene claro su objetivo: “Estar en Alpes 2030”.

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Núria Castan. (Facebook)
Núria Castan. (Facebook)

Nada de esto se hace sin riesgo, y los dos lo saben. Navarro marca la frontera entre valentía e inconsciencia: se cruza “una línea negra muy peligrosa” cuando se va por encima de las posibilidades y se le pierde el respeto a la montaña. Su descenso más exigente fue el Tuc des Hemnes, en la Val d’Aran, un proyecto que llevaba años en la cabeza. “Una montaña que necesita las condiciones perfectas y que no te permite ni medio fallo”.

Aymar Navarro. (Instagram)
Aymar Navarro. (Instagram)

Castán lo explica desde la experiencia de haber estado enterrada por un alud. Aquello le hizo replantearse lo importante y pensar en su familia, y dudó si seguir, pero “nunca he sentido que quisiera dejar la montaña”. De ahí saca una lección que repite a quien le pregunta: “El miedo también es información y es importante escucharlo”. Para ella, ser valiente es a veces “saber decir que no, cambiar una línea o bajarte de una montaña”, porque “la montaña siempre tiene la última palabra”.

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Núria Castán. (Europa Press)
Núria Castán. (Europa Press)

Navarro vivió esa última palabra en Alaska, donde una caída le dejó una de las lesiones más graves de su carrera, con consecuencias muy malas para la rodilla. No cambió su relación con el riesgo. Lo único que desea es “volverme a poner los esquís”. Qué le espera ahí arriba lo resume en una frase: “Todo o prácticamente todo”. Castán lo cuenta con otras palabras: en la montaña “no puedes estar pensando en lo que pasó ayer ni en lo que va a pasar mañana”.

Aymar Navarro. (Instagram)
Aymar Navarro. (Instagram)

Con los Juegos a la vista, los dos comparten un temor. Navarro pide “que no cambien nada de lo que hay y que no empiecen con reglamentación nueva”, porque eso “sería un grave error”. Castán recuerda que el freeride “no nació dentro de una estructura olímpica, sino de una cultura de montaña y de naturaleza”. Quiere que los Juegos den visibilidad, pero “no para definir qué es freeride”, y que los riders tengan voz en cómo evoluciona.

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