
En Tamaulipas, autoridades federales incautaron animales, algunos en peligro de extinción, durante un megaoperativo que tenía como objetivo principal combatir el huachicol.
Infobae México pudo conocer que los cateos dirigidos contra el comercio ilícito de combustible se enfocaron en una célula de Los Rojos, vinculada al Cártel del Golfo. La operación generó una pérdida económica calculada en 33,955,145 pesos para la organización criminal.
El hallazgo incluyó tigres, jaguares, monos araña y otras especies resguardadas en condiciones irregulares, lo que abre una nueva línea de investigación sobre el tráfico y posesión de fauna protegida.

Durante acciones coordinadas entre la Secretaría de Marina, la Fiscalía General de la República y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, se ejecutaron cinco cateos en inmuebles vinculados a la célula Rojos del Cártel del Golfo en los municipios de Tampico y Altamira, Tamaulipas.
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Las autoridades detuvieron a una persona y aseguraron aproximadamente 68 mil litros de diésel, además de vehículos, pipas, autotanques, frac tanks, bombas de presión, tanques de almacenamiento, reactores, motobombas, mangueras y equipo especializado para el manejo de combustible.
En uno de los predios inspeccionados localizaron 135 animales exóticos, 35 ejemplares correspondían a especies en peligro de extinción o sujetas a protección especial, además de especies cuyo comercio internacional está regulado por tratados como la CITES.

Entre los objetos asegurados se identificaron instalaciones y equipos para almacenamiento y manejo de hidrocarburos, con depósitos de hasta 60 mil litros de capacidad, así como vehículos y dispositivos de cómputo y comunicación.
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Infobae México accedió a la lista completa de los animales incautados:
De acuerdo con la NOM-059-SEMARNAT-2010, los animales hallados en el rancho que figuran en la categoría de “en peligro de extinción” (P) o “amenazadas” (A) son:

El Código Penal Federal, en su artículo 420, señala que capturar, poseer, transportar, acopiar, introducir o extraer ejemplares, productos o subproductos de especies de fauna silvestre consideradas endémicas, amenazadas, en peligro de extinción, sujetas a protección especial, incluidas en la NOM-059, o reguladas por tratados internacionales como la CITES, constituye delito contra la biodiversidad.

Las sanciones incluyen penas de uno a nueve años de prisión y de trescientos a tres mil días multa. El artículo prevé agravantes: cuando las conductas ocurren en áreas naturales protegidas o con fines comerciales, la pena puede aumentar hasta tres años más de prisión y mil días multa adicionales.
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El código también tipifica como delito el daño, tráfico o recolección de estos animales y sus productos, así como el poner en riesgo la viabilidad biológica de una especie silvestre. Quienes incurran en estas prácticas pueden ser procesados penalmente y enfrentar la pérdida definitiva de los ejemplares y la clausura de instalaciones.