Nerea González
París, 11 jul (EFE).- Tras lograr el primer Óscar para Chile en 2016 por el corto 'Historia de un oso', el cineasta Gabriel Osorio inició la andadura de su primer largometraje, 'Kona, una gata valiente', con el premio del público del Festival de Annecy (Francia), el más importante del mundo de la animación, y hablando de nuevo de derechos humanos.
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Para el realizador, nacido en Santiago de Chile en 1984, es "súper importante" transmitir que los derechos humanos son algo universal, a diferencia de la percepción que se tiene a veces en su país, donde este concepto divide a la población, según explicó en una entrevista con EFE tras su paso por el certamen de animación celebrado al pie de los Alpes franceses.
"Pareciera que es algo que fuera de un lado político y no del otro, cuando en realidad, desde mi perspectiva, los derechos humanos son de todos los humanos, no pertenecen a partidos políticos", argumentó.
En su ópera prima, producida por su compañía, Punkrobot, cuenta la historia de una gata adolescente, Kona, que vive en el bosque junto a su abuela y decide afrontar sus miedos al ir a buscar a su madre, secuestrada por un malvado circo cuando ella era un cachorro.
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En su camino le ayudarán Colin, un cachorro de perro guardián abandonado, y Bernard, un oso que escapó de las garras del circo.
Osorio aprovecha que "la animación permite crear fábulas donde todos nos conectamos" y en este caso se trata de poner en pantalla el relato de "las personas que quedan atrás y que buscan a sus familiares desaparecidos".
"Obviamente la inspiración proviene de la historia de Chile, pero en realidad el objetivo es crear una fábula universal que hable de la separación familiar, más allá de las razones por las cuales estas puedan ocurrir", reflexionó.
Fue un proyecto "laborioso", "largo" y "súpercolaborativo", definió Osorio, realizado en parte gracias al espaldarazo que supuso el Óscar para su estudio, porque les puso en el "radar internacional".
Pero la industria de la animación es complicada, aseguró, incluso para los poseedores del premio más codiciado del cine, y para él y sus colaboradores ha significado no dejar de oír la pregunta '¿para cuándo el siguiente?' a lo largo de la última década.
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"Yo, en lo personal, trato de no pensar en eso, porque es algo que te distrae", aseveró. Él prefiere pensar "en las historias" y en lo que quiere contar.
Pese a eso, el premio del público logrado en el Festival de Annecy -que se celebró del 21 al 27 de junio y donde 'Kona, una gata valiente' se proyectó fuera de la competición oficial que ganó 'La violinista' (del singapurense Ervin Han y el español Raúl García)- es algo que le da una especial satisfacción, porque habla de que el filme logró conectar con la audiencia.
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Y era además un público internacional que, aunque 100 % entregado con el cine de animación, no necesariamente iba a conectar la historia de Kona con los acontecimientos reales de la historia de Chile que la inspiraron (la represión de la dictadura militar de Augusto Pinochet).
"Lo central tiene que ver con el perdón", apuntó Osorio sobre el argumento, que plantea la pregunta de si alguien es capaz de perdonar algo imperdonable, como es que se lleven a alguien de tu familia, sea cual sea la razón.
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Para Osorio, el perdón puede ser precisamente el camino para reparar un mundo que ve cada vez más dividido.
"Cuando era chico crecí en un mundo que ya estaba polarizado, en los 80, con la dictadura. Pero siento que hoy en día, no solo Chile, sino todo el mundo se está yendo a los extremos", lamentó.
"Eso creo que pasa porque hay heridas que están ahí abiertas y que la gente no está dispuesta a perdonar, así que el ejercicio de Kona es imaginarse qué pasaría si pudiéramos perdonar, qué necesitamos para poder perdonar, y cómo sería ese mundo donde la gente deja de estar en sus trincheras", completó. EFE
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