David Bowie, un turista en Madrid, por Manuel Vilas

calendar_today 05.10.2026 - person  - timer ~2 Minutos

El azar es la única fuerza perpetua del universo. Un día primaveral de 1987 David Bowie caminaba por el viejo Madrid. Llevaba una camisa roja y una cazadora oscura; era una silueta rubia recortada contra el bullicio de los Seat 127, los Ford Fiesta, los autobuses y el humo del tabaco negro que salía de los bares. A su lado, con el paso ligero de quien conoce a alguien desde la infancia, caminaba Peter Frampton. Hay un vídeo en las redes que atestigua lo que digo. De críos, Peter y David habían compartido en Bromley patio de colegio, bocadillos y guitarras acústicas desafinadas.

Ahora estaban en España, a punto de ofrecer una serie de conciertos ochenteros, pero esa mañana no eran estrellas de rock en un estadio; eran dos ingleses vagando por una ciudad que los miraba con sorpresa. Se inicia su paseo por la plaza Santa Ana. Terminaron rodando una escena que hoy nos resulta un símbolo visual del paso del tiempo: ambos sentados en una terraza de la plaza Mayor, pidiendo una cerveza y firmando autógrafos. En aquel metraje grabado para promocionar la llegada del Glass Spider tour, Bowie no era la estrella del espectáculo pirotécnico que luego desplegaría en el estadio Vicente Calderón; solo era un turista pionero del turismo británico. 

 David Bowie en 1983 (Photo by Rolls Press/Popperfoto/Getty Images)

 David Bowie en 1983 (Photo by Rolls Press/Popperfoto/Getty Images)Getty

Treinta años después, ya muerto Bowie, el vídeo se convirtió en un documento histórico muy importante porque en esas imágenes aparece no la legendaria estrella del rock, sino un hombre corriente, divertido y ocurrente, lleno de vida, y fumando con estilo. Las calles de Madrid siguen tal como eran. Los automóviles han cambiado, las tiendas han cambiado, la gente ha cambiado. Muchos de los que salen en ese vídeo se han muerto. Bowie se fue hace ya más de diez años. Murió joven. Y joven está Bowie en el vídeo madrileño. Nunca vimos a Bowie tan natural como en ese vídeo que acumula millones de visitas. El azar quiso que se grabaran esas imágenes que demuestran que Bowie era un hombre como otro cualquiera. Todos somos el mismo hombre o la misma mujer. 

Peter Frampton aún vive. Tiene setenta y seis años. Bowie tendría hoy setenta y nueve. Bob Dylan tiene ochenta y cinco. ¿Por qué unos mueren antes que otros?, eso me pregunto en este instante. Qué guapo estabas en aquella mañana del 87, querido y amado David, tan ajeno al día de tu muerte. Y ahora ya no estás, y eso es todo, amigos.