A lo largo de su carrera, David Bowie cambió de piel tantas veces que resulta difícil identificar a uno de sus álbumes como el más representativo de su discografía. Sin embargo, el legendario artista británico tenía una respuesta clara cuando le preguntaban cuál era su trabajo más importante: Scary Monsters (And Super Creeps).
Publicado el 12 de septiembre de 1980, el LP cerró la etapa más prolífica del Duque Blanco junto al productor Tony Visconti, con quien había grabado doce discos de estudio. Antes de Scary Monsters (And Super Creeps), ambos se habían prometido hacerse el tiempo para grabar un álbum con la paciencia y los recursos de Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, de The Beatles, el disco que para Bowie representaba el techo de lo que el rock podía lograr.
Cuando Bowie se dispuso a darle vida a Scary Monsters (And Super Creeps), finalmente tuvo el tiempo, la sobriedad y el dinero para intentar hacer realidad ese proyecto que siempre había deseado. Las sesiones se realizaron en los estudios The Power Station de Nueva York, con un elenco que incluyó a Robert Fripp, de King Crimson; Pete Townshend, de The Who; y Roy Bittan, de la E Street Band de Bruce Springsteen.

“Hubo cierto grado de optimismo al hacer este disco porque había trabajado algunos de mis problemas”, recordó Bowie. “Me sentía muy positivo sobre el futuro, y creo que simplemente me puse a escribir un álbum realmente completo y bien elaborado”.
Visconti fue igual de contundente al recordar la experiencia en el box set A New Career in a New Town (1977-1982): “Cuando terminamos de mezclar, sabíamos que habíamos hecho algo muy especial. Scary Monsters fue tan increíblemente satisfactorio de hacer. Esta fue una de nuestras horas más grandes. Tanto los fans como la crítica nos dieron la razón. Fue uno de nuestros mejores momentos”.
Scary Monsters (And Super Creeps) llegó al número uno en el Reino Unido y al puesto 12 en Estados Unidos, además de anticipar buena parte del sonido que dominaría la primera mitad de los años 80.