Dani Tatay: “Tengo muchas inseguridades y he sufrido el síndrome del impostor”

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Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.

11 sep 2026 - 07:27

La belleza puede abrir muchas puertas, pero también convertirse en una condena. Dani Tatay lo sabe bien. Antes de triunfar como Andrés de la Reina en Sueños de libertad, fue bailarín y protagonizó numerosos musicales. Su físico le ayudó a entrar en una industria en la que la imagen pesa, aunque después tuvo que demostrar que detrás del galán también había talento. Convertido hoy en uno de los rostros más reconocibles de la televisión, el actor habla con 20minutos sobre el éxito, la inseguridad, el ego y esa lucha silenciosa por demostrar que es mucho más que un hombre guapo.

¿En qué momento se encuentra tras el éxito arrollador de Sueños de libertad?

Ahora estamos de vacaciones. Tenemos un parón de casi cuatro meses porque grabamos a una velocidad increíble. Cuando paramos, el 3 de julio, habíamos dejado un colchón de unos seis meses. Volvemos a finales de octubre.

¿Es durante estos parones cuando toma conciencia de la repercusión de la serie?

Sí. Cuando paras te das cuenta de la magnitud que tiene, de la cantidad de gente que la ve y que te reconoce por la calle. Durante el año estás completamente metido en el rodaje, estudiando y grabando casi once horas al día. No eres consciente de lo que sucede fuera. Estoy alucinando con la acogida y con cómo continúa creciendo la audiencia.

¿Le da miedo el éxito?

Miedo no, pero sí cierto respeto porque quiero seguir creciendo como artista y como actor. Si el éxito significa tener más trabajo y que aparezcan nuevas oportunidades, bienvenido sea.

¿Le asusta que la popularidad pueda llegar a ser excesiva?

En parte sí. Si ya me paran bastante por una serie, no puedo imaginarme lo que debe de ser para alguien como Mario Casas salir a la calle. Me preocuparía tener que atender continuamente a todo el mundo. De todas formas, soy una persona abierta y sociable. 

La serie se graba a un ritmo vertiginoso. ¿Existe tiempo suficiente para preparar las escenas?

Puedo estudiar entre 80 y 90 páginas y grabar unas 25 secuencias en una semana por lo que saberse el texto es lo más importante y lo que prevalece sobre otros aspectos.

¿Le ha ocurrido comprender verdaderamente una escena mientras ya la estaba interpretando?

Muchísimas veces. A veces estás trabajando y piensas: '¿Qué estoy haciendo?, ¿qué estoy diciendo?, ¿cómo lo estoy haciendo?'. Cuando tomas conciencia de la escena y quieres repetirla para hacerla mejor, ya es tarde. Grabamos cada secuencia en 40 o 50 minutos y en ese tiempo entran el pase de texto, el ensayo, el marcaje del plató y la grabación.

Después de tantos capítulos interpretando a Andrés, ¿qué parte del personaje siente como suya?

Cuando hice el casting, el director me dijo: 'Andrés eres tú'. Buscaban que trasladara al personaje la esencia que tengo como Dani. A partir de ahí fui construyéndolo y llevándolo hacia mi manera de ser. Andrés y Dani comparten bastantes cosas.

Andrés parece condenado a no ser feliz. ¿Cree que el público disfruta viéndolo sufrir?

Si no pasara nada y todos fueran felices, la serie no se sostendría. En Sueños de libertad, cuando hay una boda, hay una muerte. Nunca te dejan disfrutar completamente de los momentos felices. Hay espectadores que se cansan de tanta maldad, pero sin conflicto no existiría la serie. Eso es lo que engancha.

Hay que asumir que no le puedes gustar a todo el mundo

¿Cómo lleva los comentarios negativos?

Puedes recibir 300 mensajes maravillosos y, de repente, llega uno malo. No sé por qué, pero siempre terminas quedándote con el negativo. Suelo leer los comentarios porque pueden ayudarme a mejorar, aunque también es inevitable que algunas cosas te afecten. Hay que asumir que no puedes gustarle a todo el mundo.

Natalia Sánchez ha reconocido que lo pasa mal cuando sus personajes no comparten trama. ¿Qué significa ella para usted?

Es una de las personas más buenas que he conocido en mi vida: noble, sensata y una compañera maravillosa. Coincidimos desde el primer casting y la química surgió inmediatamente. Este año apenas hemos trabajado juntos y da mucha pena no tener esos momentos de disfrute.

¿Volverán a encontrarse Andrés y Begoña?

Creo que sí, porque la historia continúa y, como espectador, pienso que es lo que todo el mundo espera. Aunque realmente no sé qué va a pasar.

Antes de convertirse en actor fue bailarín. ¿Le ha costado desprenderse de la etiqueta del chico guapo que baila bien?

Me dediqué muchos años a la danza y fue una etapa maravillosa en la que fui muy feliz. Después tuve la suerte de entrar en la interpretación, algo muy difícil e inestable. Habrá personas que piensen: “Bravo, Dani”, y otras que se pregunten por qué él sí y yo no.

Mi imagen me ha ayudado mucho, pero mantenerte dentro es lo verdaderamente difícil

¿Reconoce que su físico le ha abierto puertas?

Sí. La imagen me ha ayudado muchísimo y no voy a negarlo. En esta industria cuenta, pero pueden contratarte una primera vez por tu físico y después tienes que demostrar que vales. Mantenerte dentro es lo verdaderamente difícil.

¿Ha sentido que debía demostrar más precisamente por ser guapo?

Sí. A veces tienes que demostrar más para dejar claro que no has llegado únicamente por tu imagen.

¿Ha sufrido el síndrome del impostor?

Sí, algunas veces. He llegado a preguntarme por qué estaba allí. Los artistas somos muy inseguros. Yo puedo parecer una persona muy segura, pero tengo muchas inseguridades y quienes me conocen lo saben.

Llegó a Madrid dispuesto a hacerse un hueco. ¿Pensó alguna vez en rendirse?

Nunca. Llegué con una maleta llena de ilusiones, sin trabajo, sin piso y sin nada. Venía para dos meses y llevo aquí casi 17 años. No sabía qué iba a suceder con mi vida, pero pude enlazar un trabajo con otro y terminé dedicándome a algo que tampoco esperaba.

Cualquiera diría que ha tenido una flor en el culo...

Sí, un poco. La vida me ha sonreído y muchas cosas me han venido solas. Pero mi manera de ser también me ha ayudado. Cuando llego a un trabajo no pongo problemas, soy disciplinado e intento hacerlo bien.

¿Puede ser más importante la actitud que el talento?

En ocasiones se valora más eso que encontrarte con un actor extraordinario que tenga un carácter de mierda. El carácter y la calidad humana también cuentan. Trabajar con alguien que es buena persona facilita todo.

¿Existe demasiado ego entre los actores?

Algunas personas creen que, por aparecer en televisión, están por encima de los demás. Yo me considero un peón más dentro de una producción. Sin la persona que está detrás de la cámara tampoco podría hacerse la serie. No tiene ningún sentido colocarse en un estado de superioridad. La peor enfermedad es la enfermedad del ego.

Ha cumplido 44 años. ¿Se encuentra mejor ahora que cuando tenía 25?

Estoy en mi mejor momento. Siento que este va a ser mi año y que me va a ir muy bien. Físicamente estoy mejor y también más centrado y tranquilo. Me cuido mucho más, tengo la madurez que me ha dado todo lo vivido y, dentro de la inestabilidad de esta profesión, tengo un trabajo estable.

Mi vida personal es mía y no suelo contar nada sobre ella

Es muy discreto con su vida personal. ¿Lo hace para protegerse?

Mi vida personal es mía y no suelo contar nada sobre ella. Parte del atractivo está en que la gente no lo sepa absolutamente todo sobre ti. Hay cosas que prefiero guardarme.

Para terminar, ¿es usted una persona feliz?

Creo que sí porque estoy atravesando un buen momento. ¿Podría ser todavía más feliz? También, pero me conformo con poco y doy gracias a la vida por lo que tengo y por todo lo que he conseguido. Para mí, la felicidad consiste en conseguir aquello que quieres e ir cumpliendo sueños. Yo ya he cumplido muchos.

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