Acababa de terminar la primera rueda de la temporada 1904-1905 en Inglaterra. En un intento desesperado por salvarse del descenso, el Middlesbrough pagó al Sunderland 1.000 libras esterlinas por el goleador Alf Common.
El profesionalismo llevaba apenas dieciséis años en la cuna del fútbol y mucha gente aún consideraba indecente cobrar por jugar, incluso que se pagara por un traspaso. Las mil libras generaron escándalo. La prensa habló de “carne y sangre a la venta”, dando a entender que los jugadores eran objeto de esclavitud. También escribió: “Estamos tentados a preguntarnos si los futbolistas llegarán a ser rivales de los caballos pura sangre de carreras en el mercado”.
No es que Common hiciera la gran Haaland, apenas anotó 4 goles en los diez partidos que quedaban de campeonato, pero contribuyó a mantener la categoría. En su debut, el Middlesbrough, que no ganaba un partido como visitante desde hacía dos años, se impuso a domicilio al Sheffield United por 1 a 0 y el corpulento Alf marcó el gol mediante un penal.
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Por el altísimo precio de su transferencia en aquella época, figura entre las 100 leyendas del fútbol inglés. Con Common comenzó la carrera de los fichajes, convertida luego en parte esencial de la actividad.
Cuarenta y ocho años después de Common, se concretó la transferencia de Alfredo Di Stéfano al Real Madrid. Está considerada la más importante y provechosa de todos los tiempos. Costó 5,75 millones de pesetas de la época, una auténtica fortuna para una España que aún se debatía en la pobreza tras la Guerra Civil.
Pero es el hito supremo en la vida del Madrid, su mayor acierto. Él lo convirtió en lo que es. El club blanco solo contaba dos ligas en su historial (1932 y 1933) y llevaba 21 años sin ser campeón. Mandaban el FC Barcelona y el Athletic Club de Bilbao. En su primera temporada, Di Stéfano impuso su carácter feroz en el vestuario, marcó 27 goles en 28 encuentros y fueron campeones.
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El club ganaría con él 8 ligas, 5 copas de Europa, una Copa del Rey y una Intercontinental. Él sería cinco veces Pichichi. Su legado fue la mística ganadora. “En su mente no entraba la palabra empate”, contaba el gran zaguero uruguayo José Emilio Santamaría, compañero de años en el Bernabéu. Esto convenció a los clubes españoles de que había que ir por las grandes estrellas. Y a lo largo de los tiempos hicieron los fichajes más resonantes.
Por ahora, solo por ahora, el de Neymar sigue siendo el pase más caro de la historia del fútbol: 222 millones de euros, del FC Barcelona al Paris Saint Germain. No llegó a reportar lo que el club francés esperaba de él después de semejante erogación en 2017. Ni en títulos ni en impacto. Por sus continuas lesiones jugó poco, en seis temporadas fueron 173 partidos (28,8 por curso, otros juegan 45/50) y marcó 118 goles.
No pudo ser campeón de Champions, para lo cual fue contratado, y terminó yéndose en términos poco amistosos, aunque el PSG recuperó 90 millones de euros al traspasarlo al Al Hilal, donde, en dos años, disputó siete partidos. ¡Noventa millones por siete partidos y un gol...!
En cualquier momento, cuando aparezca un fenómeno de verdad romperá esa marca de Neymar, pues estamos viendo que por jugadores correctos se pagan fortunas desmesuradas. Y algunos ni correctos.
Morgan Rogers del Aston Villa al Chelsea en 138 millones de euros (160,73 millones de dólares) es un indicio de lo que se viene en los próximos mercados de pases. Lo que el hincha de fútbol se pregunta es: si por Rogers se pagan 160,73 millones de dólares, ¿cuánto costarían hoy Maradona, Messi, Cruyff, Pelé, Di Stéfano en su mejor momento…?
Si un club tuviese la certeza de asegurarse a Messi con 22 años y hacerle un contrato por diez temporadas, podría desembolsar hasta mil millones de dólares. Sería barato. Los recuperaría en títulos, en mayores ingresos y, sobre todo, en alegrías, diez años de felicidad.
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Pero ¿dónde hay uno así…? De hecho, algunos análisis ya hablan de que se podría dar una transferencia de € 1.000 millones antes de 2031 si continúa la evolución actual del mercado. Ocurre que se carece de talentos jóvenes del porte de los nombrados. Y si asoma alguno y es de un club grande, no está a la venta.
El único profesional con aura de estrella es Lamine Yamal, sin embargo, aunque recién tiene 19 años, le falta demostrar. Ha ganado los títulos más importantes (Mundial, Eurocopa, ligas con el Barcelona), pero sin ser el factor decisivo. A veces amaga con ser un Messi, a veces parece un Neymar.
El diario Sport, de Barcelona, con la firma del colega Alex Calaff, realizó una producción que responde justamente a la pregunta de cada futbolero de ley: ¿cuánto valdría hoy un Gerd Müller, un Beckenbauer, un Platini de menos de 25 años…? Lo hizo con futbolistas que pasaron por la liga española y, sobre todo, por el Barcelona.
En 1973 Joahn Cruyff le costó al Barcelona 60 millones de pesetas, que al cambio serían 360.000 euros. Hoy debería pagar por él 246 millones de euros. Y sería una ganga. El holandés cambió la historia del Barcelona y del fútbol español: tornó ganador a un Barça acomplejado y luego, ya como DT, su idea del fútbol germinó en el tiquitaca de Pep Guardiola y llevó a España de ser un fútbol tosco a bicampeón de Europa y del mundo.
El cuadro catalán pagó a Argentinos Juniors 6 millones por Diego Maradona en 1982, ahora le saldría € 235 millones. Igual, sería un fichaje sensacional por todo lo que podría darle el Pibe de Oro, aunque en aquel tiempo Barcelona vivía tiempos tumultuosos y le dieron salida al Napoli por € 6,7 millones. Un error histórico de los que el club azulgrana ha cometido tantos.
Entregó mansamente a Di Stéfano al Real Madrid cuando lo tenía contratado y Alfredo lo convirtió desde la nada misma a ser el club más ganador del mundo. Dejó ir a Cruyff cuando todavía tenía carretel. A Ronaldo Nazario, a Romario, a Michael Laudrup, a Messi… Siempre el orgullo catalán puede más. Pero siempre se equivoca.
Por Ronaldinho, en 2003, el club azulgrana pagó € 32,23 millones, ahora debería erogar € 235 millones. En los cinco años que el fantasista estuvo en la ciudad Condal no alcanzó los 100 goles (fueron 94), pero dejó una estela de espectáculo inolvidable.
Sus tres primeros años allí fueron los tres mejores de su carrera, que se apagó rápido. Ya en el quinto estaba en franca declinación y le abrieron la puerta. Pero en la actualidad abonar 235 millones por un Ronaldinho de 23 calendarios sería una oportunidad imperdible. Estamos hablando de un grande de todos los tiempos.
Zidane fue de la Juventus al Real Madrid en 2001 por € 77,5 millones. Actualmente habría que poner € 228 millones para llevárselo. Fue uno de los famosos pases galácticos de Florentino Pérez y, aunque estaba maduro, igual se amortizó y se convirtió en leyenda blanca.
Se le pidió a la inteligencia artificial un análisis de cuáles serían las diez figuras más costosas hoy si estuvieran en su esplendor físico y futbolístico. Arrojó otros valores y este resultado:
1) Messi - € 325 millones, 2) Cristiano Ronaldo - € 305 millones, 3) Ronaldo Nazário - € 275 millones, 4) Maradona - € 275 millones, 5) Pelé - € 275 millones, 6) Mbappé - € 240 millones, 7) Ronaldinho - € 220 millones, 8) Zidane - € 210 millones, 9) Cruyff - € 200 millones, 10) Romário - € 190 millones. Nótese que seis jugaron en el Barcelona y, salvo Messi, que surgió de La Masia, a los otros los fichó en apogeo y luego les dejó ir estando aún en forma.
Dibu Martínez acaba de pasar al Chelsea en 7,5 millones de libras. Por el precio y por el arquero que es, un regalo. Como Di Stéfano, Dibu lleva al club de Londres su mente de acero. Puede ser una compra fantástica. (O)