El viernes, minutos antes del triunfo de Colo Colo sobre Deportes Limache, que terminaría por alargar la distancia del Cacique en la tabla de la Liga de Primera, Aníbal Mosa terminaba con la incertidumbre. Poco antes de partir al Monumental, el presidente de Blanco y Negro había culminado una gestión compleja, pero que terminó transformando a los albos en el centro de atención de todo el planeta: el fichaje de Vozinha, el arquero sensación de Mundial, parte de la oncena ideal del certamen que se disputó en Estados Unidos, México y Canadá. “Vozinha va a ser arquero de Colo Colo”, dijo. Suficiente como para generar una auténtica locura.
Nadie quedó indiferente. En el recinto de Macul, ningún hincha dejó de comentar la contratación, aunque no fueron pocos los que repararon en el obstáculo que significará la presencia del africano para la evolución de Gabriel Maureira y Eduardo Villanueva, los jóvenes que asumieron la custodia del arco ante la lesión de Fernando de Paul. A nivel dirigencial, en todo caso, justifican la decisión en que Maureira tendrá que cumplir compromisos con las selecciones Sub 23 y Sub 20, por lo que no se puede correr el riesgo de quedarse sin guardameta.
Paradójicamente, los que menos hablaron fueron sus nuevos compañeros. Solo Claudio Aquino le dio una tibia bienvenida pública.
En el Cacique no dudaron en atribuirle a Mosa y a su persistencia, la idea de contratar a Vozinha. Fernando Ortiz valoró la incorporación del guardameta, aunque no la había solicitado. “Claro que estoy feliz, tenemos a un mundialista en Colo Colo. Cómo no lo voy a estar. Su actuación ha hecho que nos fijemos en él. Estoy de acuerdo totalmente en esta incorporación”, planteó en la conferencia posterior a la victoria sobre los tomateros. Tampoco podía ir contra la corriente. La única opción que le quedó fue recurrir a verbalizar una prerrogativa. “Vozinha va a tener una competencia importante para ganarse el arco. Si él me demuestra que está para atajar, va a jugar. Si no, va a seguir Gabriel. Y si Gabriel se distrae, va a atajar el que mejor esté”, estableció.
La búsqueda de un nuevo portero había comenzado hace varios días, en función de la inestabilidad en el rendimiento de Maureira. De hecho, a comienzos de la semana pasada, las tratativas pudieron tomar otro rumbo: se había avanzado un acuerdo con el uruguayo Santiago Mele, quien también había ido al Mundial, aunque Marcelo Bielsa no lo utilizó. Sin embargo, a última hora, los representantes del charrúa cambiaron las condiciones. En Macul se irritaron y el golero terminó firmando en Independiente. Le prometieron más dinero y una opción de compra sobre el pase.

Ese martes en que se tenía que resolver la llegada de Mele, el directorio albo tomó una decisión clave: mandatar a Mosa para que resolviera su contratación, que hasta ahí habían gestionado el director deportivo, Jaime Pizarro, y el gerente deportivo, Daniel Morón. Como no se concretó, el portomontino extendió la orden hacia la pretensión que hacía rato que le venía dando vueltas en la cabeza: la traída del golero que había capturado la atención del mundo.
Había dos razones fundamentales: con 40 años, el exgolero del Chaves, de la segunda división portuguesa, había mostrado nivel y vigencia ante los mejores futbolistas del planeta. De hecho, ahogó gritos de gol de España, el campeón del mundo, y de Argentina, el finalista del certamen. Y con casi 30 millones de seguidores, era, también, una fuente inagotable de posibles negocios asociados. Por cierto, el sureño no fue el único que vio ese potencial. Basta decir que el Inter Miami, la escuadra en que David Beckham es uno de los dueños y Lionel Messi el empleado top, había puesto su mirada en el guardavallas. Había que actuar con celeridad y dar pasos concretos.
En el fondo, según confiesan sus cercanos, Mosa llegó a una conclusión potente. “Dijo que Vozinha se pagaba solo”, grafica uno de ellos. Por lo mismo, Aníbal Mosa organizó una reunión por zoom para conversar con el guardameta y transmitirle su deseo de ficharlo en el equipo de Macul. El guardameta valoró el gesto y, según dicen cercanos a la negociación, la conversación terminó siendo clave. “Vozinha sintió que ningún proyecto lo veía a él como futbolista, que todo era solo marketing. En Colo Colo vio competencia y la opción real de conseguir objetivos”, dicen.
Recién en las primeras horas, el retorno ya era incalculable, pero plenamente advertible: los albos aparecieron en medios de comunicación de todo el mundo. También se multiplicaron las consultas respecto de un elemento tangible a la hora de la medición de rentabilidad: la venta de la camiseta que el portero aún ni se ha probado. Incluso, su predilección por el amarillo permite aventurar que el nuevo portero respetará una tradición institucional que data desde la obtención de la Copa Libertadores, en 1991, con Morón en el pórtico.
Así, como publicó El Deportivo, el poco más de medio millón de dólares que el Cacique desembolsará si Vozinha cumple el año y medio que considera la extensión ideal de su vínculo, parece plenamente abordable, más aún considerando el retorno por múltiples vías que se proyecta.
Igualmente, Mosa mostró muñeca: el acuerdo se divide en una estadía inicial de seis meses, renovable por un año más. Es decir, si el africano no se adapta o no cumple las expectativas, el costo de la experiencia no será demasiado elevado, otra vez, considerando que se trata de un jugador que alcanzó un nivel top. Por el contrario, quedará como ganancia la imagen potenciada de un club que en todos los reportes apareció como uno de los más grandes de Sudamérica.
Si bien en Macul esperan que el arquero llegue este martes al país para someterse a los exámenes médicos de rigor, hay un asunto que ya genera dudas por el uso de su apodo.
Esto se debe a que, según las bases de la Liga de Primera, los futbolistas no pueden utilizar apodos en la espalda. Por aquello cabe indicar que Vozinha es el seudónimo que ocupa, pues en realidad su nombre es Josimar José Évoras Dias.
El artículo 36° de las bases del campeonato indica que “para la identificación personal de los jugadores se deberá estampar el apellido paterno y/o materno en la parte superior de la espalda de la camiseta entre 5 y 5,5 cm de altura, pudiéndose agregar la inicial del primer nombre. No se admitirán apodos, apelativos o sobrenombres. En el caso de existir jugadores con el mismo apellido en un club, se deberá agregar, para distinguirlos, la inicial del nombre o del segundo apellido, en ese orden de prelación”.
Por cierto, más adelante se señala el castigo que acarrea el incumplir este requerimiento: “El caso de infracción a las obligaciones contempladas en el presente artículo, se sancionará con una tarjeta amarilla administrativa al jugador infractor y, al club infractor, por cada una de ellas, con una multa de hasta 20 UF, según la estimación que efectuare el Tribunal Autónomo de Disciplina”.
Independientemente del fenómeno que se ha producido en torno a su llegada al equipo albo, en Colo Colo deberán tener algo de paciencia para ver el estreno del africano en su arco. En la práctica, el portero no juega desde el 3 de julio, cuando defendió el arco de su selección en la caída por 3-2 frente a Argentina, en los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo.
Dos semanas después, volvió a vestirse de corto, aunque en un menor nivel de exigencia: participó en el Juego de Leyendas, que se disputó en la antesala de la final que España le ganó a la Albiceleste.
En ese encuentro, al que fue invitado por la organización, se robó toda la atención. Por esos días, ya se sabía del interés del Cacique por sus servicios. “Vozinha es un jugador que es seguido por clubes de todo el planeta. No es la primera noticia que tenemos de Chile. Hubo algunos contactos con Colo Colo así como de otros clubes. Pero ojo, que no es nada concreto y menos formal. A nuestro correo llegan muchas comunicaciones para saber la disponibilidad del jugador”, reconocía Adilson dos Santos, su representante, a El Deportivo.
Los siguientes, los dedicó a descansar. De hecho, se le vio en varias situaciones compartiendo con celebridades, en una muestra del especial status que alcanzó después de la consagratoria actuación que cumplió en el Mundial. Hasta que le llegó el momento de volver a trabajar. Inesperadamente, para muchos, lo hará en Chile.