Cuando compramos un coche nuevo, por lo general acudimos a varias agencias para conocer las opciones y comparar diferentes jugadores de un mismo segmento, pero de diferente fabricante, sin embargo, un estudio sueco señala que comprar un auto nuevo no tendría que estar definido estrictamente por el precio pues, a la larga, podría resultar contraproducente.
De acuerdo con el estudio, la mayoría de las veces solo se considera el precio inicial de compra del auto y rara vez se hacen cálculos a largo plazo sobre cuánto costará el mantenimiento por kilómetro, consumo por kilómetro, depreciación y otros costos relacionados.
De ahí que la conclusión del estudio se reduzca a que los coches que son un poco más caros, comparándolos con sus rivales directos, a menudo pueden ser más baratos a largo plazo.
Para determinarlo, los suecos tomaron en cuenta factores como la depreciación, es decir, la diferencia de precio entre compra y reventa en tres años, pero también costos calculados en base al consumo real obtenido en las pruebas, no en el oficial. También se tomaron en cuenta las tasas anuales, el seguro y las visitas al servicio, a las que se añade una cantidad fija por mantenimiento adicional en tres años.
El estudio comparó una Dacia Bigster (27,100 euros), Toyota Corolla Cross (39,020 euros) y MG HS (39,750 euros). De primera mano, la Toyota es 6,500 euros más cara que Dacia, y es lógico suponer que Dacia sería más barato en el uso diario. De hecho, los cálculos mostraron que el mantenimiento también es más barato en la Dacia.
De modo que, si se consideran estas cifras obvias, Dacia sería la opción ganadora en términos de costos de propiedad y la primera en ser considerada para la compra. La cereza del pastel es que en Suecia la Dacia tiene un intervalo de servicio recomendado de 30,000 km o 1 año, y Toyota de 15,000 km o un año.
Hasta aquí toda pinta de maravilla, pero los suecos también calcularon la depreciación, y aquí surgió la gran diferencia. Toyota pierde el 33% de su valor en 3 años, pero la Dacia Bigster perderá el 47% del precio inicial en 3 años, según los suecos y esto provoca que este costo efectivo de depreciación sea de unos 12,875 euros en Toyota y 15,282 euros en Dacia. En el caso del MG de origen chino, el estudio señala una depreciación del 55% o incluso más, en tres años. Así que la depreciación es el factor que cambia mucho el paradigma.
Si esto lo trasladamos a México, también no hay duda de que la depreciación de un auto nuevo en nuestro mercado también existe, un fenómeno que se hace más visible en los autos chinos, pues sus precios en la mayoría de los casos están por debajo que el resto de sus competidores, pero la depreciación aún es mayor con respecto a otras marcas.
Pongamos un ejemplo. Un Toyota Corolla LE HEV 2026 tiene un precio de lista en México de 515,300 pesos, mientras que un Corolla LE HEV, pero 2022 tiene un precio promedio en el mercado de vehículos usados de 371,999 pesos. En cuatro años, la depreciación fue de 143,300 pesos.
En el caso de un BYD King 2026, antes de la presentación del modelo actualizado recientemente, el precio marcado es de 499,800 pesos. Un BYD King 2025 en el mercado de seminuevos tiene un precio promedio de 410,000 pesos, es decir, una depreciación de 89,800 pesos en tan sólo un año.
Un Volkswagen Jetta Sportline 2026 tiene un precio de lista de 565,690 pesos, mientras que un Jetta Sportline 2022 tiene un precio en el mercado de segunda mano de 340,000 pesos, una depreciación de 225,690 pesos en cuatro años.
Para un Mazda 3 sedán Signature 2026, su precio de lista es de 552,900 pesos, mientras que un Mazda 3 sedán Signature 2022 tiene un precio en el mercado de seminuevos de 370,000 pesos en promedio, una depreciación de 182,900 pesos en cuatro años.
Para obtener la cifra estimada de devaluación, recurrimos a los precios que han publicado en páginas de anuncios sobre autos usados. Sacamos un promedio de los precios publicados y lo contrastamos con lo que costaba esa misma versión cuando el auto era nuevo.