
Entre coreografías y caminatas largas, la rutina de Zendaya se aleja de los planes de entrenamiento rígidos que suelen asociarse con las celebridades. La actriz explicó en distintas entrevistas que, fuera de las exigencias de sus papeles, no mantiene una práctica fija de ejercicio y que su vínculo con el movimiento pasa más por el disfrute, la salud mental y la necesidad de adaptarse a cada etapa de trabajo.
Durante una charla con Vogue, la actriz de 29 años señaló que no tiene una rutina estructurada en el sentido clásico. “Es una broma entre mis amigos y mi familia, pero no tengo una rutina de ejercicio, propiamente dicha”, confesó. Tras la promoción de Challengers, su nivel de actividad física bajó frente a la intensidad de la preparación que exigió la película.
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Lejos de los esquemas de gimnasio de varios días por semana, la rutina de ejercicio de Zendaya aparece definida por hábitos más flexibles. La actriz reconoció que no siempre logra sostener la constancia. Aun así, relacionó el movimiento con una mejora en su bienestar emocional y con una baja en sus niveles de ansiedad.
La actriz de Spider-Man prioriza actividades que le resulten agradables antes que un método estricto. La intérprete explicó que salir a caminar durante mucho tiempo, moverse con su perro o elegir una actividad que le genere placer forma parte de su manera de mantenerse activa. Su entrenamiento no gira alrededor de la disciplina extrema, sino de encontrar una forma sostenible de moverse.
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En ese esquema, la danza ocupa un lugar central. En declaraciones de la actriz a Justine Magazine, sostuvo que disfruta bailar y hacer coreografías, y que esa es una de las vías que usa para ejercitarse. “Encuentra algo que realmente te divierta”, es una de las frases que mejor resume su enfoque.
Si fuera del set su rutina resulta intermitente, la preparación para Challengers mostró una versión mucho más exigente. Para construir el personaje de una tenista profesional, Zendaya entrenó hasta cinco días por semana con sesiones de fuerza, agilidad y trabajo técnico. El medio citó al coach de fuerza y acondicionamiento Bryan Doo, quien aseguró que la actriz aceptó cada parte del proceso físico necesario para parecer una atleta de alto rendimiento.
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Los tres protagonistas de la película realizaban prácticas en canchas paralelas por la mañana y luego completaban sesiones de gimnasio, antes de continuar con ensayos y lectura de guion. El proceso incluyó tres meses de entrenamiento en cancha, guiado por el extenista Brad Gilbert, quien colaboró en la preparación tenística del elenco.
Zendaya encontró una clave para resolver esa exigencia técnica cuando empezó a pensar el tenis como una coreografía. La actriz explicó que dejó de concentrarse únicamente en golpear la pelota y comenzó a copiar desplazamientos, posturas y gestos. La preparación para lucir como una tenista profesional se apoyó tanto en la repetición física como en su experiencia previa como bailarina.
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La relación entre ejercicio y salud mental aparece como uno de los ejes más constantes en sus declaraciones. La actriz habló de la tendencia a aislarse cuando no está trabajando y de cómo su entorno le insiste en salir y activarse. En esa misma línea, comentó que, aunque muchas veces no tiene ganas de hacerlo, después percibe una mejora anímica.

La actriz asocia la actividad física con la necesidad de aliviar sensaciones de encierro o presión derivadas de la exposición pública. En ese contexto, las caminatas largas, el movimiento cotidiano y las prácticas que no implican una meta competitiva forman parte de su rutina real más que los entrenamientos de alto rendimiento.
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A ese repertorio se suman ejercicios de respiración y meditación. Zendaya incorporó recientemente esas prácticas como complemento de su bienestar general. No se trata de un programa deportivo tradicional, sino de una combinación de herramientas para sostener el equilibrio físico y emocional en momentos con menor demanda laboral.
En pandemia, la actriz mostró una faceta más informal de esa relación con el ejercicio. En su paso por el programa de Stephen Colbert, contó que se ponía pelucas distintas para motivarse a entrenar en su casa. La estrategia consistía en convertir el momento del ejercicio en una escena o personaje, una idea alineada con su perfil artístico y con su preferencia por las rutinas que incluyan juego o creatividad.
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En otras películas también necesitó preparación física, como por ejemplo en The Greatest Showman, donde necesitó ganar fuerza en el tren superior para las escenas de trapecio. Ese recorrido muestra que la rutina de Zendaya cambia según el personaje, pero su base personal sigue ligada al baile, la caminata y la búsqueda de actividades que le resulten llevaderas.
Antes que un método cerrado, el caso de la actriz expone una lógica variable. Hay etapas de gimnasio, tenis y trabajo técnico durante varias horas al día, y hay períodos en los que la actividad se reduce a caminar, bailar o retomar hábitos que la hagan sentir mejor.
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