Cientos de animales buscan un hogar tras los terremotos que devastaron Venezuela: “Los reencuentros son muy emotivos”

calendar_today 23.07.2026 - person  - timer ~4 Minutos

Aisiulys Pérez, estudiante de veterinaria y voluntaria, pasea a un perro que fue rescatado de entre los escombros el día anterior y al que han apodado «Guerrero», cerca de una clínica veterinaria improvisada y un centro de triaje para personas instalado en un McDonald's, tras los terremotos, en La Guaira, Venezuela, el 13 de julio de 2026 (REUTERS/Gaby Oraa)

Aisiulys Pérez, estudiante de veterinaria y voluntaria, pasea a un perro que fue rescatado de entre los escombros el día anterior y al que han apodado «Guerrero», cerca de una clínica veterinaria improvisada y un centro de triaje para personas instalado en un McDonald’s, tras los terremotos, en La Guaira, Venezuela, el 13 de julio de 2026 (REUTERS/Gaby Oraa)

La tragedia que dejaron los terremotos de Venezuela en junio sigue teniendo consecuencias para cientos de animales, que hoy buscan reencontrarse con sus familias o encontrar un nuevo hogar. Gatos, perros, tortugas y hasta una cabra quedaron sin refugio tras los sismos de magnitud 7,2 y 7,5, que azotaron el estado de La Guaira y causaron pérdidas humanas y materiales de enorme gravedad.

En el epicentro de la emergencia, los números revelan el alcance del desastre: más de 5.000 personas murieron, 23.000 perdieron sus viviendas y más de 17.000 resultaron heridas. Este impacto humano se reflejó también en la suerte de las mascotas, muchas de las cuales deambulan por los escombros o esperan en refugios improvisados.

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Las familias afectadas comenzaron una silenciosa búsqueda para recuperar a sus mascotas. En la ciudad costera de La Guaira, los refugios de animales se multiplicaron, convirtiéndose en último recurso para quienes perdieron todo. El relato de Raquel Ramos sobre su gata es un ejemplo: “Cuando ocurrió el terremoto, salimos corriendo y ella se quedó atrás. No pude encontrarla desde ese día”.

El terremoto dejó a miles de personas y animales sin vivienda en La Guaira. Los afectados acudieron a refugios en busca de sus mascotas, mientras decenas de voluntarios atienden a perros, gatos y otras especies rescatadas entre los escombros. Muchos animales esperan reunirse con sus dueños, mientras otros aguardan una oportunidad de ser adoptados por nuevas familias.

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Pirulina, una perra que fue rescatada de entre los escombros de los edificios gubernamentales que se derrumbaron en La Guaira durante los terremotos del 24 de junio, descansa bajo una cama en un refugio improvisado en una escuela tras los terremotos del 24 de junio en el barrio de Artigas de Caracas, Venezuela, el 15 de julio de 2026 (REUTERS/Leonardo Fernández Viloria)
Pirulina, una perra que fue rescatada de entre los escombros de los edificios gubernamentales que se derrumbaron en La Guaira durante los terremotos del 24 de junio, descansa bajo una cama en un refugio improvisado en una escuela tras los terremotos del 24 de junio en el barrio de Artigas de Caracas, Venezuela, el 15 de julio de 2026 (REUTERS/Leonardo Fernández Viloria)

Las escenas de reencuentro son frecuentes en estos centros. Amanda González, estudiante de veterinaria, describe la emoción de quienes logran dar con sus mascotas: “Los reencuentros son muy emotivos. Todos terminan llorando”. González resaltó la sorpresa de ver animales que se creían perdidos: “Estos son animales que quizás creían extintos, y cuando ven que están aquí, se alegran, y nosotros también”.

En uno de los refugios estatales, el ambiente es de esperanza y solidaridad. Allí, los perros juegan en espacios abiertos y los gatos descansan en jaulas, mientras voluntarios y veterinarios se ocupan de su alimentación y salud. Hasta el momento, 326 mascotas llegaron a este centro, de las cuales unas 50 encontraron ya una familia adoptiva.

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La historia de Astrid Ugas, de 17 años, ilustra el compromiso de los más jóvenes: “Quiero ayudar a todos los que lo necesiten”, afirmó tras decidir adoptar no uno, sino cuatro gatitos, después de perder a su propio felino durante los temblores.

El rescate de animales continúa incluso semanas después del desastre. Un equipo local logró sacar con vida a un gato negro de entre los restos de un edificio derrumbado, casi un mes después de los terremotos. El hallazgo renovó la esperanza de quienes esperan noticias de sus mascotas.

Un perro descansa en el refugio para animales de Misión Nevado, tras los terremotos del 24 de junio, en La Guaira (REUTERS/Gaby Oraa)
Un perro descansa en el refugio para animales de Misión Nevado, tras los terremotos del 24 de junio, en La Guaira (REUTERS/Gaby Oraa)

La atención veterinaria es una prioridad en los refugios temporales. Un local de McDonald’s, ahora convertido en centro de acogida, funciona también como espacio de consulta. “Hemos atendido a 50 animales al día, incluyendo perros, gatos, tortugas e incluso alguien trajo una cabra”, explicó Yanier Veliz, estudiante de veterinaria y voluntaria.

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Algunas gatas incluso dieron a luz en estos refugios, ampliando la familia animal mientras esperan una solución definitiva. Los voluntarios destacan el papel emocional que cumplen las mascotas para quienes perdieron todo, y la importancia de los reencuentros en medio de la adversidad.

Muchos de los damnificados continúan recorriendo los refugios, aferrados a la esperanza de encontrar a sus animales o de brindar refugio a los que esperan una segunda oportunidad. La catástrofe en La Guaira dejó cicatrices profundas tanto en las personas como en sus compañeros de cuatro patas, pero también colocó de relieve la solidaridad y la capacidad de resiliencia de una comunidad que no olvida a ningún miembro, humano o animal.

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(Con información de AFP)