Científicos australianos crean el primer sistema para reconstruir la historia de un fósil hallado bajo el agua

calendar_today 06.08.2026 - person  - timer ~5 Minutos

Pozo circular con agua verde oscura, paredes de roca erosionada y agujeros, vegetación seca en bordes superiores, barandilla metálica, objeto rojo en el agua

La cueva Gouldens Sinkhole aportó el registro más profundo de actividad biológica sobre restos óseos a 13,3 metros (Imagen ilustrativa Infobae, recreación del estudio Características neotafonómicas de la formación de yacimientos de vertebrados en cuevas submarinas, publicado en PLOS One)

Un estudio en cuevas submarinas de Australia propone un método para reconstruir cómo se forman y se conservan los depósitos de los huesos bajo el agua, a partir del análisis de restos animales hallados en 2 sistemas inundados del sur del país.

La noticia difundida por ScienceDaily describe que los fósiles preservados en estos ambientes no solo guardan rastros del pasado, sino también señales físicas, químicas y biológicas que permiten distinguir cómo llegaron allí y qué les ocurrió después.

La investigación publicada en PLOS ONE fue dirigida por Griffith University y se centró en 2 cuevas submarinas cercanas a Mount Gambier, en Australia del Sur: Green Waterhole y Gouldens Sinkhole.

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El trabajo científico, firmado por Meg M. Walker y otros autores en PLOS ONE, precisa que el objetivo fue examinar 3 conjuntos de huesos depositados en tiempos históricos de la megafauna extinta, es decir, animales de gran tamaño, para identificar diferencias entre contextos húmedos y secos dentro de estos contextos.

Seis imágenes muestran huesos: un hallazgo subacuático, dos vistas de un hueso corto, un hueso largo, y tres primeros planos de superficies óseas con depósitos negros y filamentos
La investigación de Griffith University en PLOS ONE analizó restos óseos de Green Waterhole y Gouldens Sinkhole, en Australia del Sur (Gentileza, estudio Características neotafonómicas de la formación de yacimientos de vertebrados en cuevas submarinas, publicado en PLOS One)

De acuerdo con el artículo, los autores estudiaron 231 especímenes óseos (huesos) que incluían fauna doméstica y nativa, entre ellas vacas, canguros, emúes, ovejas, cerdos, perros o dingos, conejos, zarigüeyas, quoles y ratas de los pantanos.

El equipo aplicó fechados por radiocarbono a 41 muestras que superaron los controles previos, con el fin de ubicar los depósitos en escalas de décadas y siglos.

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Los restos de animales domesticados se depositaron entre 1841 y 1955 en el grupo centenario, y en fechas posteriores a 1955 en el grupo decenal. También indica que algunos ejemplares podrían remontarse a la llegada de los primeros europeos a la región de Mount Gambier en la década de 1840. Esa cronología es relevante porque permite vincular el presente con registros mucho más antiguos.

Seis fragmentos de hueso con diversas texturas, secciones transversales, orificios y elementos biológicos como larvas y vegetación
Los restos de animales domesticados se depositaron entre 1841 y 1955 en el grupo centenario y después de 1955 en el grupo decenal (Gentileza, estudio Características neotafonómicas de la formación de yacimientos de vertebrados en cuevas submarinas, publicado en PLOS One)

El artículo detalla que más del 68% de los conjuntos húmedos conservó más del 80% de la porción original del elemento óseo, frente al 44% del conjunto seco. También reporta diferencias significativas en los índices de fragmentación y en la preservación de las diáfisis de huesos largos.

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El medio divide los ambientes entre entradas iluminadas y zonas de oscuridad total. Cerca de los accesos, crecían algas y plantas que podían colonizar la superficie de los huesos. En las regiones oscuras, donde no llegaba la luz solar, los restos tendían a permanecer más intactos.

Según el artículo científico, en los conjuntos acuáticos se observaron con mayor frecuencia las manchas negras, mientras que las manchas verdes solo se hallaron en áreas relativamente poco profundas.

Además, detectaron por primera vez la combinación de actividad biológica, manchas y corrosión superficial a una profundidad de 13,3 metros en Gouldens Sinkhole, el registro más profundo documentado hasta el momento.

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Nueve micrografías (A-I) muestran estructuras internas de una muestra, con barras de escala de 50, 100 y 500 micrómetros, e identificadores de muestra como GH_09 y GH_04
Los huesos de ambientes inundados mostraron manchas negras, túneles superficiales y otras marcas acuáticas, mientras los restos secos presentaron grietas, raíces y degradación terrestre (Gentileza, estudio Características neotafonómicas de la formación de yacimientos de vertebrados en cuevas submarinas, publicado en PLOS One)

Los investigadores observaron diferencias microscópicas entre los huesos recuperados en ambientes inundados y secos. En los restos sumergidos encontraron pequeños túneles en la superficie, probablemente producidos por cianobacterias, y otras marcas de sectores acuáticos.

En cambio, los de cuevas secas no presentaban esas señales y mostraban un deterioro asociado a procesos propios de los ambientes terrestres, como la acción de bacterias, surcos producidos por raíces y una mayor presencia de descamación, exfoliación y otras formas de degradación microscópica.

Además, el 70% de los restos óseos recuperados en sectores secos tenía pequeñas grietas que se extendían desde la superficie hacia el interior, una característica que no se detectó en los provenientes de enterramientos bajo el agua.

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Ocho imágenes microscópicas de una superficie. Muestran textura granular, manchas oscuras, decoloración, filamentos y musgo en varias secciones
El estudio detectó que en menos de 50 años ya aparecieron diferencias entre huesos en ambientes secos y bajo el agua, lo que respalda el método para reconstruir la historia de los fósiles (Gentileza, estudio Características neotafonómicas de la formación de yacimientos de vertebrados en cuevas submarinas, publicado en PLOS One)

Es el primer estudio en ofrecer una herramienta para interpretar los procesos que experimentaron los fósiles de megafauna en estos sitios submarinos, que aporta un conjunto de referencia para reconstruir historias de depósito y procesos posteriores al depósito en cuevas inundadas.

Meg Walker, candidata doctoral de Griffith University, afirma que “este estudio ha proporcionado el primer marco para interpretar cómo se formaron, sobrevivieron y cambiaron los fósiles de megafauna en cuevas submarinas”. Por esta razón, estos patrones pueden ayudar a resolver depósitos mezclados y promediados en el tiempo, comunes en cavidades inundadas afectadas por el nivel del agua.

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En el intervalo estudiado, se observaron solamente efectos limitados del tiempo y, en menos de 50 años, aparecieron diferencias entre ambientes secos y los hallados bajo agua. Dicho resultado respalda la utilidad del método para determinar si un hueso estuvo sumergido, en seco o cambió de contexto. Además, plantea que variaciones tanto del nivel freático como de la luminosidad en la cueva podrían haber dejado múltiples marcas sobre un mismo resto.