Las autoridades del enclave español de Ceuta, en el norte de África, se vieron desbordadas con la llegada masiva de más de 50.000 migrantes por mar y tierra, procedentes de la vecina Marruecos.
Más de 70 personas fallecieron en su intento por alcanzar el territorio de la Unión Europea, el 30 de julio de 2026.
La crisis migratoria no solo tuvo un elevado costo humano, sino que también dejó en evidencia la vulnerabilidad de las fronteras de Ceuta y Melilla, territorios españoles que el Gobierno marroquí reivindica.
Marruecos facilitó el cruce masivo de migrantes desde su territorio como "medida coercitiva" para expresar su rechazo a la reciente visita de España a Argelia, rival geopolítico de Marruecos en el norte de África, opina el analista internacional Amín Lejarza.
Para reducir su vulnerabilidad en el frente migratorio, el gran reto de España será invertir en Ceuta y Melilla para convertirlas en ciudades prósperas, más allá del turismo, apunta el experto.
España debe "llevar a cabo un plan para que la gente se acuerde de Ceuta y Melilla sin necesidad de que haya una crisis migratoria, porque, si no, el olvido de las ciudades hace que los propios políticos se olviden de llevar a cabo planes que no sean simplemente parches para esas ciudades", dice Lejarza en entrevista con DW.

A su vez, Carlos Echeverría Jesús, director del Observatorio de Ceuta y Melilla, sostiene que "Marruecos utiliza a los seres humanos como munición para coaccionar a su vecino español, en la línea de Turquía con Grecia o de Bielorrusia con Polonia".
Está convencido de que las crisis migratorias se repetirán, "salvo que España sea capaz de definir herramientas de presión y de disuasión para evitarlo".
"Marruecos es un mal vecino en relación tanto con España como con Argelia", dice Echeverría, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Educación a Distancia. En declaraciones a DW, explica que Marruecos también reclama una parte del territorio argelino, "sin argumentos sólidos".
Sin embargo, mientras España tenga la voluntad clara y firme de defender su territorio, frustrará cualquier pretensión marroquí sobre Ceuta, Melilla u otros territorios españoles en el norte de África, como los Peñones de Vélez de la Gomera, las islas de Alhucemas y Chafarinas, o la Isla del Perejil, que fue ocupada por Marruecos en 2002 e inmediatamente desocupada por fuerzas españolas, indica el académico.
También Riccardo Fabiani, director de Proyectos para África del Norte del International Crisis Group, está convencido de que, en el futuro, se podrían repetir dramáticos episodios migratorios como el de Ceuta del 30 de julio.
"La obsesión de Europa por limitar la migración expone a los países europeos al chantaje y a las represalias", observa Fabiani, en declaraciones a DW, también en referencia al auge de la ultraderecha.
Los marroquíes, prosigue, pueden negar su responsabilidad, y España no está dispuesta a denunciar una posible participación oficial del Gobierno en Rabat porque necesita la cooperación de Marruecos en materia migratoria.
No obstante, el experto del International Crisis Group descarta que el Gobierno marroquí logre incorporar las ciudades de Ceuta y Melilla a su territorio.

"En España no existe ningún debate sobre la posibilidad de cederlas a Marruecos, y la población local ha expresado su deseo de permanecer con España. Mientras Marruecos siga estando menos desarrollado económicamente que España, es poco probable que los residentes locales acepten formar parte del país norafricano. Sin embargo, las cosas podrían cambiar si Marruecos se volviera más rico y democrático", señala Fabiani.
Otro elemento geopolítico que no debería subestimarse es, según Amín Lejarza, "la capacidad de lobby e influencia del Gobierno marroquí", que "es respaldado por Estados Unidos e Israel".
Gracias a estos apoyos externos, Marruecos tiene una "sensación de impunidad", sostiene el analista internacional.
"El Gobierno de España solo ha atacado a las mafias migratorias, y algunos ministros y ministras han dado cierto llamado de atención a Marruecos. El rey de España también, pero aun así falta contundencia", comenta Lejarza.
"Ha sido una crisis sin precedentes", subraya el experto español, "esperemos que sirva como toque de atención para que exista una mayor coordinación entre el Gobierno central y las ciudades autónomas, pero, sobre todo, por parte de las fuerzas y los cuerpos de Seguridad en España".
(cp)