Alejandro Navarro Ríos tenía 25 años cuando desapareció en Ronda (Málaga) en mayo de 2024. Dos años después, cuatro personas han sido detenidas por su presunta relación con el caso: un hermano y una hermana del padrastro del joven, junto a sus respectivas parejas. Entre los arrestados figura el matrimonio con el que convivía antes de que se le perdiera la pista.
Las circunstancias de la desaparición llamaron la atención desde el principio porque Alejandro habría salido sin su móvil, el DNI y las llaves en casa. Durante los primeros meses se recibieron numerosos avisos de avistamientos en diferentes lugares, entre ellos municipios de la Costa del Sol, pero ninguno permitió localizarlo. En diciembre de 2024 incluso se inspeccionó un pozo tras recibirse una pista.
La búsqueda del joven se reactivó en marzo de este año, pero días más tarde efectivos de diferentes especialidades desplazados desde Madrid, apoyados por agentes de Ronda y de la Comisaría Provincial de Málaga, dieron por concluido el trabajo en el municipio malagueño. En aquel momento, las pesquisas se centraron en tres zonas ubicadas cerca del Punto Limpio de Ronda, en la barriada de la Dehesa y en una zona de pinar situada en el mismo entorno.
Alejandro no residía con su madre biológica cuando desapareció. Desde la adolescencia vivió con un matrimonio al que llamaba "titos", aunque no eran sus tíos biológicos. La pareja lo había acogido a los 16 años tras abandonar la vivienda de su madre por desavenencias familiares. No obstante, residían en el mismo bloque que su progenitora, en la barriada de La Dehesa.
La mujer con la que vivía, cuyas iniciales son N. B., sostuvo que el 3 de mayo de 2024 Alejandro salió con lo puesto a trabajar en el campo, donde realizaba trabajos esporádicos, pero nunca volvió. La denuncia por su desaparición la pusieron dos días después, el día 5, porque, según su versión, les habían aconsejado esperar y confiaban en que el joven regresara o se pusiera en contacto con ellos.
La investigación dio este miércoles un giro con la detención de cuatro personas y un registro en la casa en la que Alejandro vivía. Agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) inspeccionaron durante horas el inmueble y, con una miniexcavadora, centraron parte de los trabajos en el patio, donde se encontraban un trastero y la habitación en la que dormía el joven.
Durante el registro se intervinieron objetos y pertenencias que ahora deberán ser analizados. Los agentes encontraron ropa, un bate de béisbol, el maletín de la flauta y otros efectos personales del desaparecido. También recogieron muestras, aunque según medios locales no han hallado ningún resto biológico.
De hecho, uno de los elementos que han llamado la atención son unas obras realizadas en el patio de la vivienda después de la desaparición. Según publicó Diario Sur, vecinos y allegados recuerdan que el matrimonio explicó entonces que pretendía enterrar allí a un perro.
Las dudas sobre lo ocurrido se extienden también a la relación que Alejandro mantenía con las personas con las que vivía. N. B. participó durante estos dos años en su búsqueda, concedió entrevistas y difundió mensajes en redes sociales pidiendo ayuda para encontrarlo. "Alex, por favor, si ves esto llama o ven. Son ocho meses sin ti, no sabemos nada. Danos una pista de que estás bien", escribió en Facebook el 6 de enero.
La mujer también había explicado que no había detectado ningún comportamiento extraño en Alejandro antes de su desaparición que hiciera pensar que planeaba marcharse. Según relató entonces, el joven tenía planes para los días siguientes e incluso quería reunir dinero para comprarse unas zapatillas.
Frente a esa imagen pública, la familia biológica sostiene que la convivencia con el matrimonio era conflictiva. Rocío Ríos, tía biológica de Alejandro, ha asegurado a Telecinco que el joven sufría agresiones cuando no llevaba dinero a casa y que los propios convivientes llegaron a reconocerle que le pegaban. Este hecho no está confirmado por la Policía, ya que la causa continúa bajo secreto de sumario.
La investigación se centra ahora en la hipótesis de que Alejandro pueda no estar con vida. Según ha informado este viernes Canal Sur, citando fuentes próximas al caso, los agentes de la UDEV tratan de localizar el cuerpo del joven.