
La Policía Nacional capturó el día de ayer, 14 de agosto en Puerto Cortés a Carlos Pérez Montes, señalado como presunto responsable del femicidio agravado y robo agravado contra Yorleni Melissa Argueta Alas, joven que fue secuestrada, asesinada y posteriormente calcinada en ese municipio del norte de Honduras, el pasado 4 de mayo.
La detención se produjo tras varios meses de investigaciones dirigidas por la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) y fue confirmada por autoridades policiales y familiares de la víctima, que desde mayo mantenían presión para evitar la impunidad en este caso.
Según lo informado por la Policía Nacional, la operación que llevó a la captura se realizó en la aldea La Posona, donde agentes de la DPI localizaron a Pérez Montes, de 28 años, residente en la misma comunidad. El sospechoso fue puesto a disposición de las autoridades judiciales para que se defina su situación legal, conforme al procedimiento establecido.
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La captura de Carlos Pérez Montes representa un avance relevante en el esclarecimiento de los hechos, según reconocieron tanto la Policía como allegados de la joven.

El papá de Yorleni, Noé Pérez Ducayo, expresó a los medios locales su confianza en la labor de la DPI y en la evidencia recopilada durante el proceso: “Ahora estamos seguros que no es sospechoso, es el hechor. Y dándole gracias a la DPI por su trabajo que ha hecho, porque hizo un trabajo espectacular”. Pérez también detalló que la policía decomisó prendas de vestir y pertenencias de la víctima en poder del detenido, elementos que forman parte de la investigación.
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El caso de Yorleni Melissa Argueta Alas generó una profunda conmoción en la comunidad local y a nivel nacional, motivando la intervención de medios, autoridades y colectivos de derechos humanos. La desaparición y muerte de la joven pusieron en evidencia la vulnerabilidad de las mujeres en el país y reavivaron los reclamos para que los feminicidios no queden impunes.
La desaparición de Yorleni Alas y su hermana, ocurrida el 4 de mayo tras finalizar su jornada laboral, marcó el inicio de una intensa búsqueda y movilización social en Puerto Cortés. Familiares y organizaciones feministas colaboraron en labores de búsqueda, denuncia pública y presión a las autoridades, mientras la DPI desplegaba recursos para ubicar a las jóvenes y recopilar pruebas.
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La hermana mayor sobrevivió a una agresión sexual y logró dar aviso a la familia. En los días siguientes, la comunidad pegó afiches y organizó plantones, en tanto la incertidumbre persistía sobre el paradero de la menor. El cuerpo de Yorleni fue localizado 10 días después en avanzado estado de descomposición, en un solar baldío, en avanzado estado de descomposición y calcinado, lo que obligó a realizar pruebas científicas para su identificación, proceso que finalizó el 23 de junio.
Durante la investigación, otro sospechoso fue capturado y puesto en libertad por falta de pruebas, lo que incrementó la presión social para esclarecer el caso. El padre de Yorleni, en declaraciones recogidas por La Tribuna, subrayó la importancia de no olvidar a las víctimas ni dejar de exigir justicia: “No dejemos impunes a nuestras familias que estén desaparecidas. Por favor, no le tengamos miedo a esas escorias. Lucharemos hasta lo último por tener al hechor preso”.
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La DPI informó que la vestimenta y objetos personales de la joven fueron encontrados en poder del detenido, reforzando la acusación en su contra. El proceso judicial continúa, mientras familiares esperan una sentencia condenatoria y llaman a la sociedad a mantenerse vigilante.