En California, la construcción de viviendas no alcanzó para aliviar la crisis: el tamaño promedio de los hogares cayó y cada vez hay menos personas por casa, lo que limitó el efecto de las nuevas unidades sobre la disponibilidad y los precios.
Un análisis citado por Los Angeles Times indicó que el promedio pasó de 2,89 personas por hogar en 2019 a 2,77 en 2024.
En el mismo período, el estado sumó más de 650.000 viviendas, pero la baja en el tamaño de los hogares hizo que se necesitara más oferta para alojar a la misma población.
La publicación lo resumió así: se necesitan más viviendas para alojar al mismo número de habitantes.
En el condado de Marin, uno de los mercados más caros de California por sus vistas costeras, su cercanía con la economía tecnológica del Área de la Bahía y la resistencia a nuevos desarrollos, el fenómeno se ve con claridad.
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Más de un tercio de sus residentes tiene 60 años o más y se espera que esa proporción llegue al 40% en 2040.
Jenny Silva, directora ejecutiva de Call Marin Home, una coalición enfocada en vivienda asequible y sostenible, dijo al diario que los hogares se reducen cuando los hijos se van y cuando muere uno de los cónyuges. “Lo que era un hogar para cuatro o cinco personas ahora es un hogar para una”, afirmó.
Eric McGhee, director de políticas e investigador principal del Public Policy Institute of California, centro de investigación de políticas públicas, sostuvo que la cantidad de personas por unidad bajó en todo el estado.
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“No es necesariamente una evolución poco saludable; solo tenemos que entender que vamos a tener que construir más viviendas de lo que los números de población harían prever”, señaló.
McGhee fue uno de los autores del análisis que detectó esa reducción. Según el estudio, el ritmo de construcción debe sostenerse y orientarse a tipos y ubicaciones de vivienda que respondan a necesidades familiares en transformación.
La presión no proviene solo de los baby boomers. Especialistas en vivienda dijeron al medio que entre adultos jóvenes y de mediana edad también se repite la tendencia a tener menos hijos, más tarde o no tenerlos, lo que mantiene hogares más pequeños en otros tramos etarios.
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William Fulton, codirector del Center for Housing Policy and Design de la California en San Diego, señaló que el mercado no se adaptó a esa nueva composición.
“Lo que estamos construyendo no ha seguido el ritmo de lo que somos. Nuestros hogares son más pequeños que nunca y nuestras casas son más grandes que nunca”, dijo.
Fulton agregó que la mayor parte de la construcción residencial sigue concentrada en casas unifamiliares, cada vez más grandes, o en edificios de cuatro o cinco pisos, por lo general destinados al alquiler.
En los últimos años ganaron popularidad las viviendas accesorias (Accessory Dwelling Units, ADU), que suelen considerarse una opción para familiares mayores, aunque los expertos dijeron que todavía no está claro con qué frecuencia se usan con ese fin.
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Fulton sostuvo que faltan alternativas intermedias, el llamado missing middle: más tipos de vivienda y a más niveles de precio. “Es difícil saber qué quiere la gente cuando solo tiene ciertas opciones”, afirmó.
David Garcia, subdirector de políticas del Terner Center for Housing Innovation de UC Berkeley, campus de la Universidad de California en Berkeley, dijo que sin suficientes opciones viables y más pequeñas hay pocos incentivos para que los adultos mayores dejen sus viviendas de toda la vida.
“Como resultado hay menos rotación en el mercado inmobiliario, y eso se agrava por la estructura del impuesto a la propiedad del estado”, señaló, en referencia a la Proposición 13, la rebaja tributaria de 1978 que limitó de forma drástica las facturas fiscales de los propietarios, en especial las de larga permanencia.
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Ese ciclo también complicó el acceso a la compra de una primera vivienda. Otro informe del PPIC, citado por el diario, indicó que la mayoría de los californianos no llega a ese objetivo hasta los 47 años, frente a los 36 de 2009. A escala nacional, más de la mitad de los residentes ya es propietaria a los 36 años.
Según estimaciones estatales, en California casi 10 millones de personas, alrededor de una cuarta parte de la población, tendrán 60 años o más en 2030.
Alrededor del 20% de los residentes californianos de 60 años o más vive solo. McGhee dijo que el impacto es más marcado en California que en otras partes del país porque el estado ya arrastra un déficit de vivienda y parte de niveles de vacancia más bajos y de más personas por hogar.
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En Marin hubo intentos de vincular a adultos mayores con compañeros de vivienda para fomentar la cohabitación dentro del parque habitacional existente.
Aun así, los expertos coincidieron en que la solución segura es construir más viviendas y diversificar su oferta con rapidez.
Silva resumió ese diagnóstico en una prioridad. “Incluso si tuviéramos muchos adultos mayores reduciendo el tamaño de su vivienda, eso ayudaría, pero ahora mismo nos falta cualquier tipo de vivienda de entrada para familias jóvenes. Lo principal es construir más vivienda que sea accesible y asequible”, dijo a Los Angeles Times.