
La Ciudad de Buenos Aires se ubica como la segunda jurisdicción del mundo con mayor exposición a la inteligencia artificial (IA), solo por detrás de Singapur, en un contexto en que el avance de esta tecnología apunta a transformar por completo el mercado laboral, aunque su impacto será desigual entre los distintos sectores.
El dato surge del Índice de Exposición Ocupacional a la IA Generativa elaborado por el Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires (CESBA), que busca medir en qué medida las tareas que realizan los trabajadores pueden verse alcanzadas.
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El índice de CABA alcanza un puntaje de 0,353 en una escala de 0 a 1, donde 0 representa la menor exposición y 1, la mayor. El resultado surge del promedio de 39 ocupaciones y coloca a la Ciudad por encima de Estados Unidos (0,322), Reino Unido (0,331) y Francia (0,318). También supera el promedio de Argentina (0,292) y de América Latina (0,257). Solo Singapur, con 0,366, presenta un nivel superior.
La elevada exposición porteña está vinculada con dos características estructurales de su mercado laboral: la fuerte concentración en actividades de servicios y el alto nivel de calificación de sus trabajadores.
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El 88% del empleo de CABA se concentra en servicios, principalmente en comercio, salud, educación, finanzas, administración pública y actividades profesionales y técnicas, muy por encima de las ramas vinculadas con la transformación de bienes físicos, como la industria, la construcción o el agro.
Esta composición resulta clave para entender el resultado. La IA generativa tiene una mayor capacidad de intervenir en tareas basadas en el procesamiento de información, como escribir, sintetizar, analizar datos o programar. Son actividades que durante años estuvieron asociadas a niveles elevados de formación y que tienen una presencia especialmente importante en la estructura ocupacional porteña.
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De acuerdo con el CESBA, dos de cada tres empleos de la Ciudad tienen algún grado de exposición a la IA generativa. Sin embargo, esto no significa necesariamente que esos puestos vayan a desaparecer. El indicador mide el grado en que las tareas que componen una ocupación pueden ser realizadas, asistidas o transformadas mediante herramientas de IA.
“En algunas de esas tareas, la IA será un apoyo, en otras automatización, y en otras no resuelve nada. De todos esos cruces, surge la exposición de la ocupación”, precisó Manuel Socías, presidente del CESBA.
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El promedio general, además, oculta diferencias importantes entre ocupaciones. Las que presentan los mayores niveles de exposición son aquellas vinculadas principalmente con tareas cognitivas y con el procesamiento de información.
En el extremo opuesto se encuentran ocupaciones en las que predominan el trabajo manual, la presencia física o el contacto interpersonal. En estos casos, la posibilidad de que una herramienta de IA generativa intervenga directamente sobre las tareas es menor.
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La brecha entre unas y otras refleja, en definitiva, una diferencia en el tipo de actividades que realizan las personas durante su jornada laboral. Por eso, la exposición no depende solamente de la rama de actividad en la que trabaja una persona, sino también de las tareas específicas que desempeña dentro de ella.
La concentración de empleos en servicios también se refleja en las diferencias entre sectores. Los niveles más elevados aparecen en administración pública, finanzas, Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y servicios profesionales, mientras que comercio, alojamiento y gastronomía también presentan una exposición significativa.
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Según el CESBA, los sectores intensivos en servicios profesionales y administración pública pueden alcanzar niveles de exposición hasta tres veces superiores a los registrados en actividades como el servicio doméstico o la construcción.
La exposición tampoco es uniforme entre los trabajadores. Por condición laboral, los asalariados registrados, los trabajadores operativos y los profesionales aparecen entre los grupos con mayor exposición.
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El análisis también encuentra diferencias según género y edad. Entre los grupos identificados con niveles particularmente elevados aparecen las mujeres jóvenes y las mujeres con trabajos de calificación operativa, mientras que entre los varones, los profesionales presentan mayores niveles de exposición.
Así, el impacto potencial de la IA generativa no se distribuye de manera homogénea entre la población ocupada. Las características del puesto, el nivel de calificación, el tipo de tareas y el perfil del trabajador determinan cuánto contacto tiene cada empleo con esta nueva tecnología.
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