Cuando el día se complica y no hay tiempo para pensar en el menú, los burritos al horno aparecen como una solución rica y práctica. La combinación de pollo desmenuzado, arroz, frijoles negros y mucho queso convierte a este plato en un clásico que gana terreno en la cocina casera.
Lo mejor de esta receta es su versatilidad: se puede aprovechar el pollo de un asado sobrante, se arma en pocos minutos y admite variantes según lo que haya en la heladera. Además, el horneado final con doble capa de queso le suma esa textura gratinada que conquista a toda la mesa.
Para preparar esta receta vas a necesitar:
Antes de servir, dejá reposar la fuente un par de minutos fuera del horno: así el relleno se asienta y es más fácil cortar cada porción sin que se desarme.
Si buscás una versión más liviana, podés reemplazar el arroz blanco por arroz integral o quinoa, y usar tortillas integrales sin que se resienta el resultado final. También podés sumar choclo o morrón salteado al relleno para darle más color y textura.
Para conservarlos, envolvé los burritos ya horneados en papel film y guardalos en la heladera hasta tres días, o congelalos antes de hornear para tener una cena lista en minutos cualquier día de la semana.