
“Fue un mensaje consensuado”, dijeron en la Casa Rosada sobre el llamativo tuit donde Patricia Bullrich pedía, anoche, que las mejoras en la economía de las que habla el Gobierno lleguen efectivamente a la gente.
“Lo que necesitamos es más velocidad en los resultados para que el cambio se sienta en la vida cotidiana”, dijo, exactamente, la jefa de los libertarios en el Senado.
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Un detalle: Bullrich modificó el texto del tuit, que originariamente exigía, que ese cambio también “llegue a las familias. Que llegue a las empresas. Que llegue a cada argentino”. La ex PRO escribió, publicó y poco después borró esas palabras, y en su entorno no explicaron el motivo de la marcha atrás. Pero en el Gobierno ambos mensajes, a pesar de que les bajó el tono, hicieron ruido.
En la Casa Rosada, oficialmente buscaron bajarle gravedad: “No es ni más ni menos que lo que viene diciendo Patricia, que el rumbo es el correcto pero que hay situaciones que se tienen que manejar con mayor velocidad a la hora de que llegue a la gente”, dijo un funcionario cercano a Karina Milei. Y recordó que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el titular del BCRA, Santiago Bausili, también reconocieron demoras. “No hay sorpresas en ese sentido”, deslizaron.
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Bausili admitió frente a empresarios en Mendoza que se esperaba o que les “hubiese gustado”, que el crecimiento de la economía fuese un poco más rápido, pero endilgó el hecho de que la actividad crezca a un ritmo menor al esperado al “miedo” por las crisis recurrentes, las expectativas y el “estrés postraumático”.
Hay contradicciones en la comunicación sobre el impacto del plan económico. El tipo de mensaje que escribió Bullrich suele caerle muy mal a Javier Milei, como habitualmente lo expresa en su cuenta de X. Sin ir más lejos, esta misma semana el Presidente cuestionó (e insultó) a varios periodistas que criticaron al Gobierno por las dificultades económicas en la vida cotidiana.
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“El peronismo siempre propone gastar más. Y siempre propone pagar estos delirios con emisión de dinero. Por eso íbamos a una hiper con más de 50% de pobres, 20% de indigentes, 30% de los trabajadores formales debajo de la línea de pobreza y 70% de pobreza infantil. La receta para la esclavitud desde el impulso de la pobreza usando la asistencia como medio”, fue tan solo uno de los mensajes del jefe de Estado. A Luis Caputo tampoco le caen bien ese tipo de señalamientos sobre el “metro cuadrado”.
En el Gobierno el planteo de Bullrich generó la misma incomodidad que otros donde “marcó la cancha” desde adentro. Después de la polémica interna por la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y en especial el capítulo de tierras, la senadora viene de recortar otro proyecto de Federico Sturzenegger, la ley de Sociedades. Pero en Balcarce 50 buscaron relativizar, una vez más, el malestar con la ex candidata presidencial. Ya están acostumbrados a tragar sapos con la (autodenominada) “socia” oriunda de PRO, a quien admiten necesitar para ganar las elecciones del año que viene.
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Es que al Gobierno no le sobra nada en la carrera hacia 2027. Anteayer destacaban que la inflación mayorista empezó con 0 y se jactaban de que Milei lo había adelantado. Además de que, en rigor, el Presidente había hablado de la “inflación” únicamente, hay otros datos que inquietan al oficialismo. En términos de opinión pública, no logran recuperar el grado de la imagen perdida por el caso de Manuel Adorni; una parte de la estrategia de comunicación, en especial por Adrián Ravier, no repunta. Y algunas encuestas empezaron a mostrar una merma en la aprobación del Presidente.
Pasado el Mundial, se aferran al bienestar que puede llegar a producir la llegada del Papa, un hito en torno al cual girará buena parte de la agenda oficial hasta noviembre. Y evalúan decretar uno o varios feriados entre el 8 y el 11 de noviembre, por la visita del Sumo Pontífice.
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