Bruselas plantea una etiqueta común para evaluar el consumo de energía y agua de los centros de datos

calendar_today 21.09.2026 - person  - timer ~3 Minutos

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La Comisión Europea ha propuesto este lunes crear una clasificación común para los centros de datos que permitirá comparar y medir el uso que hacen de la electricidad y el agua, con el objetivo de “aumentar la transparencia sobre su consumo energético y apoyar su integración sostenible en el sistema energético europeo”, ante unas necesidades del sector que prácticamente se duplicarán de aquí a 2030 por el impulso de la Inteligencia Artificial (IA).

“Triplicar la capacidad de nuestro centro de datos no puede significar triplicar la presión sobre nuestras redes, nuestra agua y nuestras facturas de energía. Eso comienza con la transparencia, calificando grandes centros de datos en función de su impacto en nuestro sistema energético”, ha señalado la vicepresidenta comunitaria para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, Teresa Ribera.

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La clasificación, que abarcará las instalaciones con una capacidad superior a 500 kilovatios, ofrecerá información sobre el uso real que hacen de recursos como la electricidad y el agua e incluirá también su contribución a la red, por ejemplo mediante la reutilización del calor residual, la incorporación de nueva capacidad de generación limpia o su flexibilidad para adaptar la demanda a las condiciones del sistema.

En concreto, según explica Bruselas, la futura etiqueta se articulará en torno a tres dimensiones principales: el rendimiento energético, la eficiencia hídrica y las fuentes de suministro empleadas, a las que se sumarán otros indicadores de sostenibilidad relacionados, entre otros aspectos, con los acuerdos de compra de energía y las garantías de origen.

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“Los centros de datos sostenibles, flexibles y bien diseñados que puedan adaptar su consumo de electricidad a las condiciones de la red pueden ayudar a reducir el coste global del sistema eléctrico, mejorar la estabilidad de la red e integrar más energías renovables”, señala el Ejecutivo comunitario en un comunicado.

ESTÁNDARES MÍNIMOS DE RENDIMIENTO

En paralelo, la Comisión ha abierto una consulta pública para definir estándares mínimos de rendimiento para estas instalaciones, que permanecerá abierta hasta el próximo 14 de diciembre y permitirá recabar las posiciones de los Estados miembro, la industria y la sociedad civil antes de concretar los requisitos que deberán cumplir.

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Aunque los umbrales todavía no están definidos, fuentes comunitarias han explicado que el consumo de energía y agua estará entre los principales parámetros y que Bruselas parte de la intención de que los futuros requisitos sean obligatorios. “No se trata de decir lo bueno que puedes llegar a ser, sino de establecer lo malo que no puedes ser”, han resumido las mismas fuentes, que sitúan en el segundo trimestre de 2027 la presentación de la propuesta.

Ambas iniciativas se enmarcan en los planes de la UE para triplicar su capacidad de centros de datos en los próximos cinco a siete años con el fin de reforzar su “independencia tecnológica” y “soberanía digital”, un crecimiento que, según advierte la Comisión, puede ejercer una presión adicional sobre las redes eléctricas y recursos naturales como el agua, además de aumentar las emisiones de carbono.

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De acuerdo con los datos del Ejecutivo comunitario, estas instalaciones consumieron alrededor de 68 teravatios hora (TWh) de electricidad en la UE en 2024 y, según las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía recogidas por la Comisión, esta cifra prácticamente se duplicará hasta los 114 TWh en 2030, cuando superará el 3% de toda la demanda eléctrica del bloque.

Antes de entrar en vigor, la nueva clasificación deberá pasar ahora un periodo de dos meses de revisión por parte del Parlamento Europeo y el Consejo, que podrán presentar objeciones a la propuesta de la Comisión, aunque no introducir cambios en el texto.

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Superado este trámite, las primeras etiquetas de sostenibilidad comenzarán a mostrarse en 2027, mientras que Bruselas prevé revisar el sistema por primera vez a finales de 2028 para evaluar su eficacia y estudiar posibles mejoras.