La Comisión Europea hace oficial su informe sobre la competitividad del sector. Traza las líneas maestras de la que será la gran reforma del sector bancario que se espera para principios de 2027.
Andrés Stumpf. Bruselas
El informe de la Comisión Europea que más expectación había generado en el sector bancario en más de una década es ya una realidad. El Ejecutivo comunitario presentó ayer su documento de trabajo sobre la competitividad del sector, un reporte en el que traza las líneas generales de la gran reforma bancaria llamada a ser "la gran revolución de la regulación postcrisis financiera".
De entre todas las tareas a abordar para potenciar la competitividad bancaria, la institución dirigida por Ursula von der Leyen ha optado por poner el foco en la necesidad de eliminar la fragmentación del mercado bancario, tal y como adelantó EXPANSIÓN el pasado 19 de junio.
"A diferencia de otras jurisdicciones, el marco regulatorio de la UE exige que los grupos bancarios transfronterizos cumplan los requisitos de capital y liquidez tanto a nivel consolidado como a nivel de filial. Esta característica les impide gestionar más recursos de forma centralizada", critica la Comisión, que se compromete a tomar medidas para acabar con esta fragmentación.
Este cambio eliminará la obligación de que las entidades mantengan colchones de liquidez y capital paralelos para cada una de sus filiales, una de las grandes reclamaciones del sector. En su lugar, Bruselas propondrá activar la obligación legal de la matriz de trasladar recursos a sus filiales de forma dinámica y en función de lo necesario.
Con esta medida, se espera que la banca europea pueda liberar recursos sustanciales con los que financiar a la economía real, inmersa en la transición ecológica y digital y con necesidad de rearmar su defensa. Según los datos manejados, sólo en liquidez podrían liberarse unos 230.000 millones y, en términos de capital, se sumarían otros 250.000 millones para un total de 500.000 millones de euros.
Pero para que las autoridades nacionales acepten que los bancos operen en sus países sin los respectivos colchones de seguridad, la Comisión Europea se plantea la necesidad de incorporar salvaguardas. En un mundo regulatorio ideal, el Fondo de Garantía de Depósitos Europeo (EDIS, por sus siglas en inglés) asumiría ese papel, pero la oposición a este instrumento ha llevado a Bruselas a proponer caminos alternativos, como la revisión de las responsabilidades en quiebras transfronterizas de los fondos de garantía nacionales.
"El objetivo será garantizar que la quiebra de un grupo transfronterizo no cree distorsiones en los Estados miembros individuales ni responsabilidades para los presupuestos nacionales", indica el documento, que incluye finalmente en los planes de la gran reforma bancaria la revisión de su propuesta de fondo de garantía europeo (ver información adjunta).
Junto con las medidas para reducir la fragmentación, el informe bancario de la Comisión Europea trae consigo una de las grandes peticiones de la banca española:el Ejecutivo comunitario se abre a introducir un segundo mandato de competitividad en el regulador, la Autoridad Bancaria Europea (EBA), como ya informó este periódico el pasado miércoles.
Si finalmente sale adelante la medida, la EBA tendría que tener en cuenta consideraciones sobre el impacto de sus decisiones regulatorias en el negocio de las entidades, algo que se traduciría en "exigirle legalmente que entregue mayor proporcionalidad, simplificación y automatización en el reporte técnico".
Asimismo, la Comisión pedirá a la EBA y a la Junta Europea de Riesgo Sistémico informes regulares sobre la adecuación de los requisitos de capital.
Los bancos quieren también que se aplique el mismo mandato secundario al Banco Central Europeo (BCE) para ajustar la supervisión a ese mismo criterio de proporcionalidad. Esa medida, sin embargo, es más compleja, pues requiere modificar los tratados de la UE, algo que exige unanimidad.
Tras la publicación del informe, ahora la Comisión abrirá el documento a consulta pública para recopilar información y terminar de definir y lanzar su propuesta legislativa con vistas al primer trimestre de 2027.
Tira y afloja en la Comisión Europea para decidir qué hacer con el Fondo de Garantía de depósitos europeo (EDIS), un proyecto clave para avanzar en la Unión Bancaria, pero que lleva paralizado más de 10 años. Finalmente, el Ejecutivo comunitario ha optado por la opción arriesgada e incluir esta propuesta en su paquete de reforma bancaria. De esta forma, si los Estados miembros quieren la mejora de competitividad que permitirá a sus bancos financiar las urgencias económicas, tendrán también que pasar por el aro y debatir la puesta en marcha de esta red de seguridad común.
La Comisión Europea introdujo este cambio en una modificación de última hora respecto al borrador al que tuvo acceso EXPANSIÓN el lunes y que situaba el EDIS fuera del paquete legislativo. Para el sector, este movimiento es un jarro de agua fría, pues temen que medidas que consideran urgentes como el segundo mandato del regulador o la lucha contra la fragmentación bancaria queden retrasadas por un debate eterno sobre el fondo de garantía de depósitos. El Ejecutivo comunitario, sin embargo, se propone lanzar una nueva propuesta que tenga en cuenta las sensibilidades de todos los países que se opusieron en 2015. Así, el instrumento podría articularse como un mecanismo de liquidez, pero conteniendo la mutualización de las pérdidas del sistema bancario.