Bosnia vota con el pasado muy presente: “Tras años de estancamiento y promesas incumplidas, muchos caen en la resignación y el desánimo”

calendar_today 03.10.2026 - person  - timer ~6 Minutos

La Paz de Dayton, que acabó con la guerra en Bosnia y Herzegovina hace tres décadas, dejó como herencia al país un sistema de organización política que lo ancla a aquel momento y que permite pocas oportunidades de modernización. Este domingo, los bosnios celebran sus décimas elecciones generales tras la contienda, que terminó en 1995, y en la que el poder se reparte de forma inflexible entre los tres pueblos constituyentes: bosníacos, serbobosnios y bosniocroatas. Otras minorías se quedan fuera.

El proceso electoral bosnio es uno de los más complejos del mundo. En esta ocasión, están llamados 3,4 millones de votantes, que estrenarán el reconocimiento digital y el recuento automatizado de las papeletas para evitar cualquier manipulación. Los ciudadanos elegirán a los tres presidentes rotatorios del Estado central (cada uno perteneciente a una de las etnias principales y elegido en su territorio), la Cámara de Representantes estatal, los presidentes de las dos entidades (Federación de Bosnia y Herzegovina y República Sprska) y los parlamentos de éstas.

A las tensiones étnicas, que siguen muy presentes como pudo verse con la muerte del genocida de Srebrenica Ratko Mladic, se le suma la baja natalidad (1,25 hijos por mujer) y la emigración masiva en busca de un futuro: el país ha perdido más del 20% de su población desde el censo de 2013. Aida Daguda, directora del Centro para la Promoción de la Sociedad Civil, una ONG bosnia dedicada a promover los derechos ciudadanos y la rendición de cuentas del sector público y fundada justo después de la guerra, recuerda que a pesar de las carencias, su país no está congelado.

"En la vida cotidiana, Bosnia y Herzegovina está mucho menos dividida de lo que parece desde el exterior. A la gran mayoría de las personas les preocupan las mismas cosas, ganarse la vida, sacar adelante a sus hijos, encontrar un empleo digno y tener un futuro próspero", cuenta. "Por supuesto que existen divisiones étnicas y no debemos fingir lo contrario", reconoce Daguda, "pero suelen estar más presentes en los discursos políticos y en las campañas electorales que en el día a día".

"A la gente le quita el sueño el coste de la vida, la corrupción o la incertidumbre de si sus hijos se quedarán o no en el país", remarca. E insiste en que el mayor desafío de Bosnia es que "la política saca demasiado provecho de mantenerla separada" y que "tras años de estancamiento y promesas incumplidas, muchas personas, no solo los jóvenes, han caído en la resignación y en el desánimo".

"Un régimen sectario"

El sistema heredado de los años 90 no ayuda, indica el politólogo Jasmin Mujanovic: "Se trata de un régimen político de carácter sectario , en el cual los derechos democráticos básicos están supeditados a la identidad étnica de cada individuo o a la falta de ella, y a su lugar de residencia". Mujanovic detalla que "no sólo es básico pertenecer a uno de los tres pueblos constituyentes, también es obligatorio residir en la zona correcta del territorio. Es decir, en aquella donde tu grupo conforma la mayoría".

Este especialista destaca que es "un sistema discriminatorio, como ha dictaminado en varias ocasiones el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y los propios tribunales de Bosnia, pero que beneficia a los bloques nacionalistas atrincherados en el poder, por lo que las perspectivas de reformas -considera- son escasas".

El profesor de Ciencias Políticas Damir Kapidzic, de la Universidad de Sarajevo, ahonda en esa misma idea. Él ve que el sistema "es viable, pero presenta graves deficiencias" y cuenta que los intentos de reforma "han fracasado" hasta ahora: "No todos los ciudadanos pueden ser elegidos miembros de la Presidencia, no todos pueden votar por un candidato de su propia etnia, y los ciudadanos de un mismo grupo pueden llegar a decantar en la práctica dos escaños presidencias (en la Federación Bosnia todo el censo elige a los presidentes de turno bosníaco y serbocroata).

"Todos coinciden en que la reforma del marco constitucional es necesaria, pero discrepan frontalmente sobre la dirección y el formato que debe tomar esa reforma. El problema de fondo es que el reequilibrio restaría peso y cuotas de poder a los representantes políticos de los tres pueblos", explica este experto.

La UE, cada vez más lejos

De cara al exterior, hay dos cuestiones candentes. Una es la falta de entendimiento de EEUU y Europa para elegir al próximo Alto Representante, la figura de arbitraje internacional que también es un legado de Dayton. La otra es la perspectiva cada vez más alejada de adhesión a la UE. "Los estadounidenses intentan dar un giro hacia una postura basada en los negocios en la zona, en sintonía con actores políticos alineados con China y Rusia, que socavan a los sectores que tradicionalmente han estado del lado de Occidente", aclara Mujanovic. Y, aunque "la UE se opone a este cambio de rumbo", añade este experto, "no ofrece ningún respaldo significativo. Es una decisión insensata y absurda: está dejando solos a los bosnios en su pulso frente a los estadounidenses".

En cuanto a la posible integración, cunde el pesimismo, aunque Bosnia logró el estatus de país candidato en 2022. Desde luego Adnan Cerimagic, analista sénior del think tank European Stability Initiative en Berlín, lo es. "Bruselas se ha centrado en Montenegro, Albania, Ucrania y Moldavia, mientras que Bosnia, Kosovo, Macedonia del Norte y Serbia -los países en el núcleo de las guerras de los 90- apenas figuran en los planes de ampliación que se manejan hoy en día. Para él, esto encierra "una advertencia de fondo: "Las conquistas alcanzadas desde Dayton nunca fueron irreversibles".

"Lo que hace que el domingo sea una cita verdaderamente abierta es que, por primera vez, las tres comunidades tienen contiendas reales entre Gobierno y oposición", explica Cerimagic. "La más trascendental se libra en la República Srpska, donde por primera vez desde 2006 la oposición tiene una oportunidad real de hacerse con la presidencia, el cargo que otorga el mandato para formar el gobierno de la entidad", añade.

El serbobosnio Milorad Dodik "es el hilo conductor de la campaña, a pesar de no figurar en las papeletas", analiza este experto. "Despojado de la presidencia en 2025 e inhabilitado para ejercer cargos públicos durante seis años, su protagonismo ha crecido en lugar de disminuir: ha sido recibido por Netanyahu en Jerusalén y por Putin en Moscú, cortejado por el círculo de Trump en Washington y beneficiado por el levantamiento de las sanciones estadounidenses el pasado octubre", explica.

"A escasos días del voto, ha presentado los años 90 como un choque de civilizaciones en el que los serbios defendieron a la Europa cristiana frente al islam, ha afirmado que Bosnia no es un lugar para los serbios y ha vuelto a exigir la disolución de los acuerdos de Dayton y del propio Estado", concluye.