Beiras hasta la muerte

calendar_today 08.10.2026 - person  - timer ~3 Minutos

Ana Martínez

Santiago de Compostela, 8 oct (EFE).- Fue Beiras hasta la muerte. De nombre Xosé Manuel, esta leyenda de la política gallega que nunca ocupó responsabilidades de gobierno pero deja un inabarcable legado, ha fallecido a los 90 años sin alejarse de la reflexión, ya fuese por el actual contexto político o muy irritado por su propio estado de salud.

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Provocador, de pelo cano y barba blanca, condujo al BNG a su primer sorpaso al PSOE en los años noventa y marcas electorales impulsadas por él permanecieron imbatibles hasta 2024, cuando la candidata Ana Pontón se hizo con hasta 25 escaños.

En 1982 estuvo el histórico dirigente nacionalista Beiras Torrado en A Coruña, en el frontón de Riazor donde se celebró la asamblea fundacional del BNG; en el 85 se convirtió en el único diputado y doce años después eran 18 los escaños, con lo que aquel pasó a ser el primer partido en liderar la oposición al conservador Manuel Fraga Iribarne, fallecido con 89 el 15 de enero de 2012.

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Adorador de Albert Camus, a Beiras le gustaba recordar y, en 'A estrela na palabra', un libro de conversaciones, cuenta cómo salió de un "itinerario infernal" por los laberintos de su subconsciente tras conocer a la que sería su compañera durante cuatro décadas, la difunta pintora Aurichu Pereira, con la que recuperó la "plenitud vivencial completa".

Pasó por crisis, personales y políticas. Abandonó el Bloque tras más de treinta años y se implicó en la construcción de frentes de izquierdas amplios. El Encontro Irmandiño fue la semilla de Anova y de ahí la coalición Alternativa Galega de Esquerda, que lo unió a la ahora vicepresidenta Yolanda Díaz y con la que regresó al Parlamento a los 76 cumplidos. Después vendría En Marea.

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Dejando a un lado sus encuentros y desencuentros con el BNG, entre su socialismo marxista democrático y la ortodoxia marxista leninista de la corriente UPG, en 2024 volvió a reaparecer junto a Ana Pontón y escenificó su apoyo a la alternativa "única". Así fue el modo en el que él involucró a Anova en el espacio del Bloque tras el experimento efímero con la izquierda estatal y el "matrimonio" con Yolanda Díaz que terminó mal entre ambos.

Esa alianza había sido para él una necesidad en un contexto, solía resumir, tras llamarla arribista.

De Beiras hay duelos históricos en el parlamentarismo gallego, pero también anécdotas, y no pocas. A finales de los ochenta, en protesta por una intervención del entonces diputado Mariano Rajoy en español, su reacción había sido contestarle y sin dudarlo en francés.

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Pero si hay una que ha traspasado fronteras esa es cuando en marzo de 1993 se quitó un zapato y golpeó con él su escaño para protestar por la reforma electoral impulsada por el PP que elevaba del 3 al 5 % el listón de los votos válidos en cada circunscripción provincial para poder optar al reparto de escaños en el Parlamento autonómico.

Beiras y Fraga almorzaron juntos, con apretón de manos incluido, en enero de 2002 en un conocido restaurante compostelano. Jamás lo hizo con el actual líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, con el que mantuvo una profunda y manifiesta hostilidad política y personal en los años que coincidieron en la primera línea.

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En ese tiempo Beiras decía cada vez que por su retórica incendiaria era llamado "loco peligroso", que lo que el poder califica de locura es, en realidad, lucidez y rebelión. EFE