
La ciudad de Buenos Aires se transformó desde el amanecer en un escenario atlético de escala internacional. Las avenidas se poblaron de zapatillas, los corrales rebosaron desde la madrugada y el pulso de la vida urbana se sincronizó con la marcha de miles de corredores. En ese marco, la Media Maratón de Buenos Aires dejó una postal histórica: Yomif Kejelcha Atomsa cruzó la meta en soledad, detuvo el reloj en 56 minutos y 50 segundos y estableció un nuevo récord mundial en la distancia de 21 kilómetros. La noticia sacudió el calendario del atletismo global y ubicó a la capital argentina entre las grandes plazas del fondo internacional.
El ambiente fue de celebración, con la Banda de la Armada encargada de interpretar el Himno Nacional para dar comienzo a la competencia. La largada se llevó a cabo de manera escalonada a partir de las 8 de la mañana, desde Avenida Figueroa Alcorta y Dorrego, y marcó el inicio de la prueba más convocante del calendario local.
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La edición 2026 reunió a 31.500 inscriptos y consolidó a la Media Maratón porteña entre las cinco más populosas del mundo. La organización renovó el circuito: eliminó los tramos por autopista y trazó un recorrido que serpenteó por la 9 de Julio, Avenida del Libertador y otros puntos emblemáticos de la ciudad, como el obelisco y la Facultad de Derecho de la UBA, con llegada en los bosques de Palermo.
En el plano deportivo, el lote de elite mundial elevó el nivel del evento. Yomif Kejelcha, uno de los nombres más destacados del fondo actual, se presentó en Buenos Aires tras debutar en el maratón de Londres con una marca de 1:59:41, registro que lo catapultó como el debutante más rápido de la historia. Su presencia alimentó la expectativa, y los pronósticos de récord comenzaron a circular en la previa. Durante la competencia, Kejelcha tomó el control desde el kilómetro 7: el ritmo, sostenido, pronto lo aisló en la punta, seguido únicamente por las motos de la transmisión oficial y algunos aficionados en bicicleta que intentaban, sin éxito, acompañar su paso.
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El momento de quiebre llegó cuando las referencias parciales marcaron que el récord mundial estaba al alcance. Kejelcha, con un mejor tiempo de 57:30 en los 21K, aceleró en los tramos finales, impulsado por el aliento del público que se agolpaba en las veredas. La imagen de los espectadores intentando igualar su zancada y la ovación al cruzar la meta sellaron un instante emotivo. Kejelcha superó el récord mundial de Jacob Kiplimo, que era de 57 minutos y 20 segundos, logrado por el ugandés el 8 de marzo de este año en Lisboa.

El podio internacional masculino lo completaron Tadese Worku Gebresilase con 59 minutos y 18 segundos, y Berket Nega Batebo, quien registró 1 hora y 17 segundos, ambos de Etiopía. La competencia femenina internacional también arrojó marcas sobresalientes. Fotyen Tesfay Haylu se adjudicó el primer puesto y fijó un nuevo récord de circuito con 1 hora, 3 minutos y 56 segundos. Las turcas Nevin Can y Selin Can ocuparon el segundo y tercer lugar respectivamente, ambas con tiempos inferiores a 1 hora y 6 minutos.
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Entre los argentinos, la competencia tuvo como figura principal a Ignacio Erario, quien completó el recorrido en 1 hora y 57 segundos y se consagró campeón nacional de media maratón. Manuel Corsico y Lautaro Iraola se ubicaron en el segundo y tercer escalón del podio local. En la rama femenina, Sofía Luna se destacó con una marca de 1 hora, 11 minutos y 21 segundos, seguida por Dahyana Juárez y Chiara Mainetti.

El despliegue no solo incluyó la logística propia de una competencia de semejante magnitud, sino un operativo de tránsito que alteró la rutina dominical en arterias clave. Las avenidas Sarmiento, Figueroa Alcorta, Dorrego y Diagonal Sur permanecieron cerradas durante varias horas, mientras la autopista Illia vio inhabilitadas sus bajadas principales. La seguridad fue reforzada con personal policial, asistencia médica y un dispositivo especial coordinado con el Gobierno de la Ciudad.
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El impacto de la Media Maratón no se limita a los resultados deportivos. La organización puso especial atención en la experiencia del corredor: los primeros 29.500 inscriptos recibieron dorsales personalizados y todos los finishers obtuvieron una medalla de dos piezas unidas por un imán, diseñada en España. Además, la alianza Mega Finisher reconoce a quienes completan los maratones de Buenos Aires, Lima, Asunción, Brasilia y Montevideo en cinco años.

El sistema de largada por tandas permitió ordenar la salida de los grupos según el ritmo previsto, desde los atletas con discapacidad, que partieron a las 7:57, seguidos por la elite a las 8:00, hasta quienes aspiraban a superar las dos horas y media.
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El recorrido, que partió y finalizó en los bosques de Palermo, llevó a los corredores por una Buenos Aires diferente. Las calles, habitualmente reservadas a vehículos, se transformaron en ríos de atletas que atravesaron puntos icónicos como la 9 de Julio, Avenida del Libertador, Corrientes y Diagonal Sur. El operativo de cortes garantizó la seguridad de los corredores, aunque por unas horas la ciudad alteró su pulso cotidiano.

El desenlace quedó en manos de Kejelcha. El atleta etíope aumentó el ritmo en los últimos kilómetros y, animado por la multitud, forzó su marcha hasta cruzar la meta en un tiempo que quedará en la memoria del atletismo mundial. La ovación fue instantánea y el nombre de Buenos Aires quedó asociado a una de las páginas más relevantes de la historia de la media maratón moderna.
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*Fotos: Jaime Olivos y RS Fotos