Arnaud Denis murió a los 43 años. El actor recibió la eutanasia en Namur, Bélgica, país al que viajó después de varios años de sufrimiento, que atribuía a una prótesis de hernia implantada en 2023.
Delphine Depardieu, amiga del intérprete y quien presente durante el procedimiento, confirmó su muerte al diario Le Parisien y aseguró que falleció tranquilo, “casi con una sonrisa en los labios”.
Denis, actor ganador de un Premio Molière —a lo mejor del teatro en Francia— por Las amistades peligrosas, había cuestionado fuertemente al sistema médico y un fabricante de la prótesis.
El actor francés creó una asociación para reunir los testimonios de otros pacientes con problemas similares. Poco antes de morir, defendió públicamente su decisión de recurrir a la eutanasia y citó a Victor Hugo: “Morir no es nada, lo doloroso es no vivir”.
Antes de someterse al procedimiento, Arnaud Denis dejó una extensa carta en su cuenta de Facebook, en la cual explicaba cómo había sido el proceso de su deterioro de salud durante sus últimos años.
De acuerdo con el actor de teatro, tras el procedimiento realizado en su zona abdominal en 2023 también padeció síndrome ASIA, dolores incapacitantes, gastroparesia, mutilación sexual, mutilación vascular, malabsorción, colapso digestivo y muscular, encefalomielitis miálgica, además de lo que calificó como “abandono y negación médica en Francia”.
El actor europeo expresó que, tras la operación, perdió 17 kg. en tres meses y recibió negativas por parte de diversos servicios médicos públicos.
Además, aseguró que no podía alimentarse por falta de capacidad intestinal, ante lo que optó por tomar laxantes. El francés dijo haber visitado a siete cirujanos digestivos y 12 gastroenterólogos sin obtener un diagnóstico preciso.
También reportó problemas neurológicos que le provocaron incapacidad motriz: “ya no podía caminar ni sostener mi espalda, mi cuello y mis caderas”; sin embargo, aseguró que los médicos se habrían negado a atenderlo a tiempo y que, cuando decidieron hacerlo, ya era tarde.
“Acudí 12 veces a urgencias en un año. Empezaron diciéndome ‘usted no tiene nada’. Y cuando ya no podía caminar, me dijeron un día ‘sí, pero ahora es crónico, no hay nada que hacer. Regrese a su casa’”, narró.
Denis contó que, para ejercitarse como le indicaron, hacía bicicleta estática; sin embargo, comenzó a perder masa muscular y eventualmente sufrió osteopenia —pérdida de densidad mineral en los huesos—, lo que le provocó riesgo de fracturas espontáneas y roturas de tendones.
También narró que un servicio médico público de urgencias lo rechazó e, incluso, lo humilló al aventarle su expediente: “Cuando exigí ser registrado, me tiraron el expediente sobre las piernas, diciéndome ‘ya que lo hace por la fuerza’. Hablándome como si fuera un animal, un niño, cuando yo reclamaba ayuda”.
En el escrito, el actor aseguró que la prótesis de hernia, colocada para reforzar la pared abdominal, cuenta con efectos adversos que no son claramente explicados por los cirujanos.
“A aquellos que se atrevan a juzgar mi decisión (...), están a años luz de imaginar el sufrimiento físico y neurológico permanente que causa esta enfermedad. (...). Resistí, a toda costa, durante tres años de sufrimientos atroces. Ahora me rindo. Es mi derecho”, expresó.
Según Arnaud, fue en Bélgica donde encontró “la profunda empatía y la delicadeza”, médicamente hablando, puesto que aseguró que, tras quedar postrado, ni siquiera le dieron derecho a cuidados paliativos en Francia “a pesar de no poder lavarme ni alimentarme”.
“La eutanasia no es una ‘elección terrible’ cuando ya no hay ningún momento de alivio. Es una liberación. Quienes se oponen, carecen de imaginación y no conciben que el sufrimiento pueda durar indefinidamente, durante años, sin ninguna esperanza de mejora o tratamiento. Lo entenderán cuando estén ahí”, expresó.
El histrión francés aseguró que no dejó el escrito para llamar la atención, puesto que era “el hombre más feliz del mundo antes de caer gravemente enfermo”, sino para denunciar las carencias en el sistema médico y la violencia se puede suscitar en él.
“Miles de personas que sufren, que han perdido su vida laboral, su movilidad, su digestión, su sexualidad, su vida afectiva, su autonomía. Todo lo que constituye la dignidad de la vida de un hombre”, denunció antes de concluir su comunicado con citas a los autores Jean-Jacques Sempé y Jean d’Ormesson.