Aristóteles, filósofo griego: “Pensamos que lo justo es lo igual, y así es, pero no para todos, sino solo para aquellos que son iguales”

calendar_today 01.10.2026 - person  - timer ~4 Minutos

Cuadro de 'Aristóteles', pintado por Francesco Hayez en 1811.

Cuadro de ‘Aristóteles’, pintado por Francesco Hayez en 1811.

Aristóteles, una de las mentes más brillantes de la Antigua Grecia y pilar fundamental del pensamiento occidental, dedicó su vida a reflexionar sobre la naturaleza humana, la ética y la sociedad. Discípulo directo de Platón y maestro de Alejandro Magno, el pensador nacido en Estagira en el siglo IV a. C. buscó comprender cómo los ciudadanos podían alcanzar la plenitud dentro de la comunidad civil, sentando las bases metodológicas que definirían el conocimiento posterior.

De esa búsqueda nacería precisamente uno de sus tratados más importantes, la famosa Política de Aristóteles, donde analizó diferentes formas de gobierno y la estructura ideal de la polis griega. Para él, la comunidad política no era una mera asociación fortuita para sobrevivir, sino una institución orientada al bien común y a la virtud. Así, en defensa del orden social, examinó minuciosamente qué significaba ser ciudadano de una comunidad y cómo se distribuía el poder en esta.

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Dentro de la Política, Aristóteles planteó varias reflexiones que siguen siendo muy recordadas a día de hoy. Una de las más recordadas es la siguiente: “Se piensa que lo justo es lo igual, y así es; pero no para todos, sino para los iguales. Se piensa, por el contrario, que lo justo es lo desigual, y así es, pero no para todos, sino para los desiguales”. Una sentencia que cuestiona la noción simplista de que todo el mundo debe ser tratado del mismo modo sin considerar sus verdaderas diferencias.

Estatua del filósofo griego Aristóteles.
Estatua del filósofo griego Aristóteles. (Shutterstock)

La frase del filósofo griego se relaciona con su concepción de la justicia distributiva: tratar de manera idéntica a quienes se encuentran en situaciones desiguales genera una profunda injusticia. Se trata de un criterio muy presente en nuestra sociedad, ya que se aplica tanto en materia económica (los impuestos progresivos) como en materia social (pensemos en la educación inclusiva).

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“Lo justo en este caso es lo proporcional, y lo injusto lo que va contra la proporción, de modo que uno resulta con más y otro con menos de lo que le corresponde”, escribía Aristóteles, que señalaba cómo, aparte de la justicia distributiva, existía también una justicia correctiva que sí buscaba la igualdad. “Cuando uno recibe un golpe y el otro lo da, o uno mata y el otro muere, el sufrimiento y la acción se reparten desigualmente, y el juez procura nivelarlos por medio del castigo, quitando de la ganancia del agresor”.

Cubierta de la 'Política' de Aristóteles. (Austral)
Cubierta de la ‘Política’ de Aristóteles. (Austral)

Eso sí, hay que fijarse bien en el contexto histórico que rodeaba a Aristóteles y señalar las severas limitaciones éticas de su época. Aristóteles excluía explícitamente de la ciudadanía plena a las mujeres, los extranjeros y los esclavos, al considerar que sus capacidades naturales diferían de las del varón libre. Por eso, aunque pensemos en lo acertado de sus pensamientos sobre la ciudadanía y el carácter político del ser humano, no podemos olvidar que restringía dicha condición solo a unos pocos.

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Pensando en la justicia

La cuestión de lo que es justo y de lo que no lo es ha sido uno de los temas más tratados a lo largo de la historia de la filosofía. Tenemos a pensadores como Immanuel Kant, que reformuló la idea de igualdad al otorgar un valor intrínseco e igual a todo ser humano por el mero hecho de poseer razón. A diferencia, pues, del pragmatismo de Aristóteles, Kant expresaba esta idea en la formulación de uno de sus imperativos categóricos: “Obra de tal modo que uses a la humanidad siempre como un fin y nunca como un medio”.

Por su parte, y ya en el siglo XX, el filósofo estadounidense John Rawls volvería a reivindicar la importancia de la justicia al afirmar: “La justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, como la verdad lo es de los sistemas de pensamiento”. Con estas palabras, remarcaba hasta qué punto la justicia debía ser un requisito indispensable y no negociable para cualquier sociedad y que, por lo tanto, una sociedad que no es justa no funciona correctamente.

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