Ni compareció Argentina en el terreno de juego, siendo incapaz de disparar entre los tres palos en los más de 120 minutos que se alargó la final, ni supo comportarse a la hora de cederle el cetro de campeona del mundo a España, más que merecedora ganadora pese a lo corto del resultado (1-0).
La Albiceleste hincó la rodilla futbolísticamente hablando y solo la permisividad del esloveno Slavko Vincic evitó una sangría más grande a nivel sancionador. Enzo Fernánez fue expulsado justo antes de la prórroga, por una embestida a Pau Cubarsí que le costó la segunda tarjeta amarilla, pero Leandro Paredes bien pudo enfilar el vestuario antes de tiempo.
El centrocampista de Boca Juniors, relevo del colchonero Nico González al descanso, fue amonestado a los siete minutos de su ingreso en el MetLife Stadium y se hizo merecedor de una segunda cartulina en varias ocasiones. Incluso en la misma acción de su amarilla, empujando a Aymeric Laporte y Dani Olmo en las narices del árbitro.
Pero lo peor estaba por llegar. Con el pitido final, Paredes hizo gala de su mal perder, agarrando violentamente del cuello a Eric Garcia y golpeando a Gavi hasta hacerle perder el equilibrio y caerse al suelo. Una escena lamentable que provocó una tangana en la que se vieron involucrados futbolistas de las dos selecciones y miembros del staff argentino, como el exfutbolista Walter Samuel.
Más desapercibidos, aunque igual de reprochables, pasaron un manotazo de Nahuel Molina a Rodri antes de que se liara la monumental y un puñetazo de Roberto Ayala, ayudante de campo de Lionel Scaloni, a Olmo.
Esta secuencia de agresiones, a la que se une el hecho de que los jugadores argentinos vivieran de espaldas la entrega del trofeo, ha provocado un rechazo generalizado de la prensa internacional. “En este final hubo muchas cosas malas para el fútbol. Salvo el ganador”, manifestó el diario alemán ‘Süddeutsche Zeitung’, por ejemplo. Más allá fue ‘Fanatik’ en Turquía al asegurar que “terminó el partido y el campo se convirtió en un ring de boxeo”, señalando, como no, a Paredes.
El ‘5’ de Argentina podrían caerle, al menos, tres partidos por conducta violenta, que cumpliría en el primer partido oficial que juegue la Albiceleste. De momento, la FIFA ha abierto una investigación disciplinaria y, una vez analizados los informes arbitrales y las imágenes del encuentro, decidirá si impone sanciones o no.