La presidenta Keiko Fujimori afirmó este martes ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que su gobierno impulsará una reforma educativa en Perú cuyo principal iniciativa es la creación de la “Escuela de Formación de Directores”. Ello luego de denunciar una supuesta “agenda ideológica” que, dice, impide a docentes a poner el orden en las aulas.
“Y el corazón de la reforma será la creación de la Escuela de Formación de Directores, cuya finalidad es dotarlos de las herramientas y habilidades necesarias para liderar sus escuelas con autonomía, que se conviertan en modelos inspiradores, que promuevan la participación de los padres en esta misión de hacer de cada niño un ciudadano solidario, respetuoso y orgulloso de su país”, declaró la presidenta durante su primer discurso ante el organismo.
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La presidenta atribuyó la situación de indisciplina en las escuelas peruanas a políticas de gobiernos anteriores. “Corresponde resaltar que la incorporación en su momento de una agenda ideológica cultural ajenas a nuestra realidad ha generado una confusión y un desorden de tal magnitud que hoy en día los profesores en los colegios no pueden imponer el orden. No pueden imponer el orden y la disciplina bajo la amenaza de ser denunciados”, declaró ante los representantes de los Estados miembros.

En esa línea, Fujimori indicó que “necesitamos restablecer el principio de respeto a la autoridad” para convertir “a las aulas en lugares seguros, donde los niños vayan a aprender y los profesores a enseñar sin miedo”. “Y esa es nuestra propia agenda”, aseveró.
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Keiko Fujimori vinculó la reforma educativa con la seguridad pública. Y es que, afirma, reprimir a las organizaciones criminales “con toda la fuerza de la ley no es suficiente si es que a la vez no enfrentamos el reto de desarrollar un mejor sistema educativo”.
“Solo dándole oportunidades efectivas de aprendizaje a nuestros niños y adolescentes será posible que los jóvenes y adultos se inserten a los mercados laborales y no sean captados por el crimen. Por eso, nuestro segundo reto será convertir a la educación en una herramienta de transformación social y de prevención de violencia y el crimen”, apuntó.
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La jefa de Estado aseguró que la calidad de la educación que se proporciona a niños y jóvenes “es un predictor de mejor calidad de vida, porque permite obtener mejores ingresos, hábitos de salud, contribuyendo a la movilidad social”. “En el lado opuesto, encontramos que las debilidades y fallas en el aprendizaje escolar son, junto con otros factores, predictores y combustibles de la criminalidad”, añadió.
La semana pasada, el ministro de Educación, José Antonio Chang, anunció que su cartera elaborará una directiva que modifique las normas que actualmente impiden expulsar a estudiantes infractores, en medio de la crisis desatada por la denuncia de una presunta agresión sexual contra un adolescente de 16 años en el Liceo Naval Almirante Guise. La medida surge tras la retención de diez menores por parte de la Policía, sospechosos de haber participado en el ataque ocurrido dentro de un bus escolar durante el regreso de un campeonato deportivo.
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