Los protectores solares en formato stick viven uno de sus mejores momentos. Son cómodos, caben en cualquier bolso, permiten reaplicar el protector sin mancharse las manos y resultan especialmente prácticos sobre el maquillaje o cuando pasamos muchas horas fuera de casa. Pero esa facilidad de uso también puede dar una falsa sensación de seguridad.
“Los sticks solares protegen igual que una crema, pero casi nadie los utiliza correctamente”, advierte la dermatóloga Anna Puigdollers. La especialista asegura que el problema no está en la fórmula, sino en la cantidad que aplicamos. “Los solares en stick protegen igual que una crema, sí, pero solo si los usas bien”, explica. “Creo que el error más frecuente es que la mayoría aplica muy poca cantidad”.
Cuando compramos un protector solar SPF 50 damos por hecho que obtendremos ese nivel de protección. Sin embargo, ese número solo se consigue cuando se aplica la cantidad de producto con la que se realizan los ensayos en laboratorio. Con los sticks, precisamente por su formato sólido, resulta muy fácil quedarse corto.
“Para conseguir la fotoprotección SPF que pone el envase no basta con aplicarlo una sola vez”, explica Puigdollers. Y añade: “Los estudios sugieren que para alcanzar ese nivel de SPF hay que realizar como mínimo cuatro pasadas sobre la misma zona, e incluso algunas fuentes hablan de más”.
En otras palabras, deslizar el stick una única vez por la frente, la nariz o las mejillas no garantiza que la piel esté recibiendo la protección indicada en el envase. La diferencia entre una aplicación rápida y otra correctamente realizada puede traducirse en una protección sensiblemente inferior.
Para la dermatóloga, la respuesta depende del momento. “Como fotoprotector principal, sigo prefiriendo la crema. El stick me encanta para retocar, pero es fácil quedarse corto”. Las cremas permiten repartir una cantidad más homogénea de producto y facilitan cubrir toda la superficie del rostro, por lo que siguen siendo la mejor opción como primera aplicación del día.
En cambio, los sticks se convierten en un gran aliado cuando llega el momento de reaplicar la protección, algo que los dermatólogos recomiendan hacer cada dos horas si existe exposición solar continuada o después del baño, de sudar intensamente o de secarse con la toalla.
Precisamente ahí reside su mayor ventaja. Gracias a su formato compacto, los sticks permiten reaplicar el protector de forma rápida y limpia:
Además, al no derramarse y ocupar muy poco espacio, se han convertido en uno de los fotoprotectores favoritos para llevar siempre encima.
No todos los sticks ofrecen las mismas prestaciones. Anna Puigdollers recomienda fijarse en varios aspectos antes de comprar uno. Lo ideal es optar por un producto con SPF 50+, filtros solares de amplio espectro frente a los rayos UVA y UVB, buena resistencia al agua y al sudor y una textura agradable que invite a reaplicarlo con frecuencia.
“Mis favoritos son aquellos que no huelen a crema solar, incorporan filtros de alta calidad, resisten bien el sudor y no dejan sensación pegajosa al aplicarlos”, explica la especialista. La experiencia cosmética, recuerda la dermatóloga, también influye en la constancia con la que utilizamos un fotoprotector.
En los últimos años han aparecido además sticks solares con color que, además de proteger frente a la radiación ultravioleta, ayudan a unificar el tono de la piel. Algunos incorporan ingredientes despigmentantes que pueden resultar interesantes para proteger pequeñas manchas, melasma o cicatrices mientras contribuyen a mejorar su aspecto con el paso del tiempo. Además, al aportar pigmentos, ofrecen una protección complementaria frente a la luz visible, especialmente interesante en personas con hiperpigmentaciones.
Porque, al final, el mejor protector solar no siempre es el más caro ni el más viral, sino aquel que utilizamos en la cantidad adecuada y reaplicamos con la frecuencia necesaria. Los sticks han demostrado ser un excelente aliado para hacerlo más fácil, siempre que recordemos la recomendación de Anna Puigdollers: una sola pasada no basta.

Uno de los clásicos de farmacia. Muy resistente al agua y al sudor, transparente y especialmente indicado para proteger zonas sensibles como nariz, orejas, labios o cicatrices.

Uno de los protectores solares más populares del momento. Su acabado sedoso controla los brillos y permite reaplicarlo incluso sobre el maquillaje sin dejar sensación grasa.

Ofrece una protección muy alta frente a los rayos UVA y UVB en un práctico formato transparente que no deja marcas blancas. Su fórmula resistente al agua, al sudor y al roce está especialmente indicada para proteger las zonas más sensibles o expuestas, como labios, nariz, orejas, cicatrices o tatuajes. Su textura ligera y no pegajosa facilita la reaplicación en cualquier momento del día, incluso durante actividades al aire libre.

Combina una protección de amplio espectro frente a los rayos UVA y UVB con un formato invisible y muy cómodo para reaplicar durante el día, incluso sobre el maquillaje. Su textura no deja residuo blanco, es resistente al agua y está enriquecida con aceite de pepitas de uva, de acción antioxidante. Resulta ideal para proteger zonas sensibles como labios, nariz, orejas, cicatrices o tatuajes y llevar siempre en el bolso.

Una de las últimas incorporaciones de la marca española. Su fórmula invisible protege frente a la radiación UVB y UVA, resiste el agua y resulta muy cómoda para reaplicar la protección durante actividades al aire libre.