Alerta científica en la Antártida: por qué la pérdida de hielo será irreversible y pondrá en riesgo a zonas costeras

calendar_today 02.10.2026 - person  - timer ~7 Minutos

Vista aérea de un océano azul con grandes bloques de hielo flotante y pequeños fragmentos de hielo, bajo un cielo despejado con luz suave en el horizonte.

Las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de vehículos y centrales eléctricas aumentan la temperatura del aire y del océano. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Antártida perderá más hielo del que acumule durante este siglo, incluso si el planeta consigue limitar el calentamiento global a 1,5 ℃ (2,7 ℉), según un estudio publicado en Nature Geoscience. El resultado plantea una presión adicional sobre las comunidades situadas en zonas costeras bajas, donde viven cerca de 1.000 millones de personas en todo el mundo.

De ese total, unas 100 millones de personas residen a menos de un metro sobre el nivel del mar, una condición que las expone a inundaciones costeras, de acuerdo con un artículo en The Conversation. La subida del mar ya refleja el calentamiento del océano, que expande el agua, y el deshielo de la capa de hielo de Groenlandia y de los glaciares de montaña. Sin embargo, la evolución de la Antártida tiene un peso mayor en las proyecciones de largo plazo.

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El continente concentra hielo suficiente para elevar el nivel global del mar en unos 58 metros. Durante años, los científicos han discrepado sobre una pregunta central: si la región ganaría más masa de hielo de la que perdería en este siglo o si ocurriría lo contrario. El nuevo análisis, basado en cientos de miles de futuros posibles, se inclina por la segunda alternativa.

Las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de vehículos, centrales eléctricas alimentadas con carbón y gas natural, entre otras fuentes, determinan el aumento de temperatura del aire y del océano alrededor de la Antártida.

Ilustración a lápiz a mano alzada con colores de la Antártida, con majestuosos bloques de hielo, cuevas y agua de mar azul y roja en remolino.
La Antártida perderá más masa de hielo de la que acumule durante este siglo incluso si el calentamiento global se limita a 1,5 grados. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese calentamiento afecta a las plataformas de hielo ubicadas en los bordes del continente. A medida que estas estructuras se derriten, adelgazan o colapsan, los glaciares situados detrás de ellas pueden avanzar con mayor rapidez sobre el lecho rocoso y hacia el océano. El flujo glaciar se acelera cuando las plataformas de hielo pierden espesor o se rompen.

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El problema, sin embargo, incluye numerosas variables sobre las que todavía no hay consenso. Los investigadores discuten, por ejemplo, cómo se derrumban las plataformas de hielo. Cada respuesta modifica el resultado del siguiente paso de la simulación, un mecanismo conocido como incertidumbre en cascada.

Así, las diferencias entre los supuestos sobre emisiones, calentamiento, deshielo y movimiento del hielo se acumulan. Por eso, equipos de investigación de distintos países no habían logrado una respuesta común sobre el saldo de hielo antártico hacia el final del siglo.

Las nevadas forman parte de esa discusión. El aire cálido puede contener más humedad y, a medida que suben las temperaturas, es probable que aumente la precipitación de nieve en la Antártida.

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Un modelo de aprendizaje automático evaluó millones de combinaciones de variables físicas en fracciones de segundo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Algunas proyecciones habían planteado que esa nieve adicional podría compensar la pérdida de hielo e incluso aumentar la masa total acumulada en el continente. Pero el nuevo estudio concluye que las nevadas adicionales no salvarán a la Antártida.

La investigación sostiene que cada tonelada de gases de efecto invernadero que no se libera reduce la cantidad de hielo que se perderá en el continente durante este siglo. El efecto, según el análisis, sería un aumento del nivel del mar más lento y menor durante cientos de años.

La capacidad informática es una de las razones de la persistencia de las discrepancias científicas. Cada simulación de una capa de hielo utiliza una combinación determinada de supuestos, desde el volumen de emisiones hasta la forma en que responde el hielo.

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Una ejecución de esos modelos puede ocupar una supercomputadora durante varios días. En consecuencia, ningún grupo de investigación puede probar todas las combinaciones posibles de variables físicas.

Vista subacuática del hielo marino en la Antártida, mostrando una capa translúcida con tonos azules y grises y charcos de agua dulce flotando debajo.
Los investigadores filtraron las simulaciones a través de observaciones satelitales obtenidas desde el año 2002. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para sortear ese límite, un equipo de científicos de datos, glaciólogos y oceanógrafos empleó el archivo del Proyecto de Intercomparación de Modelos de Capas de Hielo (ISMIP6). Esta iniciativa internacional reúne simulaciones sobre la reacción del hielo antártico en circunstancias diferentes.

Con ese material, los investigadores entrenaron un modelo de aprendizaje automático basado en la física. El sistema aprendió cómo el resultado de una simulación varía de acuerdo con sus supuestos físicos, entre ellos la facilidad con la que el hielo se desliza sobre el lecho rocoso.

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El modelo puede predecir cambios en el nivel del mar con una precisión similar a la de los modelos originales, aunque completa el cálculo en una fracción de segundo en lugar de días. Esa diferencia permitió ejecutar millones de combinaciones y comparar cientos de miles de escenarios futuros con observaciones de satélite.

Los datos satelitales utilizados para el análisis miden la capa de hielo desde el espacio al detectar variaciones pequeñas en la gravedad terrestre. Solo quedaron incluidos los escenarios que coincidían con las observaciones obtenidas desde 2002.

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El deslizamiento sobre el lecho rocoso y la reacción de las plataformas de hielo definen la precisión de los cálculos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El esquema de modelización reúne, por un lado, el efecto de las emisiones sobre el clima, el hielo marino y la dinámica del océano y la atmósfera, procesos que se influyen entre sí y afectan el calentamiento global. Por otro, incorpora elementos propios de la capa de hielo, como el derretimiento y el colapso de las plataformas, además del desplazamiento del hielo sobre el terreno. Cada etapa añade incertidumbre.

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Pese a esa complejidad, los escenarios que superaron el contraste con los registros satelitales llegaron a una misma conclusión: la Antártida perderá más hielo del que ganará este siglo, aun bajo el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 ℃ (2,7 ℉), establecido en el Acuerdo de París de 2015.

El estudio advierte que un escenario de emisiones muy elevadas puede desencadenar una secuencia más rápida. El calentamiento acelerado del océano adelgaza las plataformas de hielo; luego, estas pueden romperse, mientras los glaciares fluyen con más velocidad hacia el mar.

Cada fase favorece la siguiente. En conjunto, el proceso podría generar hasta 25 centímetros de aumento del nivel del mar solo por la pérdida de hielo antártico hacia 2100.

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las proyecciones omiten procesos como el agrietamiento de la capa helada y la dinámica de los ríos subglaciales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa contribución sería suficiente para inundar de manera permanente las viviendas de más de 10 millones de personas, según The Conversation. El dato se suma a los efectos del deshielo de Groenlandia, los glaciares de montaña y la expansión del agua marina al calentarse.

De más de 20 supuestos físicos considerados sobre el continente, tres son decisivos para precisar las proyecciones: cómo reaccionan las plataformas de hielo ante el calentamiento oceánico, de qué forma se desliza el hielo sobre el lecho rocoso y con qué rapidez se calientan el aire y el océano próximos a la Antártida.

Una mayor comprensión de esos tres procesos permitiría afinar las previsiones sobre el aumento del nivel del mar.

Los autores señalan que la investigación no constituye una respuesta definitiva. Las simulaciones disponibles no incluyen algunos procesos y, por esa razón, el modelo de aprendizaje automático tampoco puede evaluarlos.

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Entre los elementos ausentes figuran la manera en que el hielo se agrieta y se rompe, así como los cambios con el paso del tiempo de los ríos y lagos situados bajo la capa de hielo. Cualquiera de estos factores podría alterar las estimaciones sobre la velocidad a la que el hielo antártico llega al océano.

También podrían modificar la evaluación sobre si las comunidades costeras disponen de tiempo suficiente para adaptarse al avance del mar. La investigación ofrece un método más rápido para poner a prueba combinaciones de supuestos cuyo análisis individual resultaría demasiado costoso desde el punto de vista informático y aporta una base para las decisiones que las comunidades costeras ya deben tomar.