Alciturrianos: así puedes preparar en casa el dulce típico de Santander que recuerda a los polvorones navideños

calendar_today 12.09.2026 - person  - timer ~5 Minutos

Hay dulces que conforman la identidad y la memoria gastronómica de un lugar. Bocados sin la fama de otros productos tradicionales, pero que merecen ganarse un hueco en cualquier recetario. Pastas, polvorones, rosquillas y otras elaboraciones hechas con ingredientes tan simples como la harina, el azúcar o la almendra forman parte de la tradición repostera de un sinfín de rincones de nuestra geografía. Cada territorio ha terminado desarrollando sus propias versiones, con distintas formas, texturas y proporciones, muchas de ellas conectadas además a celebraciones y momentos especiales.

Entre estas recetas de dulces tradicionales se encuentran también los típicos alciturrianos, una especialidad con firma en Santander y una historia ligada a una saga de pasteleros. “Mis padres se instalaron en una confitería en la zona de Puerto Chico, en la calle Peña Herbosa, una de las zonas más céntricas y conocidas de la ciudad”, relata Víctor Alciturri. Allí su padre comenzó en 1950 a elaborar pastelería tradicional: “Preparaban de todo, pasteles, tartas, brazos de gitano y otros dulces de la época, todo muy rico y de muy buena calidad; y probando distintas fórmulas surgieron los alciturrianos”. Una pasta que acabaría convirtiéndose en una pequeña tradición de la ciudad.

Desde el principio, recuerda Víctor, los alciturrianos se elaboraban en un formato individual y pequeño, pensado prácticamente para comer de un bocado. Se vendían a granel y por peso, y terminaron formando parte de la vida cotidiana de los santanderinos. Eran, según explica, un dulce para llevar al cine, para acompañar un vino tinto o simplemente para disfrutar en cualquier momento.

Pero en esta historia hubo un paréntesis. Tras la jubilación de su padre y el cierre del negocio, los alciturrianos dejaron de elaborarse hasta que en 2001 Víctor decidió recuperar la receta y volver a producirla. Desde entonces mantiene su elaboración y, también ha conservado su presentación tradicional. “Seguimos utilizando la misma bolsa de toda la vida”.

Para Víctor, una parte importante del secreto se encuentra precisamente en la experiencia que ha ido acumulando durante décadas. Y aunque la receta pueda parecer sencilla sobre el papel, “el resultado depende de factores como la temperatura, el horno o la calidad de las materias primas”, que son fundamentales. “El ADN se nota de padre a hijo”, explica al hablar de una elaboración que continúa haciendo con “cariño y orgullo”.

Por su aspecto, los alciturrianos podrían recordarnos a primera vista a los polvorones navideños. Son blancos, están cubiertos de azúcar y tienen una apariencia que puede llevar a establecer esa comparación. Pero Víctor insiste en que, una vez que se prueban, las diferencias son evidentes: ni la textura ni el sabor son los de un polvorón. “Es un dulce con características propias”, resume.

Cómo hacer alciturrianos caseros paso a paso

Alciturrianos

Los alciturrianos se elaboran con harina, manteca de cerdo, azúcar, almendra, galleta y canela. Anota esta versión adaptada para prepararla en casa inspirándote en los ingredientes y características de este dulce santanderino. La clave está en conseguir una masa que quede compacta, con el característico sabor tostado de la harina y la almendra y las notas de aroma de la canela. Anota los ingredientes que te harán falta:

  • 430 g de harina de trigo
  • 200 g de manteca de cerdo a temperatura ambiente
  • 120 g de azúcar glasé
  • 110 g de almendra molida tostada
  • 50 g de galleta molida
  • Una cucharadita de canela molida
  • Una pizca de sal

Lo primero es precalentar el horno a 150 °C. Seguidamente, extendemos la harina sobre una bandeja, procurando que quede muy bien repartida, y la horneamos durante unos 25 o 30 minutos. La iremos removiendo cada diez minutos para que se tueste bien por todos lados sin quemarse. Es fundamental que la harina pierda la humedad y adquiera un tono crema pero sin oscurecerse del todo. Para continuar con la receta tendremos que dejarla enfriar del todo y luego pasarlo por un colador para que no haya grumos.

De forma paralela prepararemos la almendra y la galleta. Si las almendras están crudas las tostaremos en una sartén a fuego bajo y removiendo sin parar para que no se quemen. Una vez tostadas, las retiramos del fuego y dejamos enfriar. Trituramos las galletas hasta que obtengamos un polvo fino. Escoge unas galletas sencillas para no alterar el sabor final de los alciturrianos.

En un bol amplio, incorporamos la harina tostada, la almendra molida, la galleta, el azúcar glasé, la canela y una pizca de sal. Mezclamos bien los ingredientes secos y seguidamente añadimos la manteca de cerdo. Debe tener una textura blanda para poder trabajarla pero no debe estar derretida. Con las manos o una espátula amasadora la integramos y la vamos amasando hasta conseguir una textura compacta. Debe quedar algo arenosa.

Una vez tengamos lista la masa la colocamos entre dos hojas de papel de horno para estirarla con un rodillo. Debe quedar con un grosor de un centímetro. Retiramos el papel superior y cortamos la masa de forma que quede en piezas rectangulares y los colocamos sobre una bandeja cubierta con papel de horno. No deben quedar muy juntos.

Mientras, precalentamos el horno a 200 °C, con calor arriba y abajo e introducimos la bandeja. Vamos a hornear durante unos siete a nueve minutos vigilando para que no queden demasiado tostados. Una vez listos, sacamos del horno y dejamos reposar un poco en una rejilla. Pasado un tiempo, cuando estén templados, podemos espolvorear el azúcar glasé y dejar enfriar por completo antes de degustarlos.